Patterns: la indietronica se pone caribeña

Es una obligación escucharlos, si se quiere entender a qué nivel Latinoamerica puede acoplarse al indie y producir algo lo suficientemente propio para exportar al mundo.

Patterns es una agrupación de Costa Rica que en los últimos meses viene llamando la atención con un estilo pegadizo, directamente deudor de Cut Copy en los ritmos y de HAIM en el espíritu pop, pero que por momentos sabe jugar con su herencia caribeña para darle un acabado a las canciones que siempre nos hace sentir en la playa. Los conocí por una eventualidad curiosa: estaba viendo el muro de una chica en Facebook que, según entiendo, es una fanática a muerte de Cut Copy. Al parecer alguien le recomendó a esta banda (seguramente por el parentesco musical entre ticos y australianos). Por simple curiosidad, los escuche. Y de inmediato, sentí que debía escribir algo sobre esta banda.

Nacieron en 2012, pero la velocidad de su ritmo de trabajo y el impacto que han producido en tan poco tiempo es algo sorprendente. En julio del año pasado lanzaron “Sunny days”, su primer sencillo. Muestra desde el principio la idea que manejan estos personajes, con un vídeo bastante llamativo y un ritmo a medio camino entre el disco y la indietronica. Un tiempo después colocan disponible en streaming su debut, titulado Dangerous Intentions. 14 canciones cargadas de house, disco, indie, pop, y del espíritu del Caribe encarnado de una forma tan particular y potente que cuesta bastante creer que sea algo nacido en Latinoamerica.
Algunos pensaran, ¿Y que los hace diferentes al resto de bandas latinoamericanas que cantan en ingles y son inspiradas por ese “disco indie”? Muy sencillo. No se quedan en la imitación, sino que prueban cosas distintas en la ejecución, como darle algo mas de protagonismo a la guitarra, que generalmente se despacha momentos lo suficientemente satisfactorios para no opacar los otros instrumentos, o bien haciendo que su vocalista, Michelle González, pruebe tonos distintos en el momento de cantar.
La notoriedad que vienen alcanzando en los últimos meses en otros países (principalmente México) marca un precedente bastante bueno para esas bandas que se sienten mas conectadas con la música de otros países que con la del suyo propio, porque demuestra que la música no está ligada a un patriotismo o una bandera, sino a las manos, el corazón, el cerebro y las historias de vida de los involucrados. Si alguien ignorara de donde son, ¿seria capaz de decir que son costarricenses? Lo dudo mucho.
Pero lo mas sorprendente, es que todavía con una idea tan clara de lo que querían ser y de como querían sonar, tienen inevitablemente algo de ese sabor del trópico, haciendo el asunto no solo mas solido por autenticidad, sino que provoca empatía fácilmente, porque es un disco que directamente le declara la guerra a gente como Cut Copy o The Presets. Es un grupo mas que recomendado: es una obligación escucharlos, si se quiere entender a qué nivel Latinoamerica puede acoplarse al indie y producir algo lo suficientemente propio para exportar al mundo.
En los próximos días aparecerá la reseña de Dangerous Intentions. Por ahora, disfruten de “Sunny days”.

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