Reseña: Black Lips – Underneath The Rainbow


Retro rock que uno a veces desearía que no dejara de hacerse.

Esta reseña es, por encima de todo, una cuestión de la eventualidad mas que de un verdadero interés que tuviese por escucharlo. No porque Black Lips sean malos (todo lo contrario), sino porque no aprecié en su momento la trascendencia que pudiesen tener como banda. Y es por eso que no estuve entre el publico que perdió la cordura el 1 de marzo cuando se presentaron en el Club Las Vegas, en una localidad que viene simbolizando ese espíritu indie-hipster-underground mejor que cualquier otra, como es Chapinero, en la ciudad de Bogotá.
No tuve la oportunidad de asistir a su presentación. Pero tanta atención que despertaron en ese circulo de los eventos en la ciudad con ese cruce de indie, garage, y algunos trazos de rockabilly me forzó en cierta forma a prestar atención a lo que la banda de Atlanta tenia para ofrecer. Mucho mas cuando a los pocos días se filtró su séptimo álbum de estudio, Underneath The Rainbow. Como suele suceder con discos de esas características, no vuelves a ser el mismo de antes.
Hay una buena declaración de intenciones con “Drive-By Buddy”. Arranque cruzado entre The Doors y algo del espiritu rockabilly. En “Smiling” apreciamos toda la energía “indie surf” épica y sin sentido que nos hace corear y saltar por puro impulso en uno de los conciertos sudorosos y salvajes que acostumbran a dar. Siguen la misma idea en “Make You Mine”, sin el mas mínimo síntoma de desgaste. Todo lo contrario, hasta incorporan una armónica para hacer todavía mas contagioso el asunto.
Llega el turno de “Funny”, y de inmediato percibes el lado mas Stooges de la situación. No sabes explicarlo, pero sientes esa necesidad incontrolada de golpear a alguien solo por sentirte como par con ese alguien. Puede ambientar una noche de drogas con el elenco de That 70s Show sin ningún problema. En “Dorner Party” vuelven a ese cruce de garage y surf sin sentido y dinámico. Es una combinación realmente contagiosa y explosiva.
La guitarra se pone mas irreverente y basada en el riff cuando llega el turno de “Justice After All”. Digna de un spaguetti western. O de aparecer en el segmento de “Lo que el sheriff se contó” de Les Luthiers. Encontramos posteriormente el primer sencillo de esta producción: “Boys In The Wood”. Blusera, sin miedo y completamente descarada. Tiene pinta de ser himno para borrachos. Tengo entendido que fue la única de Underneath The Rainbow que interpretaron en Bogotá, lo que confirma su solidez para los conciertos.
Seguimos con “Waiting” que a pesar de ser mas relajada, conserva todo su ímpetu en la batería y en la voz. Onda “surf-beatle” con algún trazo mas soñador y psicodelico. Con “Do The Vibrate” el “viaje” apenas inicia. Mas distorsiones, bajo que vuelve al tono western, rayando en la onda de Dick Dale en “Misirlou” o en la música de James Bond. Es decir, un cruce delicado entre sofisticacion, locura y frenesí. Con “I Don’t Wanna Go Home” la banda nos ofrece un country de ese que no tiene dientes, tiene una paja en la boca y bebe licor de 5 o 6 X. Al mejor estilo de Johnny Cash.
“Dandelion Dust” va con un riff de guitarra machacador, una batería con plena confianza de golpear e imponer autoridad con su atronador ritmo, y transmite una especie de psicodelia de garaje hecha para estadios. Desde Kasabian a The Black Keys, pasando por Tame Impala o Temples han hecho algo así en algunos de sus sencillos. Pero con Black Lips cobra un sentido distinto, porque a pesar de conservar ese asunto que puede mover 40.000 personas, ellos transmiten la intensidad que hacen que sea un pub de borrachos el que pierda el control.
Con “Dog Years” llegamos al final del disco. Un guiño a The Stooges desde el nombre hasta la guitarra. No dejan dudas de su inspiración mas importante, y no solo la homenajean sin pudor, sino que lo hacen con una seguridad refrescante y seductora. Te sientes sucio, pero al final del día admites que es así como te quieres sentir con una canción como esa sonando a todo trapo en los audífonos.
Tuve la prudencia de empaparme de una buena parte de la discografia de Black Lips antes de emitir un juicio sobre este álbum. Pero luego de hacerlo, concluyes que han pasado siete discos y aun no pierden absolutamente nada de su frescura y su potencia. Cuesta creerlo, me molesta un poco tener que admitir que me equivoque no yendo a su presentación, pero a la vez sonrío porque Underneath The Rainbow solo admite enojo cuando lo estas desahogando en uno de sus shows. Es música que elimina todos los intermediarios hasta combinarse con tu adrenalina y hacerla estallar en todo tu cuerpo. Es ese retro rock que uno a veces desearía que no dejara de hacerse.
Mi recomendada es “Funny”. Los ritmos mas turbios y lentos demuestran que aun sin descargar toda la velocidad en las guitarras o la batería, pueden ser muy intensos.
Aquí va “Drive-By Buddy”.

Calificación: 4/5
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