Estereo Picnic 2014, la historia. Parte II: Imperial


Estéreo Picnic terminó en ese punto exacto.

No estoy muy acostumbrado a alabar y/o apoyar cosas provenientes de Colombia. Aunque se habla mucho de patriotismo y pertenencia en mi casa y en los medios de comunicación, nunca ha significado para mi mas que una excusa para justificar la mayor parte del tiempo cosas bastante malas o mediocres (se hable de política, fútbol, música o lo que sea). Pero si a estas alturas debo hacer alarde patriótico de algo, lo haría sin duda del Estereo Picnic.

Cuando uno conoce todos los reveses que tuvo que soportar esa gente en las primeras ediciones y todos los problemas logísticos con los que convivieron en ese tiempo (especialmente en 2012), cuando uno toma en cuenta la historia musical de Colombia, los problemas que ha tenido el rock siempre para progresar; es motivo de orgullo pensar que por muy difíciles que se pusieran las cosas (llegaron a pensar en J Balvin para la edición del 2013), no cambiaron la idea original del evento, permitiendo así que Colombia ingresara con mas fuerza que nunca en el circuito de conciertos a nivel de Latinoamerica, compitiendole a cara de perro a los Lollapalooza de Chile y Argentina, así como al Vive Latino mexicano.Y es ese apoyo a la causa del Picnic el que a la larga se traduce en una especie de patriotismo, o mejor, sentido de pertenencia con ese lugar y ese evento en particular.

Mas o menos con esa idea me desperté el viernes. Aunque había dicho que iría a la universidad, finalmente el sueño y el cansancio unieron fuerzas y me ataron a la cama por mas horas de lo que debía. No había mucho dolor en las piernas, aunque ya mi garganta sentía las secuelas de corear a grito herido con Portugal. The Man, Babasonicos y Nine Inch Nails el día anterior. Pero ni eso fue capaz de limitar mis ganas de ir al que, pintaba desde el cartel, seria el día mas interesante de todos.

Sabiendo ya como era el ingreso, no me tome demasiadas molestias en llegar temprano. La nueva dinámica para la fila es tan buena, que me di el lujo de llegar con la fila en su máxima extensión, con la lluvia azotando la sabana, e igualmente entrar rapidísimo. Mirando caras, no había tanto hispter como el jueves. Era mas gente común y corriente, seguramente que quería ver a Red Hot Chili Peppers. Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando al llegar al Escenario Caracol se evidenciaban mas camisetas negras, algunos taches, pelos mas largos, guitarras mas graves y voces desgarradas.



Llegue lo suficientemente tarde como para perderme al menos la mitad del set de Injury, que ante mis ojos tenían una misión: demostrar que su regreso era mas que una cuestión de rosca por parte del guitarrista, puesto que el año pasado el se subió a la misma tarima con Diamante Eléctrico. ¿Y les digo algo? Aprobaron con honores.

Injury se lleva el titulo a la mejor banda colombiana de esta edición de Estereo Picnic, con distancia. Patearon traseros sin piedad, reunieron una buena cantidad de metaleros (cosa que el año pasado se habría antojado absurda) y nos hicieron saltar sin problemas. De hecho sonaron tan bien, que el guitarrista (el mismo que también esta en Diamante Eléctrico) debería seguir con Injury y dejar el trío. De ese tamaño lo pongo. No cabe duda que le prestaría mas atención a estos personajes. Tienen el porte y la fuerza para imponerse hasta en un contexto tan relativamente atípico como ese.



Con esa tremenda presentación y mientras tres chicas hacían las pruebas de sonido, quedaba abierto el camino para una de las agrupaciones mas esperadas, de las de mas expectativas disparadas, de las de mas atención en los medios independientes, y uno de los puntos altos del cartel por tratarse de una banda que lleva menos de un año girando con su debut, Silence Yourself, y que parece haber resucitado un post punk revival que parecía acabado. Si, era el turno de Savages.


Las cuatro chicas impusieron su ley sin contemplaciones (tan así que hicieron sus propias pruebas de sonido). Había momentos en las canciones (por ejemplo en “Fuckers”) donde prolongaban ciertos momentos de las canciones ya fuese con el bajo o la batería, como deteniendo la tortura, subiendo progresivamente la intensidad y reanudandola al ritmo frenético de la guitarra, cual tema de electrónica. “Flying To Berlin” (el mejor momento de la bajista Ayse Hassan, sin duda), “Shut Up”, “Husbands”, el final con “Fuckers” y, por supuesto, “She Will”, nos hacían sentir como si viéramos la versión femenina de Joy Division. Y no es tan desatinado decirlo, porque eso son.


Las cuatro estuvieron brillantes, pero me quedo con Ayse (hasta las 12 de la noche me puso a pensar “¿quien carajo es Flea?”). Con una actitud tremenda y unas lineas espesas y contundentes de bajo puso a vibrar rápidamente un público que, hay que decirlo, era mucho mas heavy del que se esperaba. Difícilmente puedo decir que en 4 años de estar yendo regularmente a conciertos, haya visto y escuchado un personaje con semejante autoridad, confianza y magnetismo. Eso sin mencionar a Jehny Beth, que como frontman no tiene comparación con absolutamente nadie en la actualidad.


Luego de Savages, debía moverme al Escenario Tigo Music para ver a los Pixies, pero antes decidí quedarme un rato mas para apreciar al menos un poco de AFI. Las tres canciones que les vi tocar, eran de 4 tipos queriendo comerse al mundo, siendo en ese rato lo suficientemente convincentes como para justificar su pres
encia en el Festival. Sin tener todo el nombre de los que tienen nombre, se mostraron a la altura, demostrando por qué son invitados de lujo en la inminente gira conjunta de Linkin Park y 30 Seconds To Mars. Por ahí contaban que se armó un buen pogo con todas las de la ley, ademas de que buscando el setlist, hicieron cover a “Just Like Heaven” de The Cure. Tenían una presencia que recordaba a la de (no me maten por favor) My Chemical Romance en su The Black Parade World Tour.

Sin embargo abandone la que pudo haber sido una de las mejores presentaciones que haya visto para rendir mis respetos, mi garganta y mis piernas a la banda que le dio sentido al cuento: Pixies.



Salieron con quince minutos de retraso (cosa extraña para un evento que hasta ese punto funcionaba como reloj ingles), lo cual me perjudicaría en lo personal mas adelante. Sin casi hablar y casi sin hacer ruido, la banda ingreso al Escenario Tigo Music, mientras que Black Francis consiguió encender un publico que a diferencia del de New Order el año pasado, si quería saber tanto de Pixies como de Red Hot Chili Peppers.

Momentos tremendos, sin duda el inicio con “Bone Machine”, la interpretación de “Isla de Encanta”, “Here Comes Your Man”, “Gouge Away” “Vamos” (Joey Santiago se hizo, por así decirlo, inmortal en ese punto) y “Debaser”. No hubo mucha suerte para hacer que corearan sus nuevos temas : “Bagboy”, “Indie Cindy”, “Magdalena” y “Blue Eyed Hexe” que de cualquier forma estuvieron impecables.



Me sentí algo incompleto con Pixies. No por ellos, sino por el publico. Había buena vibra y eso, pero forzar pogos con una banda que no los amerita al nivel de NIN o AFI es absurdo. De cualquier forma, tremenda presentación donde demostraron por que son las leyendas que son, mucho mas en el emotivo cierre a su concierto con, como no, “Where Is My Mind”.


Los quince minutos de demora me los cobraron caro con Cut Copy. Ya sabia que me perdería parte de su presentación viendo completicos a los Pixies. Por fortuna llegue a tiempo para disfrutar mas de la mitad de su concierto.


Tuve un roce durante la presentación de Cut Copy con una pareja. Resulta que estaba buscando avanzar posiciones aprovechando la pasividad del publico, y me tope con una pareja que no me dejaba pasar. No tenia espacio ni para retroceder, lo que hizo que quedáramos pegados, aunque no tanto como para lo que iba a pasar luego.

De un momento a otro la chica me dijo con ese tono de niña mantenida y malcriada:

– ¿Hey, te puedes correr que no nos dejas respirar?
– No puedo, no tengo espacio.
– No se, pero muévete que me estas fastidiando
– Entonces déjame pasar adelante, porque hace rato estoy tratando de pasar y no me dan espacio.
– Pfff, pues no, nosotros llegamos primero

Mi cabeza envío un impulso instantáneo, como estimulado por la música al fondo de esa estúpida discusión: sin mediar palabra, abrí espacio con mis brazos en medio de la pareja y seguí avanzando. Me imagino los insultos, pero realmente no escuche nada. No iba a permitir que unos levantados arruinaran una fiesta con la que tanto había soñado, y por la cual me había esforzado y trabajado tanto para presenciar con mis propios ojos uno de esos momentos que cambian vidas y legitiman discursos.



Porque hay que decirlo, Cut Copy arrasó la lógica de los Dj en esa hora de concierto. No pude llegar para escuchar “We Are Explorers” ni “Free Your Mind” por los Pixies. Pero no importó, porque me recibieron a ritmo de “So Haunted” como diciéndome en ese código incomprensible artista-seguidor: “bienvenido a la fiesta”. Y cuando hicieron “Let Me Show You Love”, fue como un viaje de seis minutos hacia el paraíso.


Las guitarras tenían tanta claridad, ritmo y contundencia como los teclados. Espectáculo inolvidable, y un publico mas que consolidado en su segunda visita al país. Revivieron la Hacienda de Manchester mientras que cada nota te hacia sentir libre, feliz, extasiado aun sin estar ebrio o drogado. Ese sentimiento se incremento cuando le llego la hora a “Lights and Music”. Se erigieron como dioses no por aclamación popular, sino por méritos propios. Si el próximo año el cartel se hace mas psicodelico, podemos hablar de que con los australianos inicia esa transición.


Terminaba Cut Copy y era el turno de Vampire Weekend. No tengo mucho que decir sobre ellos, excepto que desafiaron mi pronostico de que seria u
n show donde la inocencia de sus primeros años estaría en conflicto con la melancolía de las canciones del Modern Vampires Of The City. No fue así, y en cambio los encabezados por Ezra Koenig derrocharon confianza, pasión y momentos de gran empatía con el publico. como en “Ya Hey”, y otros que pusieron ambiente de fiesta como “Cousins”, “Cape Cod Kwassa Kwassa” o “A-Punk”. A la larga concluí que no son mi estilo. Me quedaron debiendo “Worship You”.


Abandone nuevamente el Escenario Caracol para responder al llamado de la naturaleza, mientras que en el Escenario Tigo Music los Red Hot Chili Peppers estaban por empezar. Tenia claro con ellos que solo aguantaría hasta “Can’t Stop” y que luego de eso me regresaba a esperar a Empire Of The Sun. Después de todo, ya los había visto y lo único que necesitaba saber ahora era si se podían tomar revancha de una presentación hace 3 años en en el Parque Simón Bolivar donde sonaron bien, pero las luces generaban mas recordación que la banda en si.


En resumen: solo resistí tres canciones. Abrieron con una improvisación que no estuvo nada mal porque mostraba mucho mejor acoplado a Josh Klinghoffer que en el Simón Bolivar. Le siguió “Higher Ground” para calentar los ánimos, luego hicieron “Dani California” (que no tocaron en el 2011) y me despidieron con “Can’t Stop”, que sonó tan bien como siempre.

Pero lo mas importante es que corrigieron el problema de la escenografía de la vez pasada, y con eso ganaron en credibilidad. En general y a pesar de sentir algo desbalanceado el sonido (había momentos donde la guitarra sonaba mas alto que el resto y la batería sonaba mas vacía que Metallica en St Anger), es una revancha superada con respecto al concierto de hace 3 años. Hubo quien los acusó de tocar sin ganas, pero hay dos opciones: o la altura los afecta mucho mas de lo que uno cree, o la edad ya les cobra factura.

Regrese a un Escenario Caracol vacío y que parecía que hubiese recibido un tornado. Pocas personas, basura por todos lados; no parecía que fuese el turno de Empire of the Sun. Mientras se escuchaba a lo lejos “Snow (Hey Oh)” de los Peppers, la gente iba regresando, la música volvía a subirse en los parlantes, el espacio se iba reduciendo y de un momento a otro el ambiente se convirtió en un autentico pandemonium, donde la ansiedad y las ganas de saltar y cantar hasta la muerte dominaban una escena donde la cantidad de extranjeros era tremenda.

Es verdad que los tres días había bastante publico (por lo que pude ver, de Venezuela), pero en Empire of the Sun veías de todo. Argentinos, chilenos, venezolanos, algunos de habla inglesa que no sabia si eran gringos o australianos. En fin, demostraron que Estereo Picnic, como decía al principio, es motivo de orgullo para toda Colombia, y un ejemplo a seguir de aquí en adelante.

Finalmente las luces se apagaron, varios entes que parecían sirenas ingresaron al escenario, luego los músicos, y los acordes de “Lux” invadieron el lugar, anticipando el que sin duda fue el momento mas importante del Festival Estereo Picnic en esta edición.



¿Definición para el show de Empire of the Sun? Imperial. Como casi todo ese día. Luke Steele se cree el cuento de ser el emperador como nadie nunca lo ha hecho antes. Ese porte de elegancia, autoridad, carisma y confianza; cruzado con el complemento de Surahn Sidhu en guitarra y Tony Mitolo en batería, y las distintas coreografías que se iban dando con cada canción que pasaba. Me cuesta establecer comparaciones con artistas del pasado, porque aun las referencias salten a la vista (Pet Shop Boys, Queen y Bowie son las primeras que se vienen a la mente), al mismo tiempo es un rollo totalmente diferente de todos ellos.

Tal vez una de las cosas que mas me sorprende de la banda australiana, es la importancia de las guitarras. Lo que en los discos puede hacerlo un teclado, en vivo muchas veces se maneja con las seis cuerdas, donde tanto Steele como Sidhu son tremendos. Es un factor diferencial bien importante y muy inusual para una banda que, se supone, se dedica al synthpop y a la electrónica.

Me cuesta hablar de momentos memorables, porque en realidad es un show que se lee siempre en toda su extensión. Pero podemos hablar del arranque con “Old Flavours”, los coros colectivos en “DNA” y “We Are The People”, el momento guitarrero por excelencia en “Celebrate”, mi momento de gloria con “Ice On The Dune” donde cantaba por puro corazón luego de quedarme prácticamente sin garganta, otro coro colectivo en “Walking On A Dream”, Steele rompiendo su guitarra en “Tiger By My Side”, y el cierre que todos queríamos.


La verdad, es que para mi Estéreo Picnic terminó en ese punto exacto. Aun faltando un día, todo lo que tenia por probar el evento en esta edición, lo había hecho en esos dos días y especialmente en esa ultima presentación, la única de la banda en Latinoamerica. Fuimos privilegiados esa noche, porque en la madrugada fuimos capaces de ver al imperio del sol naciente en todo su esplendor, demostrando por un lado por qué Ice On The Dune fue uno de los mejores trabajos del 2013, y por otro lado que con un lujo de esos cobrando vida ante nuestros ojos, los riesgos de traer bandas así valen muchísimo la pena.

En síntesis: gran regreso a la vida de Injury, inolvidable Savages, sorprendente AFI (que parece dar alas a una venida de Linkin Park), Pixies estuvo mítico sin despeinarse, Cut Copy dio clase de ritmologia, divertidos y conmovedores los Vampire Weekend, sensacion de revancha con Red Hot Chili Peppers, y un ingreso automático al Olimpo de bandas de Estéreo Picnic para Empire of the Sun.

Pronto la tercera parte…

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