Reseña: Phantogram – Voices

Es un trabajo bastante atípico para lo que llevamos del año, pero no es el único de ese corte que se ha escuchado en los últimos tiempos.

Phantogram es un dúo de indie pop formado en Greenwich, estado de Nueva York, en 2007 por dos amigos de secundaria: la teclista Sarah Barthel y el guitarrista Josh Carter. Ejerciendo ambos de vocalistas y acumulando influencias que iban entre Cocteau Twins, The Flaming Lips, Yes, Sonic Youth, Prince o John Frusciante; debutaron en 2009 con su disco Eyelid Movies. Una combinación justa entre indie pop y trip hop, con mucho del espíritu inocente que puede caracterizar un proyecto de esas proporciones.
Ingresaron al #7 en la lista Heatseekers de Billboard y en el #38 entre los álbumes independientes de la misma publicación, pero su mayor logro fue llamar la atención de los críticos (que Pitchfork le de 7.5 a un disco es síntoma de que algo bueno hicieron). Los conciertos justificaron esas impresiones, y ya en 2011 lanzaban Nightlife, un EP donde se apreciaba un tono mas electro rock, con mayor prominencia de los bajos, como se apreció en el sencillo “Don’t Move”.
Poco a poco iban haciendo su nombre mas conocido en el ámbito indie, hasta que en 2013 les llegó la oportunidad: participaron en la banda sonora de The Hunger Games: Catching Fire con la cancion “Lights”. Y hablamos de que fue su punto de quiebre porque con ellos estarían nombres de la talla de Coldplay, Lorde, The National, The Lumineers o los Of Monsters And Men. Para cerrar el año estrenaron el primer sencillo del disco protagonista de esta reseña, “Fall In Love”. Ademas de dar un buen indicio de por donde irían las cosas en Voices, es el primero del dúo que entra en las listas, llegando al #3 en la lista alternativa de Billboard.
La seductora “Nothing But Trouble” inaugura Voices, imponiendo una dosis de irresponsabilidad y deseo bastante atractiva en la voz. Tiene tanto de Goldfrapp como de Bjork. “Black Out Days” y “Fall In Love” tienen mas presencia hip hop en las armonías y los beats, ademas de que se sienten mucho mas trabajadas en la curva melódica que protagoniza la voz de Sarah. Notable influencia de Dido, pero el trabajo de Josh en la guitarra logra quitarle un poco la sensación de cliché.

Seguimos con “Never Going Home”, donde colabora ni mas ni menos que Steven Drozd de The Flaming Lips. Mas pausada, y hasta revanchista. El ambiente que imponen los teclados parece de película. Es como si el rock industrial quisiera hacer gospel. Aparece “The Day You Died”, donde la adrenalina sube lo suficiente con un numero ligeramente post punk de baterías aparentemente fuera de sincronía, bajos punzantes y una guitarra simple pero con presencia. Recuerda mucho a la vocalista de The Cardigans. Las armonías son precisas para la intencionalidad fúnebre que busca transmitir.

El toque hip hop regresa en “Howling At The Moon”, alternando con algunos de los momentos mas melódicos que ya se apreciaban en “The Day You Died”, y con algunos ganchos en el teclado que aportan bastante en eso de hacerla atractiva. Se mantiene la idea en “Bad Dreams”, pero tiene algo en su sonido que le da algún parentesco con el reggae o el dancehall. En parte los beats, en parte la voz, y en parte algunos momentos de los teclados.

Vuelven a bajar las revoluciones con la aparición de “Bill Murray”. Tintes urbanos, relajados, perfectos para ver por la ventana del carro mientras las luces de la ciudad bombardean (o en algunos casos, relajan) nuestras mentes. Por ese estilo continúan con “I Don’t Blame You”, pero la voz de Josh le da un sentido renovado. Se siente como susurrar al oído un grito de desespero y depresión citadina. Puede resultar escalofriante, pero para efectos de plasmar ese sentir en una canción, realmente te hace sentir que aun existe la esperanza.

Para ir cerrando Voices, nos encontramos con la irónica “Celebrating Nothing”. Tiene algo de actitud de discoteca, beats y teclados prolongados que inspiran sensación de hipnosis. Cuesta creer que, en serio, no celebren algo. Pero por la letra, puede que sea mejor hacerles caso. Por ultimo, el minimalismo, melancolía y dramatismo vocal para cerrar con “My Only Friend”. Progresa de su inicio mas tranquilo para ir subiendo su intensidad luego de un rato. Es como ir dando el grito mas lastimero de todos, poco a poco, llorando por la soledad.
Un trabajo denso, cargado de vitalidad (aun a pesar de su inspiración esencialmente oscura) y un avance sorprendente en relación con sus lanzamientos previos. Funciona para cualquier momento o acto de la vida. Desde un funeral hasta una discoteca, pasando por el sexo, todo logra ambientarse bien con Voices. Es un trabajo bastante atípico para lo que llevamos del año, pero no es el único de ese corte que se ha escuchado en los últimos tiempos. Después de todo, Lorde, Of Monsters And Men y hasta The National se han montado en ese caballo también.
“Bill Murray” es nuestra canción recomendada. Realmente no sabes si moverte a su ritmo, cantarla, o solo contemplarla para no arruinarla.
Aquí va “Celebrating Nothing”.

Calificación: 4/5

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