Reseña: Peter Murphy – Lion


Es su mejor álbum desde comienzos de los noventa.

Peter Murphy es uno de esos personajes que son imprescindibles cuando hablo de mi formación musical. Comencé escuchando su trayectoria con Bauhaus, banda de la que me enamore casi de inmediato, para luego pasar a ver de que era capaz como solista. Me llevé la grata sorpresa de descubrir temas de esos años como “Blind Sublime” o la inolvidable “Cuts You Up”, que me hicieron notar que era un tipo fuera de serie, capaz de emocionarte mas allá de si hacia gótico, pop, o experimentaba con la música turca, como ocurrió a comienzos de este milenio.
Recuerdo que cuando Murphy iba a venir a Colombia hace dos años no solo compre mi boleta sino que en un viaje a Estados Unidos me conseguí (muy inesperadamente, debo decir) una camiseta de Bauhaus. 
Aunque por cuestiones logísticas su presentación se canceló (al igual que toda su gira latinoamericana) le concedió una entrevista a Radiónica por esas fechas. Cuando le preguntaron de donde sacaba inspiración para su música, Murphy explicaba que sus canciones no buscaban ser el resultado de una búsqueda, sino la búsqueda de la inspiración en si misma. Me pareció atractiva esa forma de abordar la creación musical y cuando supe de su nuevo álbum, se hizo inevitable ver si esa búsqueda mantendría la elegancia de su álbum anterior, Ninth, o se iría totalmente por el derrotero oscuro de “Hang Up”, su primer sencillo.
“Hang Up”, que de paso abre el disco, es sintética, industrial, densa en las guitarras, desgarrada en los gritos de Murphy. No había mejor adelanto posible para este álbum. Marca completamente la pauta a seguir en las siguientes canciones. Le sigue “I Am My Own Name” con un arranque casi susurrante para pasar a los gritos a ningún lugar y, poco después, a un frenesí mas industrial que parece desahogar las dudas existenciales de ese poeta maldito que todos llevamos adentro. Recuerda a “She’s In Parties”.
Pero Murphy sabe que cuando se trata de disparar la adrenalina y desahogar la tristeza mas grande de nuestro ser, no hay quien se compare con el. Y así llega “Low Tar Stars”, número gótico retro ochentoso por donde se le mire. Teclados graves, batería sencilla, guitarra en plan de marcar el ritmo de la desolación, y Murphy moviéndose entre todo eso con una soltura aterradora. Es la frenética del disco, y en consecuencia, mi favorita.
Continuamos con la lenta y cadenciosa “I’m On Your Side”, capaz de sugerir que ese demonio que puede darte placer y tortura al mismo tiempo estará siempre a tu lado, cuando menos lo esperes. O bien, puede hablar de uno de esos romances malditos y desesperados que están condenados a tener un final tan cruel como el de Romeo y Julieta. La forma en que progresa el sonido hasta la catarsis del final es incomparable. Escuchas eso en un concierto y quedas helado, como si emitir cualquier sonido equivaliese a profanar ese momento.
“Compression” puede caber en el titulo de power balada gótica. Tiene esa versatilidad de contar una historia en las estrofas, hacerla estallar en el coro, y dotarla de dramatismo en el puente a la par que la guitarra y la batería sacan a relucir el lado mas épico del vampiro de Northampton. Con mas influencia del glam rock en la parte eléctrica, y algún guiño a los tiempos de “Cuts You Up” en la acústica, nos encontramos con “Holy Clown”. Esa dinámica permite que la atención del oyente no decaiga.
Vamos con “The Rose”, mas turbia y por momentos sinfónica. Parece emular a Frank Sinatra con ese muro de sonido y los magníficos sostenidos de los que hace gala. Le sigue una que sin duda tiene asegurado su lugar como un clásico de la carrera solista de Murphy de aquí en adelante: “The Ghost of Shokan Lake”. Parece una canción de marineros en altamar invocando a la lluvia. Es el blues de esa alma desolada que con su historia aterroriza hasta al mas valiente. Va por el estilo de clásicos de Bauhaus como “Silent Hedges”.
Llegando al final, “Eliza” regresa a la crudeza rock en otro de esos momentos que tan bien le sientan a Murphy, para pasar a la épica fantasmagórica llevada a su nivel mas absurdamente genial en “Loctaine”. Es el tema mas largo de Lion, con casi siete minutos de duración, y vemos a Murphy dando clase de como hacer que la niebla aparezca ante tus ojos, así no este allí sino en tu mente. “Lion” es el final intenso, vibrante y melodramático que todos esperábamos a estas alturas.
Algo queda claro, y es que si Murphy no piensa reunir de nuevo a Bauhaus, es un hecho que ahora asume el papel de ser quien lleve el relevo de ese legado de aquí en adelante. En parte gracias al sello en la producción del bajista de Killing Joke, Youth, es un trabajo que se convierte en el mejor de su trayectoria en solitario desde Deep.
“Compression” es la recomendada de Lion. Es una jugada sencillamente irresistible para los oídos.
Aquí va “Low Tar Stars”.

Calificación: 4.5/5

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s