Reseña: Klaxons – Love Frequency

Cuando esperas que la tónica sea una, siempre te encuentras con un cambio de ritmo totalmente inesperado.

Klaxons es uno de esos ejemplos que tristemente se denominan “lo que pudo ser y no fue”. Porque es verdad, su debut de 2007, Myths of The Near Future fue aplastante y tanto “Atlantis To Interzone” como “Golden Skans” unas bombas de relojería imbatibles. Pero eso que anticipaban y que parecía iba a ser la resurrección de la cultura rave en un momento, no paso de ser una falsa alarma. Culpa de ellos, o de los críticos con sus balas de plata, o de un publico que pronto se aburrió de ellos; el punto es que no pudieron hacer de esa resurrección del sonido madchester algo mas que el sueño de un día que terminó siendo.

Todo lo que se es que cuando lanzaron Surfing The Void en el 2010, algo pareció quebrarse porque si bien “Flashover” y “Echoes” lograron dar una buena impresión, se sentía que no era lo mismo. No existía la frescura que si tenían en su trabajo anterior y la critica pareció enterrarlos en vida por eso. Fue la señal para un cambio de enfoque en Love Frequency, el cual comenzaron a componer en 2012. El guitarrista y vocalista Jamie Reynolds describió en su momento al nuevo álbum como “elegante y eufórico” y como el punto creativo en el que siempre quisieron estar.
Con la producción de James Ford (responsable del Myths Of The Near Future y de una buena parte de la discografia de Arctic Monkeys), Ed Rowlands de The Chemical Brothers y James Murphy, todo parece dado para un álbum preciso, contundente, aventurero e impredecible. Y así es, porque cuando esperas que la tónica sea una, siempre te encuentras con un cambio de ritmo totalmente inesperado.
Inesperado como el inicio con “New Reality”, mostrando una influencia evidente de Daft Punk en las voces distorsionadas y los sintetizadores bien espaciales. Es como el tema que sirve para afinar los sintetizadores, los beats y las voces para lo que se viene, que en este caso es “There Is No Other Time”, el primer sencillo, y una profundización mas clara del tono setentero del que se han impregnado para la ocasión. Realmente lo emparentas muy fácil con Daft Punk o Chromeo.

Para “Show Me A Miracle” advertimos un giro interesante hacia el estilo mas emparentado con Klaxons. Sin toda la rudeza de “Atlantis To Interzone”, es un buen referente de sus años de la new rave y la indietrónica. La diferencia es que ahora los beats son mas cadenciosos y sofisticados. En “Out Of The Dark” se los encuentra cruzando las dos tendencias que se han escuchado hasta ese punto: disco e indietrónica. El coro es irresistible.
“Children Of The Sun” fue uno de sus adelantos y sin duda la mejor del disco, por el beat que incita a mover la cabeza a su ritmo autoritario y las guitarras que de forma alucinante rompen los oídos y la pista de baile. Va muy por la onda de “Bumblebee” de Kasabian. Distorsiones constantes, una linea de bajo que parece echar abajo cualquier oído sordo; es un cambio bastante radical en el que la contundencia de los ritmos y una influencia notable del hip hop forman algo bastante inspirado en lo urbano, pero conservando ese elemento dance que los puso en el mapa desde un principio.

En “Invisible Forces” encontramos el house cruzado con indie en su máxima expresión. Es cinematográfica, como el fondo perfecto del amor a primera vista en la discoteca. Mucho mas con la guitarra, totalmente confiada de sus posibilidades. Ya la habían estrenado hace un tiempo en vivo, y ya desde ese momento se sabia que era brutal. A esta se le enlaza sin pausas “Rhythm Of Life”. Es como el sube y baja que hace tan grandes las raves. Solo que cuando sube nos encontramos con un estilo mas emparentado al de Cut Copy, mientras los teclados parecen regresarnos a los tiempos en los que Giorgio Moroder era el gurú de la música pop.

Siempre es necesario bajar un poco las revoluciones, y en “Liquid Light” lo hacen en el que sin duda es el ejercicio mas sintético de toda su trayectoria. Se me ocurren Depeche Mode y (de nuevo) Daft Punk como los puntos de referencia para explicar este instrumental. Le sigue “The Dreamers”, que sigue mas o menos la misma linea, pero cuando se suma la voz de Reynolds es como estar ante uno de los temas oscuros de Pet Shop Boys. Esa influencia se mantiene en “Atom To Atom”, pero ahora aplicada a su versión bailable.
“Love Frequency” es el final. Atmosférico, sintético, algo psicodelico y con ritmos lentos pero igualmente hechos para la pista de baile.
Al final Love Frequency puede tener una cantidad de lecturas variables. Pero la mas importante es que Klaxons acopla su estilo al de contemporáneos como Cut Copy o The Presets, siempre teniendo en mente el atractivo comercial de Daft Punk y, por momentos, profundizando en sus raíces big beat. Puede gustar mas o menos, puede parecer poco original o poco arriesgado, pero cumple con el objetivo de mantenerlos ocupados por el mundo dando presentaciones por un tiempo. Si eso puede inspirar un álbum mejor, entonces Love Frequency habrá servido para hacer mejor a Klaxons.
Mi recomendada es “Invisible Forces”. No cabe duda de que cuando los festivales de verano los acojan, sera el tema que rompa en el filo de la noche.
Aquí va “Atom To Atom”.

Calificación: 4/5
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