Reseña: Linkin Park – The Hunting Party

Es un disco que fluye natural porque fue creado de la misma forma.

No corrían tiempos particularmente buenos para Linkin Park durante 2013. Su álbum del año anterior, Living Things, no fue muy bien recibido por la critica y a pesar de sencillos tan buenos como “Burn It Down”, “Lies Greed Misery” y principalmente “Castle Of Glass”, no fueron especialmente convincentes, con todo y que la gira nuevamente los llevo por todo el mundo con notable éxito. 
Tal vez como una forma de hacer un balance de lo bueno y lo malo del cambio al que se sometieron en Minutes To Midnight al mutar del nu metal con alguna tendencia emo, hacia un sonido mas pulido, experimental y sostenido por la electrónica, lanzan su álbum de remezclas, Reanimation, en ese mismo 2013. Cuenta con la participación de Steve Aoki en la inedita “A Light That Never Comes” pero lo mas increíble, es que no existe algo que realmente de pistas que ayuden a entender lo que, menos de 6 meses después, ocurrirá con The Hunting Party, su sexto trabajo y el primero autoproducido.
Porque es en marzo cuando conocemos “Guilty All The Same”, el primer sencillo de este álbum. Inusualmente guitarrero, crudo, y con unas dinámicas en la batería que ni siquiera en sus primeros años eran tan desgarradas. Los casi seis minutos de duración fueron suficientemente convincentes para demostrar que si bien no tenia el desgarro juvenil de hace 10 años, era un tema que buscaba regresar a las raíces de lo que los hizo grandes en esa misma época, con la perspectiva que dan la experiencia y la experimentación.
Pero parece que la historia pudo haber sido diferente, de no ser por Mike Shinoda. El eterno líder de Linkin Park estuvo trabajando en una serie de demos a lo largo del 2013, pero a pesar de recibir la aprobación de sus compañeros y del propio productor Rick Rubin, no se sintió satisfecho con los mismos. De esta forma decide empezar desde cero, inspirarse en la metodología de Hybrid Theory y por una vez, darle gusto a los fans clásicos: las guitarras volverían al frente para demostrar que ni toda la electrónica de Skrillex y Aoki podrán sepultarlas del todo. Y lo que es incluso mas importante: en sus propias palabras, es una declaración de principios ante las bandas que intentan ser copia de otras y no asumen riesgos.
Para mayo conoceríamos la tremenda “Until It’s Gone” que mantendría la formula de los sencillos que vienen lanzando en los últimos años, y “Wastelands”. Ambas también recibieron una buena aceptación, y dejaban el camino abierto para que este mes The Hunting Party viera la luz. Y aquí va la reseña.
El arranque tan crudo y metalero como podrías esperarlo en un demo de Hybrid Theory con “Keys To The Kingdom”. Evidentemente conserva los ganchos melódicos que dan la madurez y la experiencia, pero entre los gritos de Chester Bennington y los rapeos de Shinoda parecen devolvernos a los Linkin Park intratables a comienzos del milenio. Es su versión de como sonaría el hardcore.
“All For Nothing” con la participación de Page Hamilton de Helmet en las voces a dúo con Bennington, resulta algo inusual para cualquiera de los estilos manejados por Linkin Park, pero a la vez suena refrescante. Ahora es Shinoda el que asume el mando con sus rapeos en las estrofas y dándole al tema un tono en la linea de “Somewhere I Belong”. El solo de la guitarra de Brad Delson (quien comparte créditos de producción con Shinoda) es melódico, sencillo y directo.
Respecto a “Guilty All The Same” pienso que no podía ser otra la que anticipara un regreso de Linkin Park a las guitarras, que por cierto suenan increíblemente épicas, como si buscaran emular el sonido del power metal. Chester alterna entre melodía y rudeza en un tema bastante melancólico que cuenta con Rakim en el rapeo y aportando un tono aun mas malvado para el tema.
“The Summoning” es un breve instrumental que abre paso a la rompedora “War”, inusualmente veloz para el estilo de la banda, y un momento que puede garantizar pogos en sus conciertos si la tocan lo suficiente. Eso si los radicales se sienten suficientemente valientes de convivir con el lado mas pop de Linkin Park. Unas por otras, supongo. Le sigue “Wastelands”, otra con el pulso de la guitarra totalmente brutal, a la par con los tremendos golpes de la batería que van en la linea de los de A Thousand Suns, demostrando que no es en vano lo que han aprendido de esa etapa.

Aquí es cuando aparece “Until It’s Gone”, segundo sencillo y una de mis favoritas de toda la carrera de la banda. Si hay algo que los caracteriza es que siempre hablan de rupturas sentimentales. Y en este caso parece que sacaran a relucir lo mejor de “Numb” y “New Divide”: los ganchos de guitarra de la primera, y la electrónica de la segunda. A eso se le suma un carácter algo impredecible en el ritmo y tienes un himno garantizado al menos para dos o tres giras mas.
Continuando con las colaboraciones, hay que decir respecto a “Rebellion” si tienes a Daron Malakian de System Of A Down en las guitarras no hay pierde de ninguna manera. Épica gitana y de estadio. Guitarras destroza oídos y la voz de Chester imprimiendo un sello apropiado para estar a la altura de semejante colaborador. Luego encontramos que “Mark The Graves” es magnifica con sus guitarras que alternan entre contundencia y pulsos macabros, repetitivos y constantes. Es la mas impredecible de todas: puedes esperar cambios de ritmo en el sitio mas insospechado.
La colaboración de Tom Morello en “Drawbar” es mas bien extraña. Participa en un instrumental que si de algo sirve, es para demostrar que cuando se lo proponen, Linkin Park pueden ser inclasificables. Porque contrario a lo que podrías esperar, no son los wah wah que hacían grandes las canciones de Rage Against The Machine y Audioslave l
os que protagonizan el tema, sino una serie de punteos bien delicados y atmosféricos, que se complementan bien con el piano.
Vamos llegando al final, y “Final Masquerade” tiene tono de despedida desde el teclado y hasta el final. Muy en la linea de “Until It’s Gone”, pero con mas presencia de los teclados y una sección de batería que se antoja irresistible para los directos. Otra de mis favoritas de la banda angelina en toda su carrera.
El final es casi tribal con “A Line In The Sand”. Le pega perfectamente bien el titulo, porque realmente es algo para escuchar en el desierto, con todo y que es posiblemente la cancion en la que la banda mas lo da todo de si misma en lo que a las guitarras y la pesadez se refiere. El tema mas largo del The Hunting Party (casi siete minutos) y el que termina de reivindicarlos consigo mismos.
Y es que The Hunting Party prácticamente no tiene punto malo. Seguramente tiene mucho que ver el hecho de que las guitarras lleven el mando, junto a los colaboradores que reclutaron para la ocasión. Pero ademas de eso, es un trabajo en el que parecen haber redescubierto la inocencia de saber que aun queda mucho por hacer. De que ni las guitarras te hacen mas rebelde, ni la electrónica, los hits, o la experimentación mas original. Es un disco que fluye natural porque fue creado de la misma forma. Sin mayores pretensiones, pero con la confianza, la tenacidad y la experiencia que da ser Linkin Park. Puede resultar interesante saber como podrán tocar temas tan pesados (al menos para la linea de los últimos tiempos) en vivo.
Mi recomendada es “A Line In The Sand”. Siempre es lindo saber que pueden sorprenderte cuando ponen alma y cuerpo en un tema de esos, y descubres que todavía pueden superarse a si mismos un poco mas.
Aquí va “Final Masquerade”.

Calificación: 4/5
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