Reseña: Manic Street Preachers – Futurology

No importa que tengas 20 o 40 años: siempre funciona.

El 10 de febrero de 1992 aparece en las tiendas un disco precedido por comentarios incendiarios e intransigentes de cuatro revoltosos chicos surgidos de la escena punk de Gales que estaba llamado a hacer historia. Ese disco se bautizó como Generation Terrorists, y marcó una diferenciación notable con el shoegaze, el sonido madchester y el emergente britpop de la época, demostrando que el rock duro no se había olvidado en las islas. Canciones como “Slash ‘n’ Burn”, “Motorcycle Emptiness” o “Motown Junk” marcarían una época y harían que gran parte del planeta dirigiera sus ojos hacia ellos.
Fue el estallido final de una leyenda que se llevaba fraguando desde al menos dos o tres años antes en los bares de Gales e Inglaterra, con una tendencia notable a inspirarse por grupos como Guns N’ Roses, Hanoi Rocks, Alice Cooper, Sex Pistols o Small Faces y posteriormente, Nirvana, The Clash o Joy Division. Eso y una serie de escándalos a lo largo de los noventa que usaron a la BBC como chivo expiatorio, convirtieron a los Manic Street Preachers (Manics a secas para los amigos) en la patada que según muchos críticos necesitaba la escena indie del Reino Unido, inmersa en las modas shoegaze y baggy en esos años.
Los buenos guitarrazos de James Dean Bradfield (vocalista con frecuencia subestimado, por cierto) y la base rítmica de Nicky Wire en el bajo y Sean Moore en la batería eran suficientes para hacer estallar cualquier pub o teatro alrededor del Reino Unido. Pero el punto de inestabilidad venia dado en sus primeros años por cortesía de Richey James Edwards, un compositor particularmente prolífico que antes de su misteriosa desaparición (seamos honestos, el 50% de las razones por las que el planeta conoce a los Manics) casi por su cuenta compuso muchas de las canciones del debut, junto a los temas de los siguientes dos álbumes.
Dos cosas llaman la atención de los Manics: por un lado, las referencias culturales que aparecían en sus discos de los noventa, y en general la crítica social presente en la mayor parte de sus trabajos, esta última que alcanzó un punto particularmente simbólico al ser la primera banda de rock occidental en tocar en la Cuba comunista en 2001. Si, antes que Audioslave.
Por otro lado, la habilidad para reinventar su sonido con el paso de los años, pasando por géneros como el hard rock, el punk, el grunge, el post punk, el power pop, el britpop y haciendo uso por momentos de instrumentos de cuerda, o bien de los teclados. No es tan frecuente encontrar una banda que partiendo del punk haya transitado por estilos tan distintos con el paso de los años. Por eso resulta más sorprendente que casi 30 años después, sigan teniendo el mismo entusiasmo para reinventarse o arriesgarse a darle otro tono a su música.
Por eso resultan particularmente atractivos Rewind The Film y el más reciente Futurology. Ambos se escribieron y grabaron de manera simultánea, mostrando el primero la faceta acústica más despojada y galesa que podrías esperar de ellos. El segundo por su parte, apostó por las guitarras eléctricas, aunque para el pesar de la vieja guardia, sin la crudeza de sus inicios.
Una marcha militar donde se enseñan con la unidad europea, la supresión de los sentimientos nacionalistas por cuestiones económicas, así como de la misma crisis del último lustro. Muy en la línea del último de Kaiser Chiefs.
“Futurology” marca la pauta del disco desde el principio, dejando el camino abierto para “Walk Me To The Bridge”, que ya a estas alturas se consolida como uno de los mejores temas del 2014. Debo enfatizar en esto, porque hablamos de un tema guitarrero pero que no necesariamente tiene el pulso o la pesadez de sus años salvajes. Y aun así no está exento de tener todos los elementos para ser un himno o un tema con el cual saltar en un concierto. Es un buen síntoma de que hasta cuando deciden ceder ante la madurez pueden disparar la adrenalina.
“Let’s Go To War” es un canto irónico y malvado a la incitación de los gobiernos para ir a la guerra sostenido por un riff de guitarra tremendo, una línea de bajo punzante y la batería uniendo todo. Otro ejemplo de cómo trabajar las guitarras desde un enfoque nuevo y mas o menos original para lo que uno podría esperar de los Manics. “The Next Jet To Leave Moscow” se mueve con delicadeza entre el post punk y el power pop, manejando esa tónica ligeramente malvada cruzada con los acordes más efectivos posibles. En este tema y en “Futurology”, cuentan con la colaboración de Cian Ciaran de Super Furry Animals en los teclados.
Aparece ahora “Europe Geht Durch Mich”, la que sostiene el concepto principal del álbum. Con sus sirenas parece remitir a los tiempos en que Reagan y Gorbachov podían llevar al mundo al Armagedon, si bien en este caso atacan a la Unión Europea y ese sentimiento colectivo de fraternidad entre los países que es mucho menos honesto y mas oportunista de lo que podría dar una primera impresión.
“Divine Youth” es la power balada redentora que nunca falta ni sobra que alude a lo genial que es ser joven y rebelarse por algo que valga la pena, cantada por Bradfield a dueto con Georgia Ruth Williams. Le sigue una dosis de los Stooges con algo de glamour creada y ejecutada por galeses cuarentones llamada “Sex, Power, Love and Money”, bastante pegadiza y lo más cercano a un guiño a los años del Generation Terrorists que se puede encontrar en el album. 
Un instrumental caótico y sórdido titulado “Dreaming A City (Hugheskova)” abre paso a “Black Square”, con laque contrasta directamente. Si bien la melodía parece repetitiva a ratos, en el coro logra remontar. El cambio de ritmo al final es sencillamente espectacular. “Between The Clock And The Bed” (que cuenta con la participación de Green Gartside de Scritti Politti como vocalista) es puro Britpop pasado por el filtro de su This Is My Truth Tell Me Yours.
Para cerrar deciden seguir arriesgando un poco su estructura tradicional, y encontramos que “Misguided Missile” oscila entre el pulso industrial de las estrofas y el coro antémico que tan bien los caracteriza. Hay guiños más o menos disimulados a la Guerra Fria y a la Crisis de los Misiles entre Cuba y Estados Unidos en los sesenta. Por su parte “The View From Stow Hill” es como sonarían los Manics si hicieran su Stop Making Sense, mientras que el cierre con el instrumental “Mayakovsky”parece que quisiera tirar por la borda todas las inhibiciones.
No dejan duda alguna con respecto a su mision en este mundo: desafiarse a si mismos, a los demás, al mundo, y siempre haciendo que su lado incendiario domine la situacion en todo momento. Las guitarras siguen siendo importantes, pero ahora desde una perspectiva totalmente nueva. Es como si ese rescate del krautrock que vienen haciendo bandas como Toy o Temples les hubiese dado un enfoque totalmente nuevo para componer. ¿El resultado? Un clásico actual, cuando ninguno esperaba que todavia pudiesen hacerlo.
Mi recomendada es “Sex, Power, Love And Money”. Cuando sacan a pasear su lado mas glam y contestatario, no importa que tengas 20 o 40 años: siempre funciona.
Aqui va “Let’s Go To War”.

Calificación: 4/5
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