Reseña: Lana Del Rey – Ultraviolence


La presión hizo que buscara y encontrara autoconfianza.

Es una cosa extraña la historia de Lana Del Rey. No portaba el estilo mas innovador o la voz mas prodigiosa de todas, pero tuvo un encanto mas o menos instantáneo cuando salieron sus sencillos “Video Games”, “Blue Jeans” y “Born To Die”. La forma en que los respectivos vídeos realzaban el sentimiento de ser norteamericano rápidamente la hizo un nombre viral desde finales de 2011 (mucho mas cuando Kasabian le hizo un cover bastante curioso a ” Video Games”, al que Lana agradecería haciendo lo propio con “Goodbye Kiss” poco después).
Sin embargo, cuando apareció su debut Born To Die en 2012, la critica se dividió ante él y por ende, el publico que casi por unanimidad la hizo por unas semanas lo mejor que le había pasado a la música alternativa, luego la acusó de ser una sobrevalorada. Sensaciones que fueron en incremento luego de su aparición en Saturday Night Live, donde los nervios no le permitieron dar una buena presentación. Eso condicionó aun mas las impresiones de la gente con su debut, y así en menos de 6 meses su nombre paso de ser una “gran promesa” a una “gran mentira”.
En ese orden de ideas, no es difícil percibir la presión de Lizze Grant (su verdadero nombre) para responder a las criticas que la ubican como un hype desesperado, un sueño de un día. Pero aprecias igual cierta luz cuando notas que muchas de las canciones se sostienen en arreglos de guitarra, contrastando con su sonido mas orquestal de toques electrónicos al fondo en Born To Die.
Y en esa aparente metamorfosis (digo aparente porque no es realmente eso), “Cruel World” marca desde el principio la pauta a seguir en todo el álbum. No tanta electrónica, elementos acústicos más o menos procesados y la voz de Lana resaltando en la mezcla con autoridad. Idea que tiene continuidad en “Ultraviolence”, pero con una guitarra mas destacada. En “Shades Of Cool” apuesta por la inspiración de los años cincuenta, mientras en “Brooklyn Baby” confirma que estamos ante un trabajo más desafiante y con ganas de demostrar algo con cierta urgencia. La confianza y una obsesión implícita con la perfección
“West Coast” sigue de una forma bastante curiosa ese gancho del alternativo de suave-distorsionado. Mientras en las estrofas se porta de forma ligeramente industrial, en el coro alcanza toda la empatía redentora del caso. No es gratuito que fuese escogida como el primer sencillo. “Sad Girl” aporta momentos memorables en la guitarra y esa voz que siempre es tan celestial y a la vez tan sórdida. En algunos puntos se torna blusera, en otros como en el coro deja ver su lado mas sinfónico.
Esa idea se mantiene con “Pretty When You Cry”, pero partiendo de un muro de sonido excelso y con la misma intencionalidad en la voz. El solo de guitarra al final te deja de piedra. Sencillamente no habrías esperado eso en Born To Die de ninguna manera. En “Money Power Glory” encontramos lo mas cercano al sonido de su antecesor, “Fucked My Way To The Top” puede o bien lanzar un ataque o, por el contrario, le hace un guiño al mundo indie que la sigue y la ataca a la vez. De cualquier forma el título es bastante diciente. Ese aumento de intensidad al final es demoledor, como si toda la bronca del mundo que le cayó encima luego de su presentación en sociedad en Saturday Night Live hace 2 años se hubiese disipado de su cabeza al fin.
Vamos terminando y aparece “Old Money”, que apela a una dosis de pura e íntima nostalgia sostenida en piano en la que muy seguramente es la mejor canción del álbum. Una de las más conmovedoras es “The Other Woman”. que aprovecha como ninguna esa intensidad fría en la voz de Lana para cerrar el álbum. Las guitarras punteadas hacen el asunto algo como si BB King colaborara con The Supremes.

Se pueden decir muchas cosas de Lana Del Rey, muchas de ellas con mas mala intención que con algo de lógica detrás. Que se repite, que no aporta nada, que su voz es un engaño, que su estilo es producto de las circunstancias antes que de una vocación propia, etcétera. Desde esta esquina insignificante del planeta, no cabe duda que la presión hizo que buscara y encontrara autoconfianza. Una que la salvara de que la verborrea mediática y multimedia se la tragara. No podemos decir que hubo un cambio de estilo en su propuesta ni que ahora tiene la credibilidad artística plenamente conquistada; pero si que el enfoque desde el cual partieron las canciones cambio notablemente, y tal vez para bien.

Mi recomendada es “Brooklyn Baby”. Aunque no lo parezca, tiene mucho de britpop en su interior.
Aquí va “Old Money”.

Calificación: 4/5
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