Reseña: Inspiral Carpets – Inspiral Carpets

¿Quien necesita raperos si tienes a John Cooper Clark recitando poesía en una de tus canciones?

El caso de Inspiral Carpets es bastante curioso en el ámbito del rock británico. No fueron una banda que acaparara tanto las portadas como sus contemporáneos The Stone Roses o Happy Mondays, pero tuvieron una carrera mas larga y (al menos en los números) igual de exitosa que esas bandas. También crearon un debut elevado a leyenda con Life en 1990, pero rápidamente la prensa se olvido de ellos. Seguramente no tenían el mismo nivel de morbo o escándalo para vender periódicos y los consideraron rápidamente como irrelevantes.
Yo preferiría atribuirle esa marginalidad a que si bien partían de presupuestos similares a los del baggy, no estaban enfocados a la pista de baile. Mas bien le terminaron de dar forma al britpop, armando canciones que iban entre retratar una cara menos amable de Manchester y el optimismo que de cualquier forma rodeaba a la ciudad gracias a las noches de marcha en la Hacienda. Cuando todavía mucha gente ubica a The Smiths y The Stone Roses como bandas britpop, yo me inclino a pensar que Inspiral Carpets tenían mas pinta de britpop que esos colosos.
Y a pesar de eso, no creo que tuvieran tanto en común con ese movimiento por la forma en que se construye su sonido. Sostenido en el ingenioso órgano Farfisa de Clint Boon y con la voz de Tom Hingley en sus años mas exitosos reflejando ese dualismo desencanto/esperanza, recibieron muchas comparaciones con The Doors. Graham Lambert, Martin Walsh y Craig Hill en guitarra, bajo y batería se concentraban en lo básico para que Boon y Hingley cautivaran siempre con sus composiciones.
Finalmente se disolvieron en buenos términos en 1995 para volver en 2003 promocionando su box set Cool As. Hacia 2011 Hingley abandona la banda y llaman a Stephen Holt, su vocalista original, para grabar un nuevo álbum a 20 años de Devil Hopping de 1994. Siendo homónimo y teniendo a Holt de vuelta, concluyes que son una banda sin rodeos, que sabe lo que quiere y como lo quiere.
“Monochrome” y especialmente “Spitfire” arrancan poniendo sobre la mesa lo que hizo a la banda esa leyenda tan subestimada. Voz confiada en si misma, ritmos elementales y el teclado dándole a todo ese toque medio britpop medio psicodélico.
En este regreso resulta destacable la guitarra de Graham Lambert, que adquiere un rol un tanto más protagónico del que acostumbraba en sus años de gloria. En “You’re So Good For Me” que lanzaron hacia 2011, puedes decir que se encuentra en igualdad de condiciones con los teclados de Boon cuando debe sostener el ritmo. “A To Z Of My Heart” saca el lado más melódico posible de Boon, mientras Holt da una prueba de su maestría para ser un romántico tan convencional como único en su especie.
Aunque los teclados siguen siendo importantes en “Calling Out To You” (teniendo incluso su propio sólo) no cabe duda que es la guitarra la que aplica su pulso en todo momento, dándole vida a una canción bastante agradable. “Flying Like A Bird” es el medio tiempo del álbum, aunque no destaca particularmente si se le compara con las demás canciones.
Seguimos con “Changes”, que bien podría haber sido cantada por Paul Weller en The Style Council. Un cruce entre The Kinks y The Specials tan acertado que sería imperdonable no verlo como sencillo. Es la mejor del álbum, sin ninguna duda. En “Hey Now” los teclados de Boon sostienen con una canción casi toda la carrera de Maximo Park mostrando una habilidad fuera de serie. Para “Our Time” vuelven a lo básico y con una buena dosis de triunfalismo te mantienen enganchado. “Forever Here” es la más emparentada con el madchester discotequero, gracias a la batería y la voz más descomplicada de Holt.
Y por supuesto, a otro gran teclado de Boon.
Si algo podía quedar faltando, “Let You Down” te sorprende con otro gran tema en la línea de “Changes” con la participación especial de John Cooper Clark. Básicamente legitiman su legado como letristas, un terreno en el que son todavía más subestimados que en el meramente instrumental. “Human Shield” dice que es  todo por ahora con una pieza más cadenciosa y con más presencia del bajo. Es una canción para cerrar la puerta de la nostalgia de la forma más gloriosa y contundente posible.
Este homónimo explota como siempre sus virtudes al ritmo de los teclados de Clint Boon. Las letras son sencillas, relajadas y cargadas de confianza en sí mismas, dejando un poco de lado ese revisionismo social que hacían de Manchester en sus años dorados. Pero eso no les quita el lograr un regreso por todo lo alto que los consolida como una banda sin la cual sería imposible entender ni el madchester, ni el britpop, ni la onda psicodélica de los últimos tiempos.
Mi recomendada es “Let You Down”. Preguntaré: ¿Quien necesita raperos para hacer las canciones exitosas si tienes a John Cooper Clark recitando poesía en una de tus canciones?
Aquí va “Our Time”.

Calificación: 4/5
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