Reseña: Interpol – El Pintor

Aun sin Dengler en la formación hay otros tres personajes que no dejan de romperla.

Es difícil explicar mi fascinación con Interpol mas allá del hecho de ser los abanderados del post punk revival, porque esa es sin duda la razón principal de que sean una de mis bandas favoritas. Pero tratando de ver las cosas de manera un poco mas neutra, me parece que lo mas sorprendente de los neoyorkinos es el hecho de coordinar los instrumentos y la voz a través de dinámicas tan extrañas como las de “Say Hello To The Angels” o “NYC”.

Con el paso del tiempo y como es natural en la música y en la vida misma, el ahora trío (luego de la partida del bajista Carlos Dengler en 2010) decide seguir adelante no solo con la re-definición que venían haciendo de su música con su homónimo de ese mismo año, sino seguir adelante como banda en si, puesto que con un miembro menos y las ganas de hacer música todavía intactas se hacia necesario continuar escribiendo capítulos en la trayectoria de Interpol.
La gran novedad corre por cuenta de que Paul Banks es el encargado del bajo luego del abandono de Carlos. Eso le da un peso creativo un poco mayor al que tenia en los trabajos anteriores, reflejándose en el hecho de que si bien las guitarras llevan definitivamente el mando, las cuatro cuerdas no se sienten en absoluto. ¿Será eso por si solo tan determinante en el resultado final? Ya lo veremos.
“All The Rage Back Home” abre el álbum con buena presencia del surf (acentuada con el vídeo) que ya habiamos visto antes en “The Heinrich Maneuver” y desde que salio como primer sencillo dejó claro que no habían perdido en lo absoluto el toque para armar buenos temas. Le sigue “My Desire”, mas dramática, con un punteo de Kessler bastante exótico que caza perfecto entre los puntos atmosféricos que bien pueden darse por las guitarras o los teclados. Es bastante barroca, a medio camino entre el sonido de Our Love To Admire y el homónimo.
Pasamos a “Anywhere”, posiblemente la mas deudora de sus primeros años. La batería de Fogarino marcando el ritmo con sencillez y autoridad, un riff de Kessler notable y Banks liderando todo con su potente voz. En “Same Town, New Story” bajan un poco las revoluciones, se sostienen en el bajo (de forma totalmente diferente a los tiempos con Dengler, por supuesto) reflejando cierto dualismo entre el dolor y la esperanza. Es como el post punk haciendo gospel. Luego las cosas se ponen mas intensas en “My Blue Supreme”, que recuerda un poco el estilo de The Cure, lento pero dinámico. Ahi concluye la primera mitad de la obra de El Pintor.
La segunda parte la inicia “Everything Is Wrong”, una canción con trampa porque el bajo marca la entrada y parece indicar que tendrá mas protagonismo. No es así. Todo esta equivocado con esa canción, porque nuevamente las guitarras asumen el mando, pero lo hacen de una manera algo repetitiva a esas alturas, convirtiéndose en el punto flaco de El Pintor. Afortunadamente, “Breaker 1” llega al rescate con una elegancia y contundencia fuera de serie que la convierten en la mejor canción del álbum, sin discusión.
Aparece “Ancient Ways”. Densa en las guitarras como de costumbre, pero con una batería bien animada. Se remite un poco a los tiempos de su antecesor (de hecho recuerda bastante a “Success”), pero la diferencia es justamente la batería de Fogarino, que le da un aire mucho mas caótico. Paul Banks aporta con su voz la cuota mas o menos lastimera que requiere la canción, aunque siempre partiendo desde una postura mas madura y melódica, evidenciando el crecimiento tan importante que ha tenido Interpol en conjunto en todo este tiempo.
Vamos llegando al final y nos encontramos con la “chameleonera” “Tidal Wave”, maravillosa por el punteo de Kessler tan sencillo e inquietante, que permite aumentar el tono lastimero de la canción, otro de los buenos de El Pintor. Terminan con “Twice As Hard perfectamente comparable a lo que representaba “The Lighthouse” en Our Love To Admire. Un cierre tétrico, que pide ayuda en la letra, de esos que son difíciles de clasificar, sostenido nuevamente en la guitarra de Kessler y unos golpes bastante precisos de Sam Fogarino.
Desde el principio todos los comentarios apuntaban a que El Pintor seria un regreso a sus raíces, y los adelantos invitaban a pensar que así seria. No es tan así, de hecho recuerda mas a Our Love To Admire que a Turn On The Bright Lights o Antics, pero es igualmente un regreso a su faceta mas introspectiva. No es lo que muchos de nosotros esperábamos, pero igualmente es un esfuerzo mas que digno en su catalogo.

No se si los seguidores no se dan cuenta de eso, o de que aun sin Dengler en la formación hay otros tres personajes que no dejan de romperla, pero si resulta bastante irónico que luego de años donde la critica los hizo pedazos y su publico los defendía; hoy se invierte la formula: casi todos los medios especializados han recibido con elogios El Pintor, mientras que un buen sector de su publico se ha puesto en contra de él. Entiendo que uno extrañe las lineas del bajo de Carlos, ¿Pero eso justifica destruir el esfuerzo de los otros tres? Yo no lo creo. Y menos cuando el resultado compensa la mayoría de las veces esa ausencia.

Mi recomendada es “Tidal Wave”. En toda su trayectoria no han hecho una canción mas influida por The Chameleons que esa.

Aquí va “All The Rage Back Home”.


Calificación: 4/5
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