Retrospectiva: Antics, la historia de Norman

Nada mal para el trabajo mas instintivo de sus carreras.


En 5 o 6 años que llevo metido de cabeza en esto de escribir sobre música, debo decir que siempre he sido un inquieto. He tenido etapas en las que solo escucho rock clásico, otras donde solo escucho metal, otras donde solo grunge, otras donde solo rock en español, y seguramente algunas en las cuales solo escucho britpop. Pero siempre hay un caso que se salta la regla. Y ese es el post punk.
No porque no haya tenido su etapa, sino porque me resulta imposible pasar un día sin escuchar al menos una canción del género. Es muy contagioso, impredecible, dinámico, y por momentos oscuro. Siempre lo encontré como algo irresistible, y algo que me hacia sentir un poco alejado del promedio. Un crédito extra, supongo.
Uno de esos días sentí una necesidad incontrolada de encontrar cuanta banda post punk se me apareciera en la pantalla del computador, y me topé con ellos. Después de escuchar “Evil”, “Slow Hands” y varias canciones mas, ya nada volvió a ser igual. Luego supe que ambas estaban en un álbum llamado Antics, y llegué a pensar que había perdido la cabeza por prestarle atención a unos personajes que para mi contexto parecían desconocidos. Creo que nunca volvi a encontrar mi cabeza desde entonces…
Hace unos días se cumplieron diez años de ese trabajo que apenas vine a escuchar hace 5 años. Uno que en ese momento parecía como si estuviera iniciando la leyenda, pero que en realidad era su bala de plata contra lo establecido. Es momento de hablar de Antics, el segundo trabajo de Interpol, y la confirmación de una promesa que hace diez años parecía incontestable.
Contexto
Dos años habían pasado desde que estremecieron el mundo del indie con Turn On The Bright Lights. Un disco temperamental, rarisimo en medio de la naciente ola del garage con The Strokes, y aun mas extraño cuando se le ponia al lado del omnipresente nu metal. La critica se rindió a sus pies y pronto los festivales comenzarían a acogerlos. Sin embargo, la hora del post punk revival para (valga la redundancia) revivir todavía no había llegado.
Si querían que ese momento llegara, debían creerse totalmente el cuento y demostrar que no eran un momento pasajero. Para ello recurren nuevamente a Peter Katis, el productor de su aclamado debut, con el fin de seguir aplicando el tono oscuro de Turn On The Bright Lights, pero bajándole un poco al oscurantismo y aportando un sentido mas melódico a sus canciones. Si bien suelen ser muy reservados con la música que los influencia (durante mucho tiempo negaron que Joy Division los hubiera influido), gente como The Cure, The Chameleons o Pixies parecían ser los puntos de partida mas probables para crear algo denso pero a la vez, atractivo.
El disco

“Next Exit” arrancaba con teclados prolongados y un ritmo que cada vez se hacia mas crudo con las guitarras, a la par que Paul se imponía en el ambiente con su voz. Le sigue “Evil”, donde la energía y el frenesí hacían suya la situación, liderados por el bendito bajo de Carlos Dengler, que estoy seguro hizo temblar hasta al mismo Peter Hook. Pronto causó un considerable impacto en MTV con el vídeo donde aparece Norman, la marioneta protagonista que todavía en nuestras mentes cantando ese primer verso “Rosemary, heaven restores you in life”.
Seguimos con “Narc”, de la que puedo decir que fue con la cual me enamoré de Interpol. Ya había escuchado “Evil” y alguna otra, pero esa fue especial desde el primer momento. El riff del principio y el coro fueron como si me jalaran los pies y me pusieran en un escenario totalmente diferente desde ese momento. Creo que el día que escuché esa canción por primera vez pasaron dos cosas: mi afición por el hard rock decayó notablemente cediendo paso al indie, mientras me hacia la promesa de que tenia que verlos algún día en vivo. Promesa que acabé cumpliendo hace unos tres años. Esperemos que sean dos veces…
Continua el álbum con “Take You On A Cruise”. Lenta, con un riff inusual de Daniel Kessler, un rasgueo bastante pegadizo y contundente de Paul Banks, que ahora asume un tono de voz mas suave. El pre coro con los arpegios delicados de Kessler seguido súbitamente por el tono mas claustrofobico del coro le dan ese aire de impredecible que hace a esos primeros álbumes todavía tan especiales.


“Slow Hands” fue otra de las primeras canciones que pude escuchar de Interpol, y todavía sigue estremeciendo. Es irresistible, se nota a la banda mas compenetrada que nunca. Puedes ver a todos dando el 110%, a Sam Fogarino dando los golpes de gracia en la batería, a Kessler con uno de sus momentos mas inspirados como guitarrista, a Dengler rompiéndola en el bajo y a Banks aportando la emoción y el carisma que solo él sabe imprimir en su voz.
Pero si debo ser completamente sincero, “Not Even Jail” supera a todos y a todo. No solo es la mejor canción de Antics con distancia, sino que fácilmente puede estar en el Top 5 de favoritas para cualquier “interpolero”. Un intro brutal, una especie de coro que no es tal porque apenas oyes mascullar a Banks “I’ll say it now”, mientras Kessler se despacha un punteo que te deja desarmado, sin palabras. Y ya ni hablemos de Dengler o Fogarino: por atrevido que suene, son sus mejores momentos en Interpol.
Pasamos a “Public Pervert”, que se mantiene en esa linea oscura, pero desde una perspectiva mas melódica. Eso no impide, por supuesto, ver como los buenos momentos se los llevan Kessler y Dengler, como si de un duelo se tratara. Uno con sus magnificas lineas de bajo, el otro con la aparente intención de llevar el sonido de su guitarra hasta el lugar mas recóndito del universo.


“C’mere” es otra que marca leyenda. Uno de los puntos épicos del post punk revival coronado por una letra que no se decide entre el romance o la maldad. Fue el tercer sencillo y un infaltable en sus conciertos hasta hoy. “Length
of Love”
asume una postura mas siniestra y nos regala un momento bastante claustrofobico, como si buscaran emular el Pornography de The Cure. Y para cerrar, “A Time To Be So Small”, otro de esos momentos que te hinchan el corazón de orgullo por escuchar algo tan sublime. Es lo que escucharía un marinero despechado a la luz de la luna, no me cabe la menor duda.
Recepción

Hubo algunas voces puristas que rechazaron Antics por ser mas melódico que su antecesor, pero en lineas generales se llevó los aplausos de todo el mundo. Sus videos y una gira formidable durante ese año y el siguiente los pondrían en el primer plano del panorama indie como los abanderados del post punk revival al lado de Franz Ferdinand, pero desde una perspectiva mas oscura que la agrupación escocesa. “Slow Hands”, “Evil”, “C’mere” y “Narc” fueron lanzados como sencillos, cada uno con su respectivo vídeo a excepción de “Narc”, exclusivo para radio.

Alcanzaron el #15 en el Hot 100 de Billboard (nada mal para una banda indie), el #1 en las listas independientes de la misma publicación, y el #21 en el Reino Unido, Australia y México, vendiendo hasta la fecha unas 600.000 copias. Con mucha distancia, es su álbum mas exitoso en el aspecto comercial.
Legado
Rápidamente el post punk revival se hizo una realidad con nuevas bandas saltando a escena (o dandole aire a bandas anteriores a ellos como The Faint). Es el caso de Editors, The National, stellastarr*, The Horrors, The Futureheads o The Rakes. Todas reviviendo de alguna forma el sentido creativo y estético de Joy Division, Siouxsie and the Banshees, Wire o Gang Of Four. Varias de ellas se encargarían de dominar el panorama del indie por los siguientes 4 años. 
Y a pesar de tomarse mas en serio en sus trabajos posteriores, hicieron que la historia se perpetuara un poco mas con una nueva camada de bandas de post punk revival encabezada por White Lies y Savages, con algunos ejemplos igualmente notables como VANIISH.
No se si Banks se planteó crear desde el principio su obra maestra en Antics tal y como hiciera Robert Smith en su momento con Disintegration. Pero los logros de uno y otro son perfectamente equiparables. Mucho mas tomando en cuenta que ese mismo año debutaban Franz Ferdinand, Kasabian, Keane y Scissor Sisters; Green Day alcanzaba estatus global con American Idiot, y Gorillaz cambiaba las reglas de juego con Demon Days. Nada mal para el trabajo mas instintivo de sus carreras.

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