Porque nunca faltan los imprevistos: Franz Ferdinand en Colombia (segundo asalto)

Un show con el que 24 horas antes no contaba en lo absoluto.

Títulos tan acertados como ese no se me dan muy seguido. Como no se dan muy seguido esas circunstancias tan extrañas que le permiten a uno pasar de la decepción de no disfrutar de un evento de las proporciones de ayer en el Royal Center, a comprobarlas de primera mano.

Cuando hacia la lista hace unos días de las 10 canciones de Franz Ferdinand decía que no iba a ir al concierto por la plata, pero dejaba claro que había un agradecimiento de por medio a esos cuatro por ser uno de los momentos mas increíbles de mi existencia hace 4 años, cuando vinieron por primera vez a Colombia y (dicho sea de paso) le dieron el pistoletazo de salida al indie como algo rentable para que un montón de bandas del genero vinieran (y sigan viniendo) en los años siguientes.
La forma en que pude estar allí anoche es, con mucha distancia, la mas extraña de todas. Resulta que estaba haciendo un trabajo de la universidad y tenia un “bloqueo del escritor” temporal. En eso recibí la llamada de un amigo diciéndome que había una boleta para el concierto de Franz Ferdinand a precio de preventa que estaba vendiendo otro tipo en la fila, invitándome a estar allí. Lo único que atine a responder en ese momento fue:

“Deme cinco minutos”.

No creo que haga falta preguntar qué pasó con el dichoso bloqueo del escritor. Terminé mas rápido de lo que puedes decir “Take Me Out” (guiño, guiño) para pasar a considerar las posibilidades de ir o no al concierto. Por un lado aplicaba la cuestión monetaria, porque llevaba ahorrando bastante para el Estereo Picnic del otro año y andaba muy justo de presupuesto en ese momento. Afortunadamente vi que había, por así decirlo, superavit. Por el otro lado aplicaba el tiempo. Tenia mis dudas sobre si alcanzaría a llegar a tiempo al Royal Center, tomando en cuenta que me tomaba al menos una hora llegar. Al final, decidí quemar naves, devolverle la llamada a mi amigo y confirmar mi presencia en el lugar.
Fue una cosa tan improvisada que solo me armé de mi celular para que me sirviera de cámara (con los acostumbrados resultados agridulces que da no planearlo, pues no grabe video al agotar la capacidad de almacenamiento), y algo de dinero extra para el taxi. Luego de una hora donde corrí de mi casa al Transmilenio mientras un perro me perseguía por algunas cuadras, finalmente llegué al Royal Center.
La fila era absurdamente larga y mis amigos estaban absurdamente adelante. Me dijeron que me colara. Dudaba, porque la gente suele ser quisquillosa en eventos de estos. Por fortuna no encontré oposición, y cuando la fila no permitía avanzar mas por los que estaban sentados en el piso, mis amigos y otros que estaban en esa parte de la fila me ayudaron a hacer “pata-gallina” para quedar con mi grupo.
Ademas del que me llamó para unirme a esa vaca loca, había otro amigo con el que de hecho fui a ver a Franz Ferdinand hace cuatro años, y otras dos chicas que también estuvieron en Corferias esa vez. También estaba el muchacho que me vendió la boleta, pero lo perdimos luego de ingresar al Teatro. Ya adentro, la conversación iba por el tono de quien era mas afeminado entre Boy George y George Michael. Bastante distendida la cosa.
En eso aparece el telonero que nadie sabia quien era, pero que luego de un rato pude identificar: se trataba de Planes. No fue un show afortunado, la indiferencia reino en todos nosotros, principalmente porque la banda sigue teniendo los mismos problemas que hace 5 meses cuando tocaron en ese mismo escenario junto a The Drums. Su vocalista no transmite gran cosa (uno de mis amigos llego a compararlo con un híbrido barato entre Placebo y Hombres G), al extremo de que todavía con buenos músicos atrás, es una banda a la que le iría mejor sin vocalista. 
Pienso que seria hasta acertado pensar que The Hall Effect tenia mas carne de telonero hace 4 años. Y eso es mucho decir, si tomamos en cuenta que a ellos los sacaron de Corferias a punta de silbidos.
Vuelve la eterna espera mientras por los parlantes suena música de Arcade Fire, Arctic Monkeys, Kings Of Leon, The Hives, Weezer, Interpol, y quien lo creyera, Kasabian. La adrenalina se sentía en el ambiente, hablábamos un poco de nuestras vidas y también de a que otros conciertos íbamos a ir en el futuro. Pero luego de un rato la impaciencia se hizo notar en todos nosotros pidiendo a gritos a Franz Ferdinand.
Finalmente las luces se apagaron y la banda sale al escenario con una estética art pop en sus camisas blanco y negro. Por supuesto el delirio no se hizo esperar, mucho menos con ese arranque tan espectacular. “Darts Of Pleasure”, “The Dark Of The Matinee” y “Evil Eye” pusieron el ambiente tan frenético como se podía esperar esa noche. Mucho mas si tomamos en cuenta que muy probablemente muchos se querían sacar la espina de no haber ido la primera vez.

Aparte de las guitarras de Nick McCarthy, no eran muchos los cambios que encontrabas en la banda. Excepto tal vez que Bob Hardy tenia una presencia mas notable. Es raro porque siempre ha sido mas bien reservado en escena, pero ahora se roba mucho mas las miradas que antes. Imagino que tuvo un rol mas importante en Right Thoughts, Right Words, Right Action del que acostumbraba.

Las canciones seguían y la energía desbordada también. Pasamos a “Do You Want To” y “The Fallen” en un flashback apropiado para el momento. Luego deciden bajar un poco las revoluciones con “Fresh Strawberries” y “Walk Away”, como para darle vida a su modalidad mas “prende mecheros”, por llamarla de alguna manera. Aquí es donde las sorpresas y las diferencias reales con respecto a su primera visita se evidencian.

Por un lado, logran enlazar “Stand On The Horizon”, “Can’t Stop Feeling” y “Auf Achse” como si nada, seguidas una tras otra. Realmente a uno le costaba saber donde acababa una y empezaba la siguiente. Muy destacable el trabajo con “Can’t Stop Feeling”, que se reinventa totalmente para esta gira con un pulso mas post punk que en su versión original, mas discotequera y a
tono con el Tonight.

Pasaron a “Brief Encounters” que con esos teclados me acordaba muchísimo de “Padre Nuestro” de Los Fabulosos Cadillacs. Es absurdo en principio, pero no es una comparación tan desatinada si pones ambos temas juntos.

Luego de eso deciden volver a dejar que su pulso mas descarado se apodere de la situación, y los hits siguen llegando: “Tell Her Tonight”, “No You Girls” donde por accidente golpee con fuerza a uno de mis amigos con el hombro entre los desmedidos saltos que se habían apoderado del Royal Center, una “Michael” que se sintió todavía mas poderosa que hace cuatro años, “Take Me Out” que como siempre se coreo a pulmón abierto, para abrir paso a un momento particularmente simbólico en esa noche.

Ya lo había dicho en el conteo: “Love Illumination” no se siente como una canción hecha para su cuarto álbum. Esa frescura le habría pegado perfectamente bien a su debut. El teclado es algo tan ingenioso y contagioso que casi los puedes ver al nivel de dioses. Solo por esos segundos las cabezas de todos alcanzaron un estado mental mas allá de la compresión, que se veía traducido en un grito de euforia atronador por todo el Royal Center. Para redondear la tapa, una primera despedida con “Outsiders” y su solo de batería hecho por los cuatro a la vez, para seguidamente tirar las baquetas al publico. Nunca se le va a olvidar que fueron si no los primeros en hacerlo, los que hicieron popular ese acto de la batería. Para mi está a la altura de surfear en el publico.

Luego de esos instantes para recuperar el aire, Franz Ferdinand vuelve al escenario para cerrar la noche por todo lo alto. Primero con “Right Action” que sinceramente me gustó mas en vivo. Luego “Jacqueline” que me supo a gloria porque era una de las que mas quería escuchar, seguida de “Goodnight Lovers & Friends” para abrir paso a siete minutos de algo imposible de clasificar. Un momento donde las personalidades de todos mutaron en otra cosa, mucho mas peligrosa.

Si, “This Fire”. En el listado la incluí explicando que cuando la tocaron en Corferias, habían liberado mi ángel y demonio interiores. Pues bien, esa noche fue algo mas allá de eso. Fue una conexión que lo sobrepasaba todo, hasta el fanatismo por esa banda. Alex nos hizo agacharnos a todos mientras cantaba con un susurro tentador la estrofa, para volver a levantarnos en el coro y con la canción en su punto máximo. De la nada se armó un pogo por donde yo estaba, y tan ido andaba en esos momentos que me uní a el sin pensar en nada mas que prolongar ese momento de éxtasis lo mas que se pudiera. Con Kapranos lanzando los picks de la guitarra  a la gente y Nick haciendo lo propio con su camiseta, terminaba un show con el que 24 horas antes no contaba en lo absoluto.

Abandonan el escenario y mientras pregunto por el amigo que golpee en “No You Girls”, las piernas me comienzan a pasar factura y el sudor me vuelve a recordar ese primer concierto. ¿Estaba sudando mas que hace cuatro años? Probablemente si. ¿Era este un concierto todavía mas intenso que el de Corferias? No sabría decirlo y no seria justo responder esa pregunta, pero si era mas consciente de lo especial de esa noche, con mucha mas publico que esa primera vez. Y todavía mas desaforado, de eso no cabe duda.

Mientras iba en el taxi pensaba “Listo, deudas saldadas”. En ese momento me pregunta el conductor “¿Como estuvo el toque?”. Le respondí, “No es un mal abrebocas”. Nunca olvidare esa noche, pero por supuesto, mi cabeza ya pensaba en noviembre…

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