Reseña: The Mountains – The Mountains, The Valleys, The Lakes

No es difícil notar que actualizan el synthpop ochentero aplicando la estructura de bandas como Coldplay o Muse.

Hace unos días hablábamos de The Mountains, agrupación danesa que debutó en mayo de este año con The Mountains, The Valleys, The Lakes, un álbum donde la electrónica bien puede ser tan pegadiza como aventurera. En los dos sencillos que han lanzado hasta la fecha demuestran un gusto por el synthpop ochentero de grupos como Orchestral Manoeuvres in the Dark, proyectando siempre la necesidad de hacer algo efectivo pero elaborado. Y para profundizar en esas impresiones, acá va la reseña de su álbum, lanzado en el mes de marzo.
Arrancan con “The Mountains”. Dejan claro de que va lo de ellos: voz imponente, cautivadora, conduciendo siempre los sintetizadores hacia la historia que nos quiere contar con cada canción. “They’re Too Many” pasa a ritmos más pegadizos y agudos, armando un sonido menos elaborado y más alegre. Todo eso sin perder el tono de himno que buscan darle siempre a sus canciones. Para “A Good Place To Bury Your Dreams” apuestan por sonar más envolventes, atmosféricos. Las percusiones inspiran un poco la idea de cómo sonarían los Boyz II Men en el siglo XXI.

Llega el turno de una de las mejores canciones del 2014 con distancia: “The Valleys”. Muchas cosas la hacen elemental y a la vez perfecta. La voz, el fraseo del sintetizador fijo y constante, una percusión que le cae como anillo al dedo, y un coro muy certero. De esos que marcan época. La estructura recuerda mucho a “Paradise” de Coldplay, pero lo que en la banda de Chris Martin se quedaba a medias, en este trío danés es un logro incomparable.

Turno de “Ivalo”. Muy por el estilo barroco de Florence and the Machine, es un medio tiempo sintético refrescante. Evoca mucho los ambientes de OMD en “Joan Of Arc”, entrecruzando la fantasía y la posibilidad de hacerla realidad a su ritmo. Un punto alto que cede el paso a “Someone Else’s Room”. Tiene el mejor momento de los teclados en todo el álbum recordando mucho a los Depeche Mode de Black Celebration y sin embargo dura solo un minuto. Siempre he creído que esa canción debió ser más larga. Tenía potencial para ser incluso mejor que “The Valleys”.

Pero no es en absoluto un síntoma de agotamiento de ideas. Como prueba de eso aparece “Can We Make It Work?”, yendo entre lo sinfónico de los arreglos y los ritmos pop más propios de los tiempos que corren. Inspira esa sensación de ser un sencillo potencial en los próximos meses. A esa le sigue una de mis favoritas, “Love And Fame And Death”. Va mucho por la línea de Duran Duran, principalmente en la voz y los cambios de ritmo. Sin duda la más retro del álbum.

Como contrapeso a ese regreso al synthpop ochentero, nos encontramos con “The Sound Of Our Guns”, más actual y siempre con la intención de enganchar y conquistar oídos desde el primer segundo. El tono antibélico de la letra no deja de ser una rareza admirable, cuando tomamos en cuenta que más bien son pocos los artistas que buscan referirse al menos un poco a esa realidad menos amable con la que convivimos a diario.

Vamos llegando al final con “Between Two Fires”, que nuevamente usa la fórmula del trío para armar temas pop que ya habían puesto a prueba en “The Valleys” y “Can We Make It Work?”. Y parece que la reinventaran cada vez, sin dar síntomas de repetirse o sonar forzados. Finalmente con la magia cristalina de “The Lakes” concluye un debut que para la gran mayoría pasó desapercibido este año, pero del que estoy seguro, estaremos hablando todo el año siguiente.

The Mountains, The Valleys, The Lakes es un álbum bastante rural. Como que hace un culto a la inmensidad de la naturaleza y la fragilidad de esta, en contraposición de la glorificación de lo urbano que se hace con tanta frecuencia. Un contrapeso bastante interesante a nivel creativo. No es difícil notar que actualizan el synthpop ochentero aplicando la estructura de bandas como Coldplay o Muse. Eso les facilita mucho la tarea de armar potenciales sencillos en cada canción.

Mi recomendada es “Ivalo”. Los OMD pueden dormir tranquilos: tienen dos personajes que continuarán su legado sin problemas.

Aquí va “The Sound Of Our Guns”.

Calificación: 4.5/5

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