Reseña: AC/DC – Rock Or Bust

No necesitan justificar su concepto de lo que hace una buena canción de rock ante nadie.

Para ser sincero, no esperaba mucho de AC/DC este año. Eso por el simple hecho de que esta vez lo tuvieron todo en su contra. Los problemas con la ley de su baterista Phil Rudd, sumados a la terrible enfermedad de su compositor principal, Malcolm Young, que lo obligó a retirarse de la banda, no ayudaban mucho de cara al optimismo. Pero cometí dos errores en esa apreciación: uno, olvidar que sus mejores álbumes salieron de tenerlo todo en contra (Back In Black y The Razors Edge son buenos ejemplos). El otro, subestimar Rock Or Bust.

Uno a veces olvida que bandas como esta o Motorhead se sostienen por el mero hecho de que mas allá de lo meritorio que pueda ser mantener una formula durante tantos años sin cambios importantes, no lo hacen por el hecho de que quieras exprimir hasta el ultimo centavo (como lo hace Kiss) sino porque con cada disco que pasa dejan mas claro que fue por hacer ese tipo de canciones y no otro que se metieron a ese mundo.
Increíblemente (o tal vez no tanto) me volvieron a callar la boca. Con Stevie Young reemplazando a su tío Malcolm y con el resto de la banda dando lo mejor de si mismos, volvieron a justificarse ante los estadios del mundo. Incluso Rudd, que con todo y las dudas de Angus por su desempeño y los retrasos causados, sigue siendo determinante con esos golpes primarios y elementales.
No creo que valga profundizar mucho sobre las canciones. Los Young, Johnson, Williams y hasta Rudd saben lo que quieren, como lo quieren, cuando lo quieren y por qué lo quieren. No necesitan justificar su concepto de lo que hace una buena canción de rock ante nadie. Mucho menos si Back In Black sigue siendo el trabajo más exitoso del género. “Rock Or Bust”, “Play Ball”, “Dogs Of War” (guiño a “Hells Bells”), “Rock The Blues Away” y “Get Some Rock & Roll Thunder” son ejemplos perfectos.
Y sin embargo, saben meter algo de variedad en Rock Or Bust. “Miss Adventure”“Baptism By Fire” son evidencia de como Brendan O’ Brien en la producción supo orientarlos para acoplar su estilo a los tiempos que corren. Algo evidente sobre todo en la segunda, donde no temen decirle a “Lonely Boy” de The Black Keys “observa y aprende”. Ese parentesco la hace a esa en particular un sencillo potencial, mi favorita del álbum y una demostración de cómo reorientar un estilo inoxidable de por sí.

“Rock The House” es la recomendada. Los aullidos de perro de Brian Johnson cada vez que canta ahi lo son todo.
Aquí va “Emission Control”.

Calificación: 4/5

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