Los 10 mejores álbumes del 2014 (con ñapa)

10 discos que inspiraron la idea a lo largo del año de ser clásicos inmediatos.

Ahora si, el momento que todos esperaban. Luego de una deliberación bastante larga, THIS IS MUSIC finalmente ha escogido los 10 mejores trabajos del 2014. El común denominador en todos ellos es en principio el marcar un antes y un después, ya sea para sus carreras particulares, o para el mundo de la música. Son 10 discos que inspiraron la idea a lo largo del año de ser clásicos inmediatos.
Sin embargo, y por aquello de que el año acaba en 14, decidí que antes de revelar esos privilegiados voy a incluir cuatro trabajos que entrarían en la categoría “se quedaron por fuera” o “mención especial”, porque bien o mal se las ingeniaron durante gran parte del año para pelear los primeros lugares. No es un top de 14 artistas porque de hecho esos cuatro no aparecen ranqueados, pero si es justo destacar su rol en la conformación de un año memorable para la música.
Se quedaron por fuera:
Death From Above 1979 – The Physical World
Dudé mucho entre incluirlos a ellos o a The Faint, porque la cosa es que ambos lanzaron trabajos más o menos similares con resultados igualmente sobresalientes. Me decidí por el dúo canadiense por varias razones. Era su primer trabajo en diez años, tiene sencillos demoledores, una canción estupenda (“Crystal Ball”) incluida en FIFA 14 y, debo admitirlo, suena con más frescura que el Doom Abuse. Uno de los regresos del año junto al Do To The Beast de The Afghan Whigs, que también se quedó por fuera por poco.
Kasabian – 48:13
Asumiré las acusaciones de parcialidad (o de “efecto Estereo Picnic”) del caso con esta inclusión. De hecho no planeaba incluirlos, pero al final consideré que era lo correcto por la forma en que me conquistó su quinto trabajo. En la primera escucha lo considere perfecto en todo. Luego de unas semanas encontraba fallas, canciones de relleno que no debían estar ahí y cierta auto indulgencia en la producción. Finalmente me volví a rendir ante ellos conforme la gira los hacia sonar cada vez mejor. Y sobre todo, conforme el potencial de “Treat”, “Bumblebee”, “Eez-Eh” o “Stevie” quedó demostrado sobre el escenario.
Pulled Apart By Horses – Blood
Solo hace unas pocas semanas que pude escuchar Blood, y la verdad es que el efecto que causó en mi fue similar al que se da cuando te echan un baldado de agua encima y acto seguido metes tus dedos al enchufe de la corriente. Un shock absoluto, aplastante, poderoso, superior a cualquier pensamiento. Es verdad que Cloud Nothings, Iceage y White Lung probaron esa idea del hardcore en el indie meses antes, pero fue algo que solo vine a descubrir cuando “Hot Squash” o “Outahead” patearon la puerta de mi mente y dijeron “atención, aquí la historia se parte en dos para todos”.
The Mountains – The Mountains, The Valleys, The Lakes
Pop del bueno, ambicioso, bien pensado, trabajado, ejecutado y producido. Me resulta difícil hablar de bandas que hayan conseguido provocar un shock así de fuerte partiendo de la misma vía que la banda rock pop promedio lo hace. Son algo que va más allá de un genero o estilo determinado. Nos dieron una colección de canciones estupenda en un primer álbum que tiene (insisto) lo mejor de los Orchestral Manoeuvres in the Dark acoplado al 2014.

Pero ni eso fue suficiente para llegar al Top 10. Ni para los daneses, ni para las otras tres agrupaciones, ni para un montón de gente más. Empezamos con…
10. Sharon Van Etten – Are We There
Dos cosas me sorprendieron. Una,
que fuera capaz de mostrarnos a todos que el frikismo no es el único que hace buenas canciones, que también ser uno mismo funciona. Otra, la forma en que con Are We There cristaliza de forma rotunda un aprendizaje que le tomó cuatro discos, todos ellos impecables pero que ven su máxima expresión en este. Se le ve cómoda hablando de la victoria y la derrota, asumiendo ambas cosas como naturales y yendo más allá del folk para probar orquestando, usando más el piano e incluso metiendo electrónica. Su trabajo mas instintivo, con distancia.
9. Foxes – Glorious
No se si definirlo como el mas innovador, pero es uno de los que más se arriesga. No se si sea el de las mejores canciones, pero no puedes decir que alguna de las once que lo conforman sea relleno. El debut de Foxes difícilmente puede dejar indiferente a alguien por ese motivo. Está más allá que acá, es más pop que indie, pero al margen de eso vemos a la británica confiada en sus posibilidades, decidida a tragarse al mundo. Glorious es un trabajo tan redondo que cuando hice la reseña tuve que escoger dos recomendadas en vez de una. Así de impactante fue escucharlo.
8. Knife Party – Abandon Ship
Las criticas al primer largo del dúo australiano fueron divididas. Pero escogí reivindicar el trabajo de Rob Swire y Gareth McGrillen por una razón elemental: contra todo pronostico llevaron esa idea más transgresiva de sus años en Pendulum a la EDM con un éxito arrollador. Le metieron de todo: jungle, big beat, dubstep, house, UK garage… se plantearon armar el crisol de la electrónica mundial y vaya si lo consiguieron. Por cierto, ¿Mencioné que le quitaron esta posición a Skrillex y a GusGus?
7. Royal Blood – Royal Blood
Howard Stern y Jimmy Page se deshicieron en elogios hacia ellos, Glastonbury se rindió ante la evidencia, Iggy Pop y Foo Fighters se los llevaron de teloneros y el dúo a cambio se lleva a todos por las narices con una explosividad elemental, tribal, de esa que en los manuales del purista es incorrecta. Todo gracias a un dynamo de la naturaleza, un debut inesperado, atrevido, desafiante y fácil el más impactante desde el debut de Arctic Monkeys. Un soplo de aire fresco para los que gustan de la contundencia y del ruido por encima de los arreglos sofisticados. Rock con pelotas y sin sentido.


6. Temples – Sun Structures
Trabajo clave para el revival de la neo psicodelia de este año. Aprovechó el trabajo que MGMT y Tame Impala habían planteado antes que ellos para armar un trabajo más consciente de su propia grandeza que los de esas bandas. Tiene la habilidad de saber cuando ser sinfónico, melódico, rasposo o distorsionado, dejando evidencia de que su cuarto de hora es hoy y que no lo dejaran ir tan fácilmente ni ellos, ni las otras bandas responsables de este cambio. Aun así, la verdadera prueba para Bagshaw y compañía será el segundo álbum.
5. Peter Murphy – Lion
La primera vez que escuche Lion simplemente me sentí aplastado. Firmeza en cada guitarrazo, ruido de teclado, golpe de batería o alarido de Peter Murphy; es al lado de Deep su mejor esfuerzo en solitario. Regresa a la oscuridad de los tiempos de Bauhaus pero actualizada gracias a la participación de Youth, el bajista de Killing Joke como productor. Pasar de los ritmos industriales de “Hang Up” al frenesí de “Low Tar Stars” y “Elisa” o a la imponente presencia de “I’m On Your Side”, “Compression” o “The Ghost Of Shokan Lake” con esa autoridad y capacidad para emocionar luego de tantos años está al alcance de unos pocos.

4. The War On Drugs – Lost In The Dream
A Lost In The Dream casi podrías definirlo como un trabajo barroco, intencionalmente retro pero con ganas de ver hacia adelante, solido si se le mira como un bloque entero y conmovedor si se le mira pieza por pieza. Adam Granduciel saca a pasear la pose de cronista generacional de Bob Dylan o Neil Young y algo de la picarda de Swans o Spacemen 3 para hacerse desear con cada canción. Incita al oyente a perderse en un viaje que nadie pidió pero que queramos o no admitir, necesitábamos.
3. Beck – Morning Phase
Llega el momento de repartir la medalleria, y el bronce le toca a Beck con un álbum que curiosamente tenia mas pinta de descarte para él que de ser uno de cabecera. Un disco luminoso, sencillo y a la vez ambicioso, acústico y sinfónico donde “Blue Moon” y “Wave” destacan por si solas. Pero más increíble es que puede darse el lujo de subestimar su propio trabajo con vistas a crear uno mejor. A eso se le llama “creerse el cuento”. A eso se le llama rock and roll.
2. St Vincent – St Vincent
St Vincent es la prueba de que en un mundo donde existen estereotipos hasta para salirse de los mismos, hay momentos y personajes muy concretos que se pueden salir con la suya sin esfuerzo aparente. Por eso su homónimo se lleva la medalla de plata, pues aprendió todo lo que pudo luego de hacer Love This Giant en conjunto con David Byrne y lo aplicó con una maestría inigualable a lo largo de 11 canciones algo frikis pero siempre sostenidas por la tremenda voz de la norteamericana. Es que digo, si tienes en un mismo álbum “Birth In Reverse” y “Digital Witness” es poco lo que tus detractores pueden hacer al respecto.
1. Foxygen – … And Star Power
No hay discusión. Si tienes el valor suficiente para tirar todo lo que se ha dicho de que el rock está muerto, la distribución musical, la extensión de un álbum, lo que hace grande una canción al mismísimo carajo, no hay nadie que pueda pensar siquiera en igualarte. … And Star Power oscila entre baladas a lo Todd Rundgren, psicodelia, Invasión Británica, canciones divididas en secciones, ruidos impredecibles, atmósferas cuidadas, armonías vocales, voces distorsionadas; siendo una buena evidencia de que se han propuesto desafiar completamente sus limites, los de su publico, los de la critica, los de los melomanos, y los del universo entero. Celebra el despecho, la gloria, la decadencia, la vida, la muerte, los excesos, la sobriedad… Es una oda a lo mejor y lo peor de la humanidad.
¿Cuales consideran ustedes que son los mejores álbumes del 2014?
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