Reseña: Belle And Sebastian – Girls In Peacetime Want To Dance

Si todavía pueden arriesgarse de esa forma teniendo una trayectoria tan homogénea, no se les puede negar este merito.

Belle And Sebastian es una de las muchas bandas que salieron de la siempre floreciente cantera indie que es Glasgow. Tienen en su hoja de vida el logro de haber triunfado en medio de la fiebre britpop, y de paso devolverle al indie la dosis de riesgo y sus raíces. A la vez, adaptó ese revival del indie pop al gusto de un nuevo público que llevaba buscando un mito de esas características desde que The Smiths se disolviera por allá en 1987.

Esa etiqueta de “los nuevos Smiths” no es fácil de omitir a la hora de abordar su carrera, porque si algo hizo que el nombre de Belle And Sebastian alcanzara reconocimiento fue la gran habilidad de su líder y compositor Stuart Murdoch, que tal vez sin proponérselo acabó por convertirse en la voz que simbolizaba la Glasgow de los años 90s: una que no caía del todo ante el delirio del britpop, y al mismo tiempo tomaba lo mejor de el para perpetuar un poco más su reputación de ser una de las capitales del rock alternativo a nivel mundial.

No escuché previamente los adelantos de Girls In Peacetime Want To Dance, pero si vi varios comentarios que situaban el noveno trabajo de la banda como una ruptura total con su pasado. Hasta cierto punto puede ser cierto, pero la cosa es que si todavía pueden arriesgarse de esa forma teniendo una trayectoria tan consolidada y homogénea, no se les puede negar el merito de hacer un disco como este.

Lo curioso es que este álbum es posiblemente el que más se acerca a The Smiths en su carrera.  Tiene el atractivo de The Queen Is Dead y esa fascinación creativa-suicida del Strangeways, Here We Come, partiendo de una portada anti-guerra y un titulo con una carga literaria muy fuerte. Con eso en mente, Murdoch decide dar un paso al frente y poner en nuestros oídos algo de lo que él definiría como “música bailable”. Como evidencia sirve el primer sencillo, “The Party Line”. No sorprendería en nada que los haya influido ABBA para la ocasión.

Ni siquiera el shock que produce ese cambio de enfoque tan radical le resta enteros al disco. “The Party Line”, “The Power Of Three”, la exótica “Perfect Couples” junto a las sintéticas “Play For Today” “Enter Sylvia Plath” (bien cercanas a Pulp y Pet Shop Boys) alternan bien con el sonido de siempre en “Nobody’s Empire”, “The Book Of You”, la suave “Today (This Army’s For Peace)” “Allie”, “Ever Had A Little Faith?”, “The Everlasting Muse” y “The Cat With The Cream”, esta ultima posiblemente una de sus mejores canciones en los últimos años. 

Algunos les achacan hacerse más vulgares al sacrificar su sonido clásico, pero no les podemos negar que quieran sonar felices. Es verdad que este no es otro The Boy With The Arab Strap o Dear Catastrophe Waitress, pero es un giro de tuerca cuando menos curioso en su trayectoria. El tiempo se encargara de responder la duda de si esto será permanente o cosa de un solo disco.

Mi recomendada es “Perfect Couples”. Entre la idea disco-synthpop que tanto divide al publico, esta sorprende por ser mucho más seductora y desafiante que incluso “The Party Line”.

Aquí va “Nobody’s Empire”.

Calificación: 4/5
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