Reseña: The Charlatans – Modern Nature

Hace justicia con la historia de los músicos responsables y con una bonita lección de superación de por medio.

Debo admitir que nunca le presté toda la atención que debí a The Charlatans. Me resulta difícil explicarlo, pues la cosa es que hubo mucho más que “The Only One I Know” en su trayectoria. Caen en esa tendencia de bandas subestimadas tipo Inspiral Carpets, James, The La’s e incluso Doves, que si bien tuvieron carreras impecables siempre quedaban en un segundo plano de acuerdo a la tendencia dominante del momento en la música británica.

Pero lo que hizo inevitable para mí prestarles atención en estas semanas es que Modern Nature es el primer trabajo que lanzan sin su baterista Jon Brookes, quien murió en 2013 víctima de un tumor cerebral. Es la segunda vez que la banda debe lidiar con el luto, pues su teclista original Rob Collins falleció en un accidente automovilístico en 1996.
Hicieron falta tres bateristas para cubrir la ausencia del fallecido Brookes. el ex-The Verve Pete Salisbury (que ya había tocado con ellos en 2010 y 2013), Stephen Morris de New Order y Gabriel Gurnsey de Factory Floor. Si había dudas de que podía hacer The Charlatans sin Brookes, quedaron despejadas en cuanto aparecieron “Talking In Tones” y especialmente “So Oh”, los primeros adelantos de Modern Nature.
De hecho con esas canciones es que inicia Modern Nature. “Talking In Tones” por un lado pone a nuestra disposición los teclados prolongados de Tony Rogers, mucha sobriedad en los arpegios de guitarra de Mark Collins y a un Tim Burgess al que los años no le pasan factura en su voz. En “So Oh” los encontramos aún mejores, gracias a un coro sencillo pero no por eso exento de fuerza y conservando las características ya mencionadas. Para mí fue esa canción la que demostró (si es que debían hacerlo) que la muerte de Brookes no los iba a detener, así como no lo hizo la de Collins.

La inspiración sesentera salta a la vista en estos primeros compases, y no es para menos. Pasamos a “Come Home Baby”, que del inicio sofisticado se torna más demoledor en la segunda mitad, con más fuerza en las guitarras y un ambiente siempre soñador. Le sigue “Keep Enough”, bajando revoluciones y ofreciéndonos un número britpop con violines como invitados y un riff de guitarra constante e inalterable en sus poco más de cuatro minutos.
En ese punto la sofisticación parece sentarles de maravilla, pues continúan probando sus posibilidades en esa faceta con “In The Tall Grass”. El teclado se apropia de la canción y aprovecha para devolvernos a 1990. Psicodelia y baggy en todo su esplendor, con percusiones exóticas y siempre consecuentes con el hecho de que ya no tienen 20 años, pero que llegando a los 50 todavía pueden encontrar nuevas perspectivas para abordar lo que los hizo importantes en esos días.
Justo en la mitad nos topamos con el britpop de “Emilie”. No se complica por sonar original o no, fluyendo con naturalidad para una banda que en este álbum no siente la presión por demostrar nada distinto a que todavía disfrutan haciendo música. ¿La máxima prueba de todo eso? “Let The Good Times Be Never Ending”. Es como un gospel que se cantan a si mismos para sobrellevar el dolor que les causó la muerte de Brookes.
Pero The Charlatans esta vez se propuso tener un as bajo la manga y revelarlo solo en el momento justo. Ese as se llama “I Need You To Know” y sientes escalofríos pensando como 20 y 30 años de rock británico se destilan en tus oídos. Al mismo tiempo puedes escuchar cosas de Echo And The Bunnymen, The Cure, Ride, The Stone Roses y Blur. Romanticismo puro, natural y construido solo para disfrutar la sensación que da una canción 100% sincera, sin cosas del tipo “debo sonar como tal artista”.
Para el final tenemos a “Lean In”, más convencional y orientada a la guitarra, “Trouble Understanding” con su onda medio Primal Scream, medio The Beloved; y “Lot To Say” que cierra de forma un tanto más experimental que la tónica general de Modern Nature.
Un álbum redondo, justo con la historia de los músicos responsables y con una bonita lección de superación de por medio. Ni la muerte ha podido contener a Burgess y compañía en todo este tiempo, encontrando por el contrario nuevos motivos para superarse. No le temen a la madurez, no les preocupa cambiar o probar cosas nuevas, simplemente continúan hacia adelante. Siendo esa una de las cosas más difíciles para una banda (así como en la propia vida) es algo digno de aplaudir.

Mi recomendada es “Let The Good Times Be Never Ending”. Es que digo, ¿Hay otra forma de explicar la excelencia y lo descomplicados que suenan en la segunda mitad de esa canción que no sea amando lo que hacen a pesar del luto que tienen en el trasfondo?
Aquí va “Come Home Baby”.

Calificación: 4/5
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