Reseña: FFS – FFS

No hubo una colaboración más destinada a funcionar.

Una asociación para el recuerdo, cortesía de dos bandas que le dan ciertamente una importancia mayor al arte en la composición que el promedio. Por un lado, los veteranos de Sparks que encarnaron la idea de art rock a un nivel que no tenía nada que envidiarle ni a Roxy Music ni al lado más posmodernista del post punk. Por el otro, unos dignos herederos de ellos y Gang Of Four que responden al nombre de Franz Ferdinand.
FFS (el nombre de esa delirante colaboración), es un punto de colisión entre los teclados de Ron Mael y la base rítmica refrescante a pesar de su rareza que corre a cargo de Bob Hardy y Paul Thompson. En medio de eso aparecen de vez en cuando las guitarras de Nick McCarthy para realzar las voces de Alex Kapranos y Russell Mael, que saben compenetrarse sin opacarse mutuamente. “Piss Off” y “Johnny Delusional” levantaron las expectativas del público justamente por esa combinación de factores tan natural pero a la vez tan bizarra. 
En consecuencia, la clave de este disco radica en que las guitarras no tienen el protagonismo que acostumbran Kapranos y compañía, sino en los arreglos de piano o teclado del dúo neoyorquino. “Police Encounters”, el can-can de “Save Me From Myself” y el synthpop inocente de “So Desu Ne” sirven como evidencia. No obstante, muestran dentro de tanto frikismo se dan tiempo para explotarla en un formato más adulto en “Little Guy From The Suburbs” y “Things I Won’t Get”.
Resulta interesante ver que en canciones como “The Man Without A Tan” y sobre todo “Call Girl” confluyen etapas de sus respectivas trayectorias donde comparten un enfoque creativo. Esta última, por ejemplo, remite a los años de Sparks colaborando con Giorgio Moroder, a la par que lo hace con los Franz Ferdinand del Tonight. Pero sin duda los puntos máximos de este supergrupo son “Dictator’s Son” y “The Power Couple”. Ya sea por el carácter marcial del ritmo o por esas voces que parecen remitir al sueño psicodélico de Dumbo, dan una mayor sensación de ser las que muestran al supergrupo como una entidad propia. 
Es curioso como Franz Ferdinand aprovecha FFS para ampliar sus posibilidades creativas, y Sparks hace lo propio para recuperar vigencia entre un público como el del indie que en circunstancias normales debería tenerlos en un pedestal más alto. Que no los engañe la ironía que encierra “Colaborations Don’t Work”, porque no hubo una colaboración más destinada a funcionar que la de FFS.
“Dictator’s Son” es mi recomendada. Es el mejor ejemplo de coexistencia entre los ritmos típicos de Franz Ferdinand y el sentido pop retorcido de Sparks en una sola canción.
Aquí va “Piss Off”.

Calificación: 4/5
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