Reseña: Ash – Kablammo!

Britpop versátil y refrescante.

Aunque hice la respectiva mención de ellos entre los Álbumes De La Semana, cuando arrancó el 2015 no tenia a los de Ash en el radar. En realidad me topé con el disco cuando alguien lo colgó en la pagina donde siempre los descargo. Hay varios motivos que explican eso. 
Uno es que el trío liderado por Tim Wheeler ya llevaba 8 años sin lanzar un álbum. Durante ese tiempo han estado tocando en vivo con frecuencia, a la par que lanzaron las A-Z Series, una serie de sencillos que por un momento hicieron pensar en que no volveríamos a escuchar un álbum convencional de ellos nuevamente. Sin embargo solo fue una forma de mantenerse tocando en vivo más tiempo sin depender de componer todo el material necesario para un álbum. Idea ingeniosa, algunas canciones notables y una forma astuta de reservar energías para un sexto trabajo de estudio realmente bueno.
El otro motivo por el cual no los tenia en cuenta para este año es que, para bien o para mal, siempre quedaron por debajo en popularidad con el resto de colosos de su época, volviéndose con el paso de los años una banda de culto. Es verdad que no les iba para nada mal en popularidad (tocaban frecuentemente en Glastonbury) y sus primeros discos lograban buenas posiciones en las listas, pero al final perdieron la atención de la prensa cuando el britpop cayó comenzando el milenio. Eso si, nunca le perdieron la pista a grabar buenas canciones.
Por eso el reto en Kablammo! se intensificaba. Los seis discos anteriores bien podían pasar del punk a momentos más serios y elaborados que incluían teclados, pianos o incluso un DJ. ¿Que podia ofrecer este que justificara su legado? En realidad, nada novedoso o sorprendente. Ni siquiera tenia esa energía punk tan presente. Pero contaba con las canciones necesarias para mantenerse en el juego. 
“Cocoon” saca a pasear el lado punk del grupo con guitarras a toda velocidad y una batería aventurera. “Let’s Ride” es mas britpop, manteniendo la presencia de las guitarras pero al servicio de algo más radiable. En el coro no se siente tan alejado encuadrarla dentro del hard rock. “Machinery”, uno de los sencillos, empieza a situarnos en terrenos mas melódicos, mientras que “Free” se mete de lleno en esa linea con algunas cuerdas sirviendo de apoyo a un riff de guitarra muy creativo. Bonita canción.
Rápidamente suben las revoluciones con “Go! Fight! Win!”. Nuevamente el pulso punk que le dio forma a su estilo inicial asume el mando. Siempre he sentido debilidad por las canciones que incitan a salir a enfrentar el mundo y a ganarle. Vaya a saber uno si es por alguna inseguridad sobrante de la adolescencia o porque simplemente me apropie de esa actitud ganadora. Como sea, esta no es la excepción. Puede que raye un poco en lo adolescente, pero tiene buenos motivos para eso.
Nos topamos con otro medio tiempo titulado “Moondust”. Esta vez las cuerdas del fondo adquieren mas protagonismo, sumando un piano y la típica idea de la power balada en el britpop. Con todo y sus estereotipos compositivos, se deja corear. Tal vez por hablar de una banda de segundo orden como es Ash.
Proseguimos con el instrumental “Evel Knievel”, y por el tono de la guitarra parece que es un llamado a la caballería. En “Hedonism” volvemos a la idea mas tradicional del britpop. Algo repetitiva a esas alturas, pero no es un bajón significativo. Por contrapartida, “Dispatch” retoma la idea del instrumental en una canción propiamente dicha y le da variedad a Kablammo! en un momento donde realmente se necesitaba. Es por eso que el college rock de “Shutdown” resulta tan grandioso a esas alturas. Remite un poco al estilo de The Lemonheads.
Para el final los Ash nos dejan dos canciones. Una es “For Eternity”, basada en el piano y contrario a lo que pudiese parecer, no es un “plagio de estilo” a Keane o los primeros Coldplay. Todo el tiempo se siente que ese manejo del instrumento es propio de ellos. No buscan adornar demasiado la ejecución, solo tocan lo estrictamente necesario. Por su parte, “Bring Back The Summer” saca a pasear un poco a The Beatles en las melodías, aunque con percusiones electrónicas y una guitarra procesada. Muy apropiada para el final de las vacaciones, así como para un disco que no estuvo en el radar de casi nadie en el 2015.

Kablammo! es justo lo que se espera escuchar siempre en un disco de Ash. Melodías contagiosas, ritmos directos y llenos de juventud (a pesar de llevar más de veinte años en el negocio), britpop versátil y refrescante. Claro, no se quedan con solo ese sonido, sino que dan cuenta de la experiencia acumulada dando giros interesantes a varios temas que aportan versatilidad.
Dan una nueva medida de su talento para armar buenas canciones. Es pura artesania. apelando al ingenio vocal y compositivo de un Wheeler con quien los años han sido muy amables no solo en la voz sino en la habilidad para componer. Digo, por mucho que hablemos de algo tan facil de asimilar como el britpop, no cualquiera puede pasar de la belleza de “Free” a un tema tan simple y a la vez aplastante de “Go! Fight! Win!”.
Mi recomendada es “Dispatch”. ¿No recuerda un poco a los buenos tiempos de Muse en “Knights Of Cydonia”? No es virtuosa, claro, pero maneja una idea muy parecida.

Aquí va “Machinery”.

Calificación: 4.5/5

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