Reseña: Killing Joke – Pylon

Menos pulido de lo que fueron sus últimos trabajos, pero bien equilibrado entre lo rudo y lo misterioso.

Dentro del post punk, siempre encontré atractivo el caso de Killing Joke. Dos veces disueltos por paranoias relacionadas con el fin del mundo por parte de su líder Jaz Coleman, cambios de estilo entre el post punk, el industrial, y el heavy metal, conciertos donde la imagineria nazi se utilizaba como algo más que mera provocación (sobre todo durante los ochenta)… y en medio de todo eso una trayectoria que desde fines de los setenta ha gustado de servir como banda sonora para los aspectos más decadentes y siniestros de la humanidad.
Pylon es su decimoquinto trabajo de estudio y el tercero con la actual formación que ademas de Coleman y el guitarrista Geordie Walker (los únicos presentes en todos los discos del grupo) incluye a Martin “Youth” Glover (reconocido productor de los noventa para acá) en el bajo, al baterista Paul Ferguson y al teclista Reza Uhdin. Con excepción de Uhdin, todos los miembros actuales fueron responsables de la formación original de la banda. Con respecto al sonido, Coleman describió el álbum como “furioso”, reafirmando esa descripción con el primer adelanto, la electrizante “I Am The Virus”.

No obstante, la aparición del segundo adelanto “Euphoria” parecía mostrar que la cosa no iba a ir tanto por el lado del metal esta vez. Es decir, era evidente que todavía mantenían ese tono en la instrumentación, pero la forma de abordar las canciones se ponía en un termino medio entre su trabajo de los noventa y lo mostrado en sus primeros años, cuando se orientaban más hacia el post punk y el gótico.


“Autonomous Zone” muestra desde el principio lo que nos gusta de Killing Joke. Las guitarras de Geordie siempre densas, cuidando de no rayar demasiado en el terreno del metal y aplicando patrones propios del industrial, una batería que puede ir de golpes elementales como en la mayor parte de la canción a patrones mas exóticos, algún teclado al fondo para aumentar la intensidad, y Jaz liderando a todo ese ejercito de desposeídos con su voz apocalíptica. Siete minutos puede antojarse demasiado para una canción así, piensa uno en las primeras escuchas. Mejor acostúmbrense, sera una sensación frecuente a lo largo de Pylon.
Seguimos con “Dawn Of The Hive”, topandonos con algo por el estilo de “The Death And Resurrection Show”, pero bajando para esta ocasión la oscuridad en favor de un tono mas épico, sobre todo en el coro. Para “New Cold War” deciden subir un poco la velocidad mientras un fraseo elemental (aunque extraño) de guitarra conduce la canción para llevarnos a pensar si la situación geopolitca actual no esta llevando cada vez mas a un punto de guerra fría nuevamente. Bueno, eso si no se continúan involucrando países en esa lucha contra el Estado Islámico.

Pasamos a uno de los adelantos del disco, “Euphoria”. Aquí las cosas ya se sienten mas tradicionales, con un pulso mas contundente y melódico en las guitarras y una sensación de épica que salta fácilmente a los oídos de cualquiera. Recuerdo que cuando la escuche por primera vez no parecía tan contundente como “I Am The Virus”, pero en Pylon cobra sentido cuando se le escucha junto al resto de canciones. Sin duda uno de los mejores temas del álbum.

En “New Jerusalem” la dinámica se hace lenta y turbia aprovechando esa idea del dub de “dejar espacio” aplicándola a una canción inquietante por la oscuridad y el suspenso que provoca. También se siente algo larga (seis minutos), pero con ese ambiente que logra transmitir parece justificarlo un poco más. Buena incorporación a los directos, que para Coleman suelen ser un autentico ritual.

Vuelven las guitarras en “War On Freedom”, pero lo hacen realmente a lo grande en “Big Buzz”. La más melódica del disco, con distancia. Muy por el estilo de clásicos en su repertorio como “Love Like Blood”, no debe extrañar que sea favorita de mucha gente, pues la batería de Ferguson se siente irresistible para el “air drumming” y Walker da con las notas correctas en la guitarra, dejando como resultado algo hipnótico pero accesible. “Delete” sube las prestaciones de agresividad, justo a tiempo para ponerse al día con la canción que inició esta expectativa.

No seria exagerado considerar a “I Am The Virus” un clásico actual en el catalogo de Killing Joke. Tiene todo lo que cabria esperar de ellos: la brutalidad de Coleman en la voz, ritmos aplastantes pero a la vez hipnóticos, y un ambiente por demás opresivo. Básicamente es como si un tanque de guerra tuviese la capacidad de seducir. “Into The Unknown” es el gran final a un disco que se suma al tremendo catalogo de la agrupación británica en todos estos años despedazando todo a su paso. O bien, retratando la autodestrucción del planeta Tierra por distintos motivos.
Pylon tiene a Killing Joke tocando con la misma intensidad de siempre y haciendo todo lo que nos gusta de ellos, pero no por algo relacionado a complacernos sino porque sienten que es lo correcto en este momento de sus carreras. No tratan de hacer la escucha más fácil, y así encontramos que las canciones rara vez bajan de los 4 minutos de duración. De hecho, hasta podría decirse que es menos pulido de lo que fueron sus últimos trabajos, pero compensan equilibrando su sonido entre lo rudo y lo misterioso. Tal vez por eso logró un mayor impacto que MMXII o Absolute Dissent: por sonar al desnudo. 
“New Jerusalem” es mi recomendada. Hagan de cuenta que es una respuesta a “Kashmir” de Led Zeppelin. Mientras una habla de un paisaje exótico, la otra lo hace de la guerra en ese lugar.
Aquí va “Big Buzz”.

Calificación: 4.5/5
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