10 momentos musicales con orquesta

Hubo uno que otra elección bastante tostada.

Un nuevo año comienza, THIS IS MUSIC atraviesa un periodo de transición con bastantes decisiones por tomar y algunas ya tomadas con respecto a la forma en que abordaré los contenidos en el futuro, ya sea en el blog o en el programa de radio. Para ser honesto, todavía siento bastante incertidumbre frente a todo eso, pero es claro que parar no es una opción en este momento.

Sin embargo, algo parece inalterable en estos primeros días del año con respecto al 2015: nuestra obsesión con las listas. De esa forma, le damos pistoletazo de salida a una con diez momentos musicales donde la orquesta es protagonista o, como mínimo, es buena aliada.

Suele pasar que los argumentos para hacer una lista de ese tipo se sientan rebuscados. Aun así, la posibilidad que ofrece confeccionarla llevó a un desafío enorme, principalmente por lo amplio que puede llegar a ser el concepto de “orquesta”. Eso lo digo porque no necesariamente implica que sea una sinfónica, ni mucho menos que solo toque música clásica en formato de banda de rock (aunque habrán ejemplos así).
Como van a notar en las elegidas, hubo uno que otra elección bastante tostada. Con frecuencia dada por un factor de inestabilidad que podía ser aportado bien por la misma orquesta (ya sea desde la composición de sus miembros o la mera ejecución), o bien por el artista o la banda que hubiese decidido acompañarse de ese tipo de músicos. Los comentarios quedan disponibles para que quien lea estas lineas sugiera algún otro caso aparte de estos 10. Porque de algo si estoy seguro: casos más locos deben haber rodando por ahí.

1. Deep Purple – Third Movement (1969)

Según tengo entendido, Deep Purple fue la primera banda de hard rock en tocar con una orquesta en vivo. Eso no la convierte en la primera banda o artista de rock per se en hacer algo así. Ray Charles ya se había rodeado de una sinfónica antes, y ya habian pasado varios años desde el Sgt Peppers de The Beatles. Sin embargo, la gran diferencia de Purple con su Concerto For Group And Orchestra estuvo en que puso explicitamente ambas cosas de frente. En el tercer movimiento y luego de que tanto la banda como la Filarmonica Real contrastaran sus estilos en los dos anteriores, se produce un acople bastante extraño donde vemos una batalla de cuerdas entre Ritchie Blackmore con su guitarra y los violines tratando de opacarlo, para pasar a un duelo entre percusionistas: Ian Paice en la batería escudado por el teclista Jon Lord (el compositor de toda esa locura) contra el ambiente de película que imponen los tambores y los vientos. Muy recomendado de escuchar entero, pero sin duda es en el tercer movimiento donde cobra vida la idea central de ese concierto.

2. James Brown – The Payback (Kinshasa 1974)

Aquí empieza eso que digo sobre el hecho de que hablar de orquestas es relativo. Evidentemente no hablamos de vientos o percusiones de conservatorio, ¿pero se puede negar de alguna forma el hecho de que conforman una orquesta? Difícil. Yendo al grano, no pudo escoger el Padrino Del Soul un mejor escenario para mostrar toda su magia que el Rumble In The Jungle, ante sus hermanos de raza que resistieron una dictadura irracional luego de hacer lo propio con los europeos, mientras se preparaban para ver sangre correr en la pelea entre Muhammad Ali y George Foreman. En su mejor momento en vivo y con los mejores músicos de raza negra que podía ofrecer Estados Unidos por esos días (con el permiso de Parliament-Funkadelic), es difícil concebir algo más explosivo saliendo de una orquesta.

3. Dream Theater – Six Degrees Of Inner Turbulence (Score 2006)

El rock progresivo ha conservado vínculos con la música clásica desde sus inicios. Bandas como Emerson, Lake & Palmer llevaron esa idea hasta rozar el absurdo en su momento. Por eso puede parecer redundante poner a Dream Theater en este saco. Lo seria de no ser porque durante la presentación que grabaron para Score lograron que este clásico de su catalogo cobrara vida de una forma impresionante ante los ojos del Radio City Music Hall de Nueva York. En los distintos movimientos que la conforman encontramos que tiene cierto parecido con la movida de Deep Purple, aunque evidentemente en este caso hablamos de una jugada mucho más conservadora. Curiosamente el hilo conductor no pasa por John Petrucci o Mike Portnoy. Ni siquiera por la orquesta. Es el vocalista James LaBrie quien consigue hacer de banda y orquesta una sola cosa, inamovible y memorable durante esa canción.

4. Dancing Mood & Skay Beilinson – Police Woman (2007)

Algo tenia claro desde que hice esta lista y es que debía meter a Dancing Mood. Pero algo tenia todavía más claro y es que debía sumar una de las dos canciones que Skay Beilinson tocó con la banda en ese concierto. Difícil tarea, porque en ambas da lo mejor de si. Me decidí por la reversión de este clásico de The Skatalites porque si bien el trabajo en “Fantasy” fue soberbio, en esta juegan más cosas a favor de los involucrados. Muestran con más propiedad su acople big band interpretando ritmos caribeños que van entre el reggae, el calipso y el ska. Escuchar los violines abriendo paso al ex-guitarrista de Los Redondos pone la piel de gallina. Casi tanto como escuchar al hombre mandarse un momento memorable en las seis cuerdas, siempre cuidando de no opacar a los otros músicos.

5. Fela Kuti – Beasts Of No Nation (Zenith 1984)

Que un tipo como Fela Kuti alcanzara reconocimiento internacional es sorprendente. Incluso obviando su activismo y sus múltiples problemas con la ley por su pensamiento político, parece mentira que alcanzara ese impacto con música como la que hacia en un periodo donde ya la industria musical corría por cuenta de lo popular antes que de lo culturalmente relevante. Pero viendo algunos de sus shows en vivo (y muy especialmente este) creo que me sorprendí más con el hecho de que su banda acompañante no necesitaba tener la furia que mostraba, por ejemplo, James Brown. Tiene mucho que ver la inspiración jazz de la cual bebe el afrobeat, pero más allá de eso la gracia de Egypt 80 estaba en que sin necesidad de lucirse o de opacar a Fela, los vientos y las voces femeninas mantienen una expresividad básica pero no por eso fácil de iguala
r. Es por eso que la incluyo. Por mostrar que la idea detrás de sumar una orquesta no siempre implica hacer algo épico o rimbombante.

6. Scorpíons – Wind Of Change (Moment Of Glory 2000)

Imagino que debió ser obvio para todos los fans de Scorpions que esa canción iba a ser la que diera mejor resultado en la colaboración que hicieron con la Orquesta Filarmonica de Berlin. Y si bien es cierto que el trabajo en “Send Me An Angel” y “Still Loving You” estuvo a la altura, no se puede despreciar para nada la forma en que “Wind Of Change” puede alcanzar todavía más enteros de los que tiene normalmente. Eso sin mencionar el gran desempeño de Klaus Meine, que sin ser su mejor interpretación vocal se las ingenia para estar a la altura.

7. Metallica – Wherever I May Roam (S&M 1999)

De ese curioso (aunque muy ambicioso) experimento de Metallica se habló mucho y como suele ser costumbre, dividió a los fans entre los que querían más Black Album y los que, parece, le cogieron el chiste a poner a la Sinfónica de San Francisco de fondo en muchos de los mejores temas de su historia. Por supuesto en las baladas no había perdida, pero entre las canciones donde ser más Metallica que nunca era indispensable, la versión de “Wherever I May Roam” rompe todo a su paso, principalmente gracias a que la orquesta no se queda corta cuando se trata de seguir en velocidad a Hetfield y compañía.


8. Page & Plant – Kashmir (No Quarter 1994)

Pasa un poco como con Scorpions. Seguramente hubo canciones con resultados igualmente interesantes (“The Battle Of Evermore” es la primera que se me ocurre), pero el merito completo se lo lleva el hecho de hacer que una canción de por si imponente se supere a si misma. Es el choque de dos mundos: el anclado en las guitarras y el robo sistemático a la música negra de Page (chiste de Los Simpson, no opinión de quien escribe) y el más abierto a otras posibilidades de Plant. Pero más allá de eso, la orquestacion egipcia y marroquí supera por mucho cualquier ambición previa de ese par. Son ellos el verdadero motivo para escuchar esa reversión.


9. Schiller & Midge Ure – Vienna (2014)

Hace un año largo Christopher Von Deylen, responsable del proyecto Schiller, decidió grabar un concierto en vivo con orquesta en el cual tocó varios de sus temas emblemáticos e incluyó una estupenda versión del clásico ochentero de Ultravox, “Vienna” donde el vocalista es el mismo responsable de componerla y cantarla originalmente, Midge Ure. Mientras el alemán actualiza los sintetizadores que le dieron vida a la canción, la orquesta sitúa al publico en el Imperio Austro-Húngaro con todavía más fuerza que la versión original. Más que por innovación o requerir algún esfuerzo en particular, resulta una jugada atractiva por el hecho de que todo se encuentra bien equilibrado, uniforme y ajustado a oídos del publico.


10. Radiohead – 15 Step (Grammy 2009)

Para cerrar, Radiohead en el que probablemente sea el ultimo momento de gloria para el rock alternativo, música indie o etiquetas similares en el ámbito mainstream hasta la fecha. Encopetados y todavía en la promoción de su buen In Rainbows, Thom Yorke y compañía se acompañaron de una orquesta con percusiones y algunos vientos para recrear esta canción con más exuberancia que en la versión de estudio. Pone a pensar mucho si realmente los Grammy o un publico tan manipulable merecían algo así de bueno.
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