Reseña: Primal Scream – Chaosmosis

Aun teniendo 52 sigue grabando discos como si tuviera 22.

Primal Scream es una banda que tiene esa clase de encanto que no parece tener nadie. El de sonar en algunos discos  raros, en otros con una impronta muy retro, en otros perfectamente sincronizados con el presente, siendo fácilmente uno de los pocos grupos en la historia que pueden decir que realmente han probado, tocado, cantado y pasado por absolutamente todo lo que debería pasar una banda de rock. Y aun así, muy pocas veces lograron desafiar el titulo de “banda de culto”. 
Efectivamente, por razones que uno no logra entender del todo, los escoceses son de esos grupos que en medio de ese furor por lo indie los conoce quien escribe esto y como mucho 5 gatos más. Sin embargo, el titulo de ser un grupo clave para entender de donde vino y para donde va la música en la actualidad es muy difícil de discutirles.
Resulta admirable que con poco más de treinta años de carrera sigan encarando cada álbum con esa seriedad, esa entereza, y esa frescura. Un conocido escribía en Twitter hace unos días que encontraba terrible que siguieran hablando de Bobby Gillespie cuando ya tiene 52 años, en vez de hablar de las buenas bandas que están circulando hoy en día. Aunque estoy de acuerdo con esa apreciación, el tema es que si se habla de él todavía es porque aun teniendo 52 sigue grabando discos como si todavía tuviese 22.
Prueba de eso es el giro de 180° que dio para pasar del versátil y muy desafiante More Light a Chaosmosis, más centrado en un formato pop de acuerdo a las declaraciones de Gillespie previas a su lanzamiento. O al menos a lo que a él le gustaría que fuese el pop. Podría quedarse explotando el sonido de Screamadelica toda su vida, pero no. Primal Scream es una banda que siempre busca fuego, sin importar cuantos estén dispuestos a escucharlos.
Como de costumbre, hay un montón de colaboraciones. Destacan en ese apartado las chicas de HAIM aportando segundas voces en dos canciones, Sky Ferreira (quien anda grabando su segundo solista con la participación de Gillespie y Andrew Innes) en el sencillo “Where The Light Gets In”; Björn Yttling en la producción (y hasta coescritura) y John Eriksson en la batería para dos canciones, ambos miembros de Peter, Björn & John; y Rachel Zeffira del dúo Cat’s Eyes que aporta un violín en la canción “Private Wars”, así como su voz en las tres canciones finales del álbum.
Para entender de qué se trata Chaosmosis, sugiero que partamos de hacer la pregunta correcta: ¿Qué es el pop desde la óptica del músico-melomano por excelencia?

El álbum inicia con “Trippin’ On Your Love”. Tiene el sello “madchester” en el piano y en las percusiones, pero no se deja llevar demasiado. Conserva la calma, prioriza la elegancia, saca todo el jugo que puede a las voces de HAIM, y utiliza los sintetizadores para armar un muro de sonido que interpreta a su manera a la Motown. Tremendo inicio que marca la idea a seguir en el resto de canciones. 
Al menos en parte, porque luego encontramos algunos teclados con ese sonido propio de los juegos de 8-bits, sintetizadores juguetones y a Gillespie prácticamente susurrando en “(Feeling Like A) Demon Again”. Es una autentica obra de arte, porque pasa de la inocencia de las estrofas a un coro imponente, resaltado por esos rasgueos de guitarra impecables. Se siente como Echo And The Bunnymen haciendo synthpop.

Acto seguido aparece el segundo sencillo de Chaosmosis, “I Can Change”. A su manera es una extensión de canciones del More Light como “Goodbye Johnny”. Más relajada, algo psicodelica, con teclados prolongados y alguna flauta como agregado. Una elección algo rara para un segundo sencillo, pero en términos de promoción sirvió para establecer el contrapunto a “Where The Light Gets In”. Una era perfecta para el publico hipster, y la otra perfecta para aquellos que gustan de verlos aplicando jugadas suicidas en sus discos. Es decir, su publico de siempre.
Llega el momento de “100% Or Nothing” y es desde ese intro tan fashion un llamado a callarse, escuchar y disfrutar de su genialidad. Nuevamente con las voces de HAIM, es un estimulante en toda la regla. No sé si cuadre como triunfalista, pero ese manifiesto de “a todo o nada” con el que se maneja la letra siempre es bien recibido. Suena por la linea de Siouxsie And The Banshees en su fase más pop, o bien como David Bowie cantando “Modern Love” en los años de Scary Monsters.
Pasamos a “Private Wars”, que podríamos decir es la balada de Chaosmosis. Una serie de punteos muy inspirados en la guitarra acústica por parte de Andrew Innes son bien acompañados por algunos violines, dándole un tono más intimo al disco a esas alturas. No es la canción más memorable (de hecho, muy pocas incursiones de Primal Scream en ese formato lo son), pero sirve como la calma antes de la tormenta.

“Where The Light Gets In” gana más y más aceptación con cada escucha. En parte por la acertada participación de Sky Ferreira, en parte por un coro que engancha a pesar de sentirse algo extraño, en parte por esa instrumentación que suena como un todo, en parte por la letra… No es un solo factor el que convierte a esa canción en una de las más sorprendentes que haya escuchado en lo que vamos del 2016. Lo que si pasa es que con el paso de los días se hace más y más radiable. No por méritos propios, sino por costumbre.
A partir de aquí Chaosmosis da un giro más siniestro con “When The Blackout Meets The Fallout”. Hasta este punto nos hemos encontrado con un álbum más introspectivo de lo que acostumbra Primal Scream, pero se hace decididamente oscuro con esa canción, ligado a los tiempos de XTRMNTR con ese sintetizador agresivo y los gritos desesperados de Gillespie. Incluso retomando al sonido de 8 bits y a la inocencia aparente en “Carnival Of Fools” el aura parece trastornada, como si la banda y el oyente ingresaran en uno de los círculos del infierno de Dante.
Vamos llegando al final y “Golden Rope” dice presente con una canción realmente extraña incl
uso para los estándares de la banda. Base de sintetizadores, guitarra prominente y un solo de saxofón, acompañados de la voz de Rachel Zeffira gritando “hallelujah”. Por algún motivo sentí todo eso muy propio o típico de Miami Vice. Luego el sonido decae y en la segunda mitad vemos que la canción quiere recargarse de nuevo. Puede pecar de ser algo intrascendente en el flujo del disco, pero no es una canción para tomar a la ligera.
“Autumn In Paradise” es la ultima canción. Con un fraseo de sintetizador notorio y guitarras en reverberación, Gillespie aprovecha para hacer su “canción New Order”. Es luminosa a su manera, cumpliendo un poco la función de “It’s Alright, It’s Ok” en More Light pero desde una perspectiva totalmente distinta. Donde una destacaba por su guitarra acústica alegre, esta aprovecha los sintetizadores para situarnos en una puesta de sol, con la mirada en el horizonte, como diciendo que ya vendrán días mejores. Un cierre perfecto.

No llega al status de obra maestra, pero Chaosmosis cumple bien con las expectativas que despertaron con su antecesor. Requiere mucho valor cambiar tan radicalmente de estilo, y habla muy bien de Primal Scream que sigan siendo tan arrojados en ese sentido. Ciertamente son canciones oscuras, abordando las relaciones desde una óptica amarga, pero nunca llegan al punto de ser depresivos. El trabajo de los sintetizadores es digno de aplaudir, las colaboraciones respondieron a las expectativas, y sin mayores pretensiones demuestra ser un disco esencial en términos de asimilar el panorama de la música indie y la música pop en la actualidad.

Es obvio que un disco de esa envergadura siempre va a generar divisiones. Entonces cabe preguntar qué hace realmente trascendente a Primal Scream ¿Cambiar las reglas de la música con Screamadelica? ¿Sus pastiches de rock clásico? ¿Su etapa más agresiva en los tiempos de XTRMNTR e Evil Heat? ¿Su sentido pop más purista y arriesgado? En Chaosmosis la respuesta parece ser la ultima: el sacar a relucir un sentido pop refinado, algo oscuro, y acorde a la mirada enciclopédica que hace Gillespie de la música con cada disco. Pero solo en Chaosmosis. La respuesta en el próximo disco puede que sea muy diferente.

Mi recomendada es “100% Or Nothing”. Cuando uno le encuentra el gusto, puede ser como el café en las mañanas.

Aquí va “(Feeling Like A) Demon Again”.

Calificación: 4.5/5
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