Reseña: The Jezabels – Synthia

Esas ganas de ir más allá que el resto son su punto fuerte.

Hace unos años me topé con una banda australiana que no entendía por qué pero me supo fascinar con The Brink, su segundo álbum y uno de los primeros que reseñé en THIS IS MUSIC. En ese entonces hasta me cuestionaba por hacer una reseña a una banda que en realidad no era muy innovadora o autentica que digamos, cosa que no les impidió llamar mi atención gracias a la bonita voz de Hayley Mary. Esa banda es The Jezabels, y lograron sorprenderme bastante con su tercer disco, Synthia.

En el 2014 los veía como unos Cranberries del siglo XXI porque no cuenta con un músico virtuoso o revolucionario en sus filas, pero igual cumplen con su trabajo en sus posiciones. En el 2016 en cambio se muestran confiados, más ambiciosos que nunca y amparados en un sonido que realmente puede comerse al mundo, y parece estarlo haciendo por la recepción tan positiva que viene acumulando el disco en los últimos meses. Eso ultimo me causó curiosidad, así que aposté por reseñar Synthia totalmente ignorante de los secretos que guardaba. Por ese motivo es que cuando lean las siguientes lineas, deben hacerlo imaginando al autor con la boca abierta por la sorpresa.
Arranque épico por donde se le mire con “Stand And Deliver”. De ese tono espacial de la primera mitad pasamos a la segunda, donde la voz y la percusión aportan un ambiente místico, con una magia y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Son 7 minutos que marcaran la pauta a seguir durante la mayor parte del álbum. “My Love Is My Disease” va por más con un ritmo roto en la batería que impulsa tosa la canción. Resulta siendo un híbrido bien curioso entre shoegaze, dream pop y las maneras esenciales de la música alternativa australiana. 
Pasamos a “Smile”, donde optan por una jugada en apariencia más convencional, con una marcada influencia del estilo de gente como Grimes. En el coro sin embargo la canción da un giro caótico que le permite al disco mantener su flujo normal, y de paso abrir la posibilidad de que algo como “Unnatural” funcione. Esa si es una canción estandar, con la estructura propia de lo que la industria compró y ahora vende como música indie. Y aun así, todos los componentes se esfuerzan por encontrar vías de escape que no los hagan predecibles. Prueba de eso es la forma de cantar de la chica y el ingenio de las guitarras y los teclados para hacer ruidos que con todo y las limitaciones que pueda tener esa estructura, suenan refrescantes.
“A Message From My Mother Passed” se orienta a los teclados y no le va nada mal. A ratos remite al imaginario colectivo de los ochenta, a ratos recuerda a Cocteau Twins, y a ratos se muestra tan especial en medio de su dramatismo que no admite comparaciones de ninguna índole. Le sigue “Come Alive”, donde las revoluciones bajan un poco en favor de un resultado más íntimo, relajado, donde la percusión juega con un patrón tribal que mantiene la mística predominante en Synthia.
Seguimos con “Pleasure Drive”, que marca un punto de inflexión con ese ritmo discotequero, muy por el estilo de Garbage, despegándose notablemente de la dinámica mostrada hasta el momento en Synthia. Eso sí, continúan sacando ruidos geniales de la guitarra y los teclados. Ahora con más razón que nunca. Sin embargo, ese parece solo un desliz cuando “Flowers In The Attic” retoma la mística y lo espacial como bandera. ¿Será equivocado de mi parte decir que suenan como Mecano? Solo les falta meter vientos al estilo de “Cruz De Navajas”. Y miren que lo digo en el buen sentido de la palabra…
“If Ya Want Me” con el frenesí de las guitarras y la dulce intimidad de “Stamina” le dan punto final a un disco que promete hacer más amplio el círculo social en el cual se movía The Jezabels hasta hace unos meses.
Realmente The Jezabels se superaron a si mismos esta vez. En sus trabajos anteriores ya habían dejado constancia de su destreza para hacer buenas canciones, pero siempre quedaba esa sensación de que las podían explotar más, que las podían hacer más variadas y menos ligadas al costumbrismo que se apoderó de gran parte de la música indie. En esta placa los teclados y las guitarras se roban el show una canción tras otra, las letras enganchan como nunca, la voz de Mary suena atormentada pero a la vez conquistadora. No son innovadores y se ve que no pretenden serlo, pero con Synthia demuestran que esas ganas de ir más allá que el resto son su punto fuerte. 
Mi recomendada es “If Ya Want Me”. No esperaba algo así de oscuro, imponente, y arrollador de su parte en lo absoluto. Ni siquiera escuchando las otras canciones del disco. Es la mejor canción de su trayectoria hasta la fecha.
Aquí va “Come Alive”.

Calificación: 4/5
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