Reseña: Cat’s Eyes – Treasure House

Parece concebido como un mano a mano entre Faris y Rachel.

Cat’s Eyes fue un proyecto que nació en el 2011 luego de que el vocalista de The Horrors Faris Badwan le mostrara a su ahora pareja Rachel Zeffira música de los años sesenta, muy especialmente de la que producía Phil Spector con su patentado “muro de sonido” en ese tiempo, como The Ronettes. Luego de recibir buenos comentarios en la prensa con sus primeras canciones (entre las cuales se incluyo un cover a una canción de Grinderman, “When My Baby Comes”), lanzaron un EP titulado Broken Glass, con cuatro canciones donde ya dejaban ver sus armas de combate. Por un lado, las voces de ambos que aportaban armonías impecables ya fuese que evocaran oscuridad o luz. Por el otro, su predilección por la instrumentación clásica y darle otro sentido al mencionado “muro de sonido” al sumarle en ocasiones efectos de electrónica.
Meses más tarde conocimos su álbum debut, homónimo, A su manera sonaba como lo que hace normalmente Nick Cave: mezcla lo sagrado con lo profano. Esto se debe a que le suman a su particular muro de sonido una dosis de psicodelia que puede ser producto tanto de un buen como de un mal viaje, conformando los lineamientos esenciales con los cuales el proyecto se sostendrá en el tiempo.

Aclamado por la critica, fue sin embargo un paréntesis en los intereses de un Badwan que seguía concentrado con The Horrors, banda con la cual lanzará dos trabajos más en el ultimo lustro. En el 2014 se reúne con Rachel para grabar la banda sonora de la película ‘The Duke Of Burgundy’, despertando rumores de nuevo material de Cat’s Eyes. Estos se vieron confirmados este año cuando aparecieron los sencillos “Chameleon Queen” y “Drag” como adelantos de lo que vino a ser Treasure House, segundo trabajo de estudio del dúo que salió a la venta el 3 de junio.

Los dos sencillos pusieron la vara alta para juzgar el nuevo material. Por fortuna, cumplieron bien con las expectativas.
El álbum inicia suavemente con “Treasure House”. Unos cuantos arpegios marcando la melodía y Faris deslizando su voz oscura pero expresiva casi sin esfuerzo resultan suficientes para marcar el ambiente. Rachel toma el micrófono en “Drag”, donde ya se aprecia la dinámica a seguir en el álbum: uso frecuente de cuerdas y teclados prolongados ejerciendo de muro de sonido para que la voz destaque. En “Chameleon Queen” se suman a la mezcla el piano y algunos vientos para que Faris explote a fondo esa faceta más madura.

A partir de aquí notaremos que Treasure House parece concebido como un mano a mano entre Faris y Rachel. Uno de los dos propone un tono o un estilo particular para una canción y el otro responde al desafío con ese mismo tono pero a su manera. Ingeniosa forma de ofrecer variedad y sorpresa en el disco.


“Be Careful Where You Park Your Car” y “Standoff” sacan el lado más crudo y dinámico del dúo (como si Rachel dijera “si tu metes un piano a mi muro de sonido, entonces yo subiré la velocidad”). La primera suena como el resultado de cruzar a Joy Division y a The Temptations, gracias a la forma en que Rachel alterna entre la travesura y la maldad con su voz. En la segunda donde ahora es Faris quien canta, el asunto suena muy cercano a los primeros The Horrors pero sin dejar que la adrenalina post punk se apodere por completo de la situación.
En “Everything Moves Towards The Sun” retoman el lado más atmosférico del principio con una línea de sintetizador muy sencilla para que la voz de Rachel nos guíe hacia una búsqueda espiritual pero a la vez, pagana. Faris responde con “The Missing Hour”, una canción igualmente relajada pero donde lo sinfónico se cruza con algunos ecos orientales, remitiendo a pioneros de la psicodelia como Love. Rachel sigue esa idea en “Girl In The Room”, tal vez sumando algo de suspenso adicional y haciendo que a ratos la psicodelia salga de distorsionar el muro de sonido con ecos fantasmagóricos de teclado. Sin duda una de las canciones más logradas del disco.

Llega el turno para “We’ll Be Waiting”, y ahora escuchamos a Faris acompañado de un teclado Farfisa muy apropiado para la ocasión. Aunque suele escucharse con frecuencia en las canciones de The Horrors, el uso que se le da al instrumento es muy distinto en esta ocasión, sonando más a los primeros Pink Floyd: algo desequilibrada mentalmente pero con el innegable talento para volver locos a sus oyentes. Pasamos a “Names On The Mountain”, donde ahora es Rachel quien aprovecha el Farfisa para hacer algo más suelto, más como ese R&B sesentero pero como si la que cantara fuera Elizabeth Fraser de Cocteau Twins en vez de Diana Ross. 
La última canción es “Teardrops”, un bonito cierre con una tonada de piano muy del periodo romántico que le permite a Rachel sacar su registro más dulce y melancólico. Un buen cierre para un álbum sorpresivamente memorable.

Sorpresivo no porque Cat’s Eyes no pueda hacer buena música, sino por el hecho de haber dado en el blanco a la hora de confeccionar canciones partiendo tan solo de la fijación particular del proyecto con la música de los 60s. Hay buenos ruidos, momentos interesantes en la instrumentación, pero están ahí más para sustentar la fuerza de canciones muy llamativas que para sorprender por el mero hecho de ser buenos ruidos. Las voces son notables en cada intervención, en las letras encontramos romance, drama, duelo, pasión, y una soltura para hacer del cruce entre estructuras retro y producción actual un todo arrollador.

“Everything Moves Towards The Sun” es mi recomendada. Pura mística esa canción.

Aquí va “Drag”.

Calificación: 4/5

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