Hace 30 años fue 1986… (prólogo)

Nueve capítulos explicando por qué parecía que el resto de la década sería estupendo para la música y al final no fue tan así.
Cuando decidí retomar actividades hace dos años en eso de escribir sobre música me propuse hacer que mi contenido se equilibrara entre pasado, presente y futuro. Últimamente he favorecido más “lo que pasa” y “lo que va a pasar” en la música con mis escritos, dejando un poco de lado “lo que ha pasado”. Por eso hace varios meses tuve una idea para compensarlo: hacer un especial dedicado a un año concreto en la historia y hacer una mirada musical del mismo a través de sus discos, sus artistas y sus canciones. Luego de meditarlo muy bien, decidí que ese especial debía retroceder 30 años en el tiempo. ¿Por qué? Porque hace 30 años fue 1986.
Elegí esos 365 días entre muchos otros porque siempre me resultaron especialmente llamativos por todo lo que ocurrió en ese periodo. Hubo un Mundial de Fútbol sensacional desde todo punto de vista, América de Cali volvió a una final de Copa Libertadores y volvió a perderla, ahora con un River Plate intratable. Steaua de Bucarest se convertía en campeón de la Copa de Europa luego de que su arquero le tapara cuatro disparos en la tanda de penales al favorito Barcelona. Mike Tyson era el campeón más joven en la historia de los pesos pesados, Alain Prost gana en la Formula 1, Ivan Lendl y Martina Navratilova son los reyes del tenis, los Celtics obtienen un nuevo anillo de campeón en la NBA, y Greg LeMond gana el Tour de Francia.
En Colombia se inicia el periodo de Virgilio Barco como presidente, dando los primeros pasos para introducirnos en el sistema neoliberal (tarea que Cesar Gaviria va a terminar con su Apertura Económica), Juan Pablo II visita el país luego del desastre de Armero, y tiene lugar la masacre perpetrada por Campo Elias Delgado en un restaurante de Bogotá, historia que será llevada a la literatura y el cine muchos años después bajo el nombre de Satanás. Mientras tanto, el narcotráfico, las guerrillas y los paramilitares siguen haciendo de las suyas en todo el territorio nacional. También ellos tendrían su lugar en la cultura popular. Arranca el baño de sangre a figuras públicas o servidores públicos por cuenta de los carteles de la droga, siendo la más recordada la del director de El Espectador, Guillermo Cano.
Terminan regímenes totalitarios como el de los Duvallier en Haiti o el de los Marcos en Filipinas, mientras que un atentado del que sale ileso Augusto Pinochet representa el comienzo de su fin como mandamás en Chile. El Halley pasa más cerca de la Tierra que nunca y el transbordador Challenger se convierte en uno de los mayores desastres del siglo XX. Sábado Gigante inicia transmisiones en Estados Unidos, Chernóbil y su desastre son el Fukushima de su tiempo, Reagan y Gorbachov dan los primeros pasos hacia una paz mundial. Stephen King lanza su novela It, la historia del recordado Pennywise. Legend Of Zelda comienza a escribir su primer capítulo en la historia de los videojuegos. Top Gun, la segunda entrega de Alien, y Platoon son las películas más relevantes del cine hollywoodense ese año.
Pero también hubo música. Mucha. Muchísima. Era el año post-Live Aid, estaba la conciencia de querer vivir en paz aun cuando la realidad no lo hiciera nada fácil, Madonna era un fenómeno de masas, Michael Jackson seguía siendo el #1, Prince seguía siendo Prince, y todo parecía indicar que el resto de la década sería estupendo. Pero no fue tan así.

1986 marcó un punto de inflexión al ser un momento donde mientras unas tendencias comenzaban a decaer, otras iniciaban su ascenso. El synthpop y la new wave ya estaban de salida incluso entre aquellos que explotaban sus clichés al límite, el pop salvo Madonna, Michael Jackson y otros daba síntomas de estar en una zona de confort absoluta, y el rock peleaba con sus demonios (representados en los clichés que habían permitido a las “bandas amaneradas británicas” del lustro anterior dejarlos como cosa del pasado). Eso no le impidió al glam metal emerger a la superficie y mostrarse como la tendencia dominante del rock en ese tiempo, pero pronto se vería absorbida por esos mismos demonios.
Mientras tanto, en el underground tres movimientos ya daban sus primeros síntomas de avance: el indie, el house y el hip hop. Los dos primeros tendrían su “año cero” en 1986, mientras que el hip hop lanzaría los primeros trabajos que permitirán iniciar su denominada “época de oro” al año siguiente.
Este especial tiene como objeto repasar lo que pasaba ese año en la música (y por qué no, en el mundo) a través de los discos que vieron la luz en 1986. Traté de elegir los mejores, pero también hay algunos trabajos malos incluidos que son importantes de reseñar para entender en qué cosas se erraba el camino o se desgastaba. Decidí dividir el especial en 9 géneros o categorías bien establecidas para hacer algo así como diferentes visiones de 1986 de acuerdo al tipo de música que hacían, eligiendo 10 álbumes que fueron representativos de una tendencia o un sonido en particular. Los criterios de cada categoría se irán explicando en cada post.

Así es. Serán nueve capítulos explicando por qué parecía que el resto de la década sería estupendo para la música y al final no fue tan así.

Bienvenidos. Esto es 1986, y recuerden que pueden dejarse el sombrero.
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