Hace 30 años fue 1986… en el rock

Entre esos rebeldes encontramos algunos veteranos de los setenta y a los exponentes del glam metal.

Ayer anunciamos el lanzamiento de una serie de posts dedicados a la música en el año 1986 denominada ‘Hace 30 años fue 1986’, como una forma de recordar algunos de los discos que marcaron para bien o para mal la música en ese entonces y en los años siguientes. Para hacer más llevadera la dinámica, decidí separar los discos en las categorías musicales que protagonizaron ese año. Digo “categorías” y no “géneros” porque entre estos hubo ciertas tendencias muy propias que no permiten abordarse juntas. Por ese motivo y a manera de ejemplo elegí el rock para la primera entrega.

¿Qué es el rock? Dura pregunta, y muy fastidiosa. Por fortuna estamos haciendo el balance de un año en concreto, entonces la pregunta real es ¿Qué era el rock en 1986?
Se puede dividir al rock del 86 entre lo que pasaba con aquellos que representaban a los adolescentes “rebeldes” de entonces, lo que pasaba con el heavy metal, lo que pasaba con veteranos como Paul McCartney o Eric Clapton, y lo que pasaba con el naciente “rock alternativo”. En este capitulo nos centraremos en los “rebeldes”. Aquellos que constituyeron el target que el publico del rock más recalcitrante suele añorar cuando se refiere hoy a “los ochenta”. De los demás ya nos encargaremos por separado.
Entre esos rebeldes encontramos principalmente algunos veteranos de los setenta (los más radicales de su tiempo que ahora se adaptaban a la nueva década) y a los exponentes del glam metal. Ese ultimo es distinto del heavy metal de los ochenta que, como se darán cuenta en su momento, se potenció como nunca en ese año dando un montón de subgéneros clave para expandir la definición de metal hacia nuevas direcciones.

El glam metal se liga más al rock por varios motivos. Fue más fácil de manipular, bebía del glam rock original de Slade, Sweet o T.Rex, así como del ejemplo de Van Halen, era elementalmente excesivo y excesivamente elemental. Claro, al final la perspectiva del tiempo dio su veredicto: no pasó de ser una tendencia de época. Ya tenían el camino y el target marcado por Quiet Riot, Twisted Sister, Ratt y Motley Crue. Así que en 1986 ya era cuestión de ir a por ello, pues ya sabían lo que tenían que hacer. Y sobre todo, sabían que funcionaria,

¿Cuales trabajos representaron mejor todas esas situaciones? Bueno, fue difícil elegir 10 trabajos, Como decía en el prologo, no se debe tomar como un Top 10 de álbumes de acuerdo a su estilo musical, sino como los que constituyeron y definieron tanto ese sonido, como a 1986 en su conjunto. En ese sentido es importante hacer mención de honor a los debuts de Cinderella y el ex-Van Halen David Lee Roth como solista, así como al Dancing Undercover de Ratt. Igualmente, una mención deshonrosa al Dirty Work de unos Rolling Stones divididos por las peleas entre Mick Jagger y Keith Richards que resulto en un álbum muy mediocre,

1. Alice Cooper – Constrictor

Luego de años peleando con sus adicciones, Alice Cooper regresó en 1986 como un glamero veterano entre una industria ya llena de niños con laca en el pelo inspirados en su ejemplo. Su álbum Constrictor tuvo la participación del guitarrista Kane Roberts, determinante para lograr un equilibrio entre el hard rock de Alice en los setenta y las tendencias más ligadas al metal de los ochenta. Si bien la recepción del disco no fue tan buena, se le reconoció el merito de ser un buen retorno a la buena forma luego de varios años de discos irregulares y muy alejados de sus años dorados. Temazos como “Teenage Frankenstein”, “The World Needs Guts” o “He’s Back (The Man Behind The Mask)” abrieron el camino para el éxito renovado de Alice en los años siguientes.
2. Billy Bragg – Talking With The Taxman About Poetry

El tercer trabajo de Billy Bragg marcó una gran diferencia con respecto al folk comprometido socialmente de sus álbumes anteriores. Aunque siguió haciendo comentarios de ese tipo en canciones como “Greetings To The New Brunette” o “The Marriage”, fue un trabajo mucho más variado instrumentalmente que los otros. No era solo Bragg y su guitarra en modo folk, sino que incorporaba pianos y mandolinas junto a un trabajo de guitarra inspirado en el naciente indie rock (Johnny Marr de The Smiths es músico invitado). El álbum a la larga fue determinante para que muchos años después aparecieran grupos como Uncle Tupelo, Son Volt, Wilco, Whiskeytown o Drive-By Truckers, que sin perder la sensibilidad del folk o el country se arriesgaron a incorporar una mayor variedad instrumental en sus canciones.

3. Billy Idol – Whiplash Smile

El estereotipo de una farra de rockeros ochentera consiste en bastante alcohol, algo de cocaína, mucha gente vestida a lo Mad Max, y pura música de Billy Idol para bailar. No es para menos, pues todos sus sencillos estaban pensados para bailar o ser hits radiales, y la verdad es que cumplieron su objetivo. Sin ser tan bueno como el debut homónimo o Rebel Yell, Whiplash Smile se las ingeniaba para ser atractivo, contundente en su mezcla de hard rock y rock and roll de los cincuenta en “To Be A Lover” y “Man For All Seasons”, más new wave en “Don’t Need A Gun”, directamente raro en “One Night, One Chance” o más maduro con “Sweet Sixteen”. Tenia la cuota segura de sencillos para no fracasar, pero en general soplaban síntomas de cambio para el británico, De hecho el álbum seria la ultima vez por varios años en que su guitarrista Steve Stevens participaba en un álbum de Idol.
4. Bon Jovi – Slippery When Wet

Desde el 23 de julio de 1986 cuando salió a la venta “You Give Love A Bad Name”, ese fue el año de Bon Jovi y solo de Bon Jovi. Luego de dos álbumes con éxito limitado, los otros hijos favoritos de Nueva Jersey se apoderaron de los ochenta con un tercer y memorable Slippery When Wet. Producido por Bruce Fairbairn, responsable de revivir años después las carreras de Aerosmith y AC/DC, seguía la idea del “álbum donde todas las canciones son potenciales sencillos”. Una primera mitad de rock rompedor y radial al que le suman LA canción pop (“Livin’ On A Prayer”, coescrita con Desmond Child) y LA incursión country (“Wanted Dead Or Alive”), complementada por una segunda mitad donde “Raise Your Hands”, “I’d Die For You” y “Never Say Goodbye” están a la altura de la situación.

5. Europe – The Final Countdown

Incluso en ese punto en que el glam metal alcanzaba su efímera cima de popularidad, ya se veían venir los síntomas de que era una tendencia muy vulnerable a los montajes meramente comerciales. Europe es, muy a su pesar, un ejemplo de eso. Es verdad que la canción titular es un temazo por donde se le mire, pero tal vez por eso abre el álbum: porque de ahí en adelante el repertorio es muy poco inspirado. La banda se mostró como una versión light de contemporáneos como Motley Crue o Poison que juega con el mismo concepto de “potenciales sencillos” de Bon Jovi, pero con lo potencial limitado a una canción. No puedo explicar su éxito con motivos distintos a la imagen de su frontman Joey Tempest y un sencillo que seguía la estela de “Jump” de Van Halen.
6. Iggy Pop – Blah Blah Blah

Al igual que Alice Cooper, Iggy Pop venia de una primera parte de los ochenta muy irregular por sus adicciones y una serie de discos que solo pudieron convencer a sus fans más fieles. Ya recuperado y luego de algunas incursiones en el cine, el norteamericano volvió a la industria musical con Blah Blah Blah, álbum de corte new wave pero todavía con las guitarras al frente donde “Real Wild Child (Wild One)”, “Cry For Love”, “Fire Girl” y “Winners & Losers” destacaron con luz propia. Producido por David Bowie y con la participación de Steve Jones de los Sex Pistols, le pasó lo mismo que al Constrictor de Alice: no fue muy buen recibido pero se le reconoció el merito de ser un buen regreso y el principio de una segunda etapa exitosa con sus trabajos posteriores.

7. Poison – Look What The Cat Dragged In

1986 fue el año en que el glam metal se apoderó definitivamente del panorama musical. Mucho tuvo que ver Poison con su debut Look What The Cat Dragged In, el arquetipo por excelencia de ese genero. Letras y melodías sencillas pero directas, guitarras pirotécnicas, imagen andrógina, coros pegadizos, y excesos rebosando por todas partes. Es un disco muy meritorio por el hecho de hablarle directamente a los jóvenes de ese tiempo. Así como The Breakfast Club lo hiciera poco antes en el cine, Brett Michaels y compañía encarnaron los deseos y las dudas adolescentes una canción tras otra. “Cry Tough” y “Talk Dirty To Me” fueron bombazos en toda la regla, mientras que “I Won’t Forget You” ya mostraba un buen dominio de melodías más pulidas por parte de la banda. Con esas credenciales no fue difícil que por un tiempo fuesen la banda con mayor recaudación de los ochenta, solo por detrás de Guns N’ Roses y Bon Jovi.

8. Queen – A Kind Of Magic

Luego de darse cuenta en el Live Aid de 1985 que todavía podían mover estadios a su antojo, Queen resolvió las tensiones creativas que venían arrastrando de tiempo atrás por los impulsos solistas de Freddie Mercury para ver si un nuevo álbum podía colocarlos nuevamente en la cima. El resultado fue A Kind Of Magic, considerado como el soundtrack no oficial de la película Highlander debido a que de las nueve canciones que lo conforman, seis fueron a parar en el filme. Temas como “One Vision”, “A Kind Of Magic”, “Friends Will Be Friends”, “Who Wants To Live Forever” o “Princess Of The Universe” fueron suficientes para justificar directos como los de esa gira, que incluyeron dos noches a casa llena en Wembley, un año después de Live Aid. Equilibrando sus instintos pop con el rock de estadio de siempre lograron reinventar una carrera que aun con Mercury en medio de una lucha secreta contra el SIDA tendría tiempo para dos discos más,

9. Van Halen – 5150

El primero de cuatro álbumes consecutivos de Van Halen que llegaron a la cima de las listas Billboard con Sammy Hagar como vocalista. Y entre más lo pienso, más meritorio resulta. Es verdad que la banda se hizo menos cruda y más pop con la llegada del “rockero rojo” porque eso era lo que quería Eddie Van Halen, pero que el publico respondiera tan bien al tipo que reemplazaba a David Lee Roth no deja de ser sorprendente. Claro que tampoco era una misión imposible cuando nos damos cuenta que “Why Can’t This Be Love?”, “Dreams”, “Summer Nights” y “Best Of Both Worlds” hacían parte del disco. La división entre los fans de Roth y los de Hagar se dio allí, pero al final salen bien librados. Todavía se le podía llamar rock a lo que hacían entonces.

10. W.A.S.P. – Inside The Electr
ic Circus

Como decíamos anteriormente, el glam metal en 1986 alcanzó la aceptación masiva, pero a la vez daba síntomas de agotamiento entre los grupos que se encargaron de abrir el camino. W.A.S.P. en cabeza de Blackie Lawless se dio cuenta de eso, y es así como luego de dos álbumes donde definieron el lado más teatral del genero, lanzan el tercero, Inside The Electric Circus. Más pesado, más denso, más elaborado, fue un abierto intento por distanciarse de la linea más relajada de Poison que aun contando con temas como “I Don’t Need No Doctor” (original de Ray Charles), “I’m Alive” o “Mantronic” no fue tan bien recibido por la critica como sus trabajos anteriores (de hecho Lawless ha renegado del disco posteriormente). Aun así, eso no le quita el haber anticipar el tono más maduro de sus trabajos posteriores, especialmente en su álbum The Crimson Idol.

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