Hace 30 años fue 1986… en el heavy metal

Una ciencia de lo estridente, un arte de lo diabólico, una magia negra al límite de la perfección.

Luego de un tiempo fuera forzado por otros compromisos, continuamos con nuestra serie ‘Hace 30 años fue 1986’, dedicada a la música que vio la luz en esos 365 días, su impacto en los tiempos que corrían y, si lo hubo, su legado a la historia. Hoy le toca al heavy metal, que durante toda la década alcanzó un crecimiento considerable gracias a una camada de músicos impresionantes, una generación que hizo de esa inspiración maldita una vía de escape de una realidad aun más aterradora, y la censura de un mundo de adultos tan conservador como ningún otro. En una década tan morbosa y propensa a las polémicas como la coloquialmente llamada “los ochenta”, la polémica equivalía a vender mucho. Fue ese combustible el que permitió al heavy metal dar muestras de lo grande que podia ser. O bien, de lo que ya era.

En el capítulo anterior hacíamos una separación entre el glam metal y el heavy metal propiamente dicho. El motivo es muy sencillo: eran movimientos antagonistas. Al menos en 1986, porque antes de eso el glam metal tenia vínculos más cercanos con el heavy metal. Sin embargo géneros como el thrash, el black o el death metal surgieron mediando la década como una clara reacción a la estética y la excesiva simpleza sonora del glam. No solo surgieron nuevos géneros, sino que anticiparon la linea más dura que se va a seguir en los años noventa.
¿Qué era el metal en 1986? Una ciencia de lo estridente, un arte de lo diabólico, una magia negra al límite de la perfección. Una banda tras otra ese año supo estar a la altura de ese arte, y claramente 10 discos no son suficientes para ilustrar todo lo que pasó en esos doce meses. Por eso hay mención de honor para Candlemass (pionera del doom metal), y dos exponentes clave del thrash como son Destruction y Nuclear Assault, que solo por muy poco no quedaron en la lista final.

1. Iron Maiden – Somewhere In Time

Álbum clave para la Doncella, pues llegaba en un momento de cambios al interior de la banda, donde el bajista Steve Harris asumía un mayor control del proceso creativo que antes, apostando por los sintetizadores y en general por un tono más progresivo que en trabajos anteriores, inspirados por Blade Runner (clarísimo solo viendo la portada). Sumado al tono épico que acostumbran en sus canciones, el resultado fue abrir cancha para que el power metal de Helloween, Blind Guardian o Stratovarius emergiera con fuerza durante los años siguientes (aunque Helloween ya venia tocando desde antes) Paradojicamente y a pesar de ser uno de los álbumes más logrados de Maiden, los dos sencillos que se desprendieron del álbum, “Wasted Years” y “Stranger In A Strange Land” no fueron compuestos por Harris sino por el guitarrista Adrian Smith.

2. Judas Priest – Turbo
Somewhere In Time se lanzó en septiembre de 1986, por lo que puede interpretarse como una respuesta a lo que sus rivales Judas Priest plantearon con Turbo en abril de ese año. En vez de Blade Runner la inspiración de Rob Halford y compañía parecía ser Mad Max por el ambiente tan tétrico que imponían las guitarras sintetizadas de Ian Hill y K.K. Downing, así como para los vídeos promocionales de sus sencillos, “Turbo Lover”, “Locked In” y “Parental Guidance”. Despertó criticas divididas entre sus fans por ser mucho más accesible que sus trabajos anteriores, pero el tiempo lo ha sabido valorar mejor con el tiempo. No es un álbum perfecto ni mucho menos. A veces la voz de Halford queda por debajo de las guitarras en la mezcla y se siente por momentos esa sensación extraña de estar en la “danger zone” que predicara Top Gun por esos años. Pero lo que funciona en Turbo, funciona bien.
3. King Diamond – Fatal Portrait
Luego de fascinar jóvenes y horrorizar viejos con su impronta marcadamente satánica en Mercyful Fate, King Diamond inició su extensa carrera solista ese año con Fatal Portrait, un álbum parcialmente conceptual donde deja ver por primera vez la impronta teatral que lo va a caracterizar desde entonces. Aunque en principio es un trabajo de heavy metal de lo más tradicional, no es difícil encontrar trazos de black metal y hasta algunos indicios de metal gótico ofrecidos por teclados que aparecen ocasionalmente, unidos por los tremendos y aterradores agudos de Diamond. Muy recordada la canción “Halloween”, el sencillo bandera del disco, así como el arranque del álbum con “The Candle”.


4. Kreator – Pleasure To Kill

El thrash metal era dominador indiscutido entre las nuevas tendencias del heavy metal gestadas durante los ochenta. Mientras en los Estados Unidos Metallica, Exodus, Slayer y otros sentaban cátedra al respecto, Alemania respondía con sus propios jinetes del metal durante ese 1986. Sodom, Tankard, Destruction y especialmente Kreator lan
zaban en ese mismo año discos que no solo iban en la linea del thrash, sino que abrían paso para consolidar el black metal y el death metal como nuevas formas de pensar el genero. En el caso concreto de Pleasure To Kill, el trío abre espacio para las dinámicas agresivas con tempos rápidos del death a lo largo de sus nueve temas donde la voz de Mille Petroza y los golpes del bombo de Jurgen Reil contribuyen al tono rudo que sobrevuela el disco en temazos como “Ripping Corpse”, “Riot Of Violence” o “Carrion”.

5. Megadeth – Peace Sells… But Who’s Buying?

En uno de los periodos más volátiles de la banda, con todos sus miembros hundidos en los excesos, peleados con su disquera Combat Records por el poco apoyo recibido (lo que finalmente los convenció de firmar con Capitol para este álbum) y prácticamente sin un peso en los bolsillos, Megadeth lanzó uno de sus trabajos más importantes. Oscuridad, caos y maldad condensados en cada tema, una facilidad insultante para hacer de cualquier ritmo un agente provocador de emociones sin control; Peace Sells… But Who’s Buying? entremezclaba el miedo a que Reagan y Gorbachov produjeran el Armageddon nuclear con ocultismo. Así podemos tener referencias a la guerra y la muerte en “Peace Sells” o “Devil Island”, como magia negra hecha canción en “The Conjuring” y “Bad Omen”. Eran sin duda los buenos tiempos de Megadeth: los tiempos donde sacaban su mejor versión incluso estando al borde de la muerte.
6. Metallica – Master Of Puppets
No hubo un protagonista superior a Metallica en el panorama del heavy metal de 1986. Capturando el salvajismo de Kill ‘em All y aprovechando la mejor producción y las melodías exploradas en Rige The Lightning, Master Of Puppets fue una bestia imposible de controlar. Ocho canciones donde la banda sonaba con más firmeza que nunca hasta entonces, con todos sus miembros en estado de gracia y una variedad en su repertorio ya consolidada aunque sin alejarse todavía de las coordenadas del thrash metal. Mística y furia a partes iguales un tema tras otro donde “Battery”, “The Thing That Should Not Be”, el instrumental “Orion” y claro, “Master Of Puppets”, brillan con luz propia. Fue su primer asomo a la cultura popular llegando al #29 en la lista de Billboard (a pesar de no contar con una difusión radial importante) y una llamada de atención importante en el mundo del heavy metal. Llegaría una gira accidentada donde pasan de telonear a Ozzy Osbourne a perder a su bajista Cliff Burton. Con la tragedia llega la necesidad de reencontrarse en medio del luto, pero esa es otra historia.
7. Motörhead – Orgasmatron
Luego de superar una serie de pleitos judiciales con su antigua disquera Bronze Records, Motörhead se dispuso a grabar su séptimo trabajo discográfico, Orgasmatron. Sin perder su particular soltura rocanrolera, es un álbum notablemente duro con canciones como “Deaf Forever”, “Built For Speed” y especialmente la que da nombre al disco (que tuvo una versión notable por parte de Sepultura). En parte se debe al trabajo de sus dos nuevos guitarristas, Michael “Würzel” Burston y Phil Campbell, que ampliaron el rango de posibilidades para lo que ofrecía normalmente la banda en su modalidad de power trío.
8. Ozzy Osbourne – The Ultimate Sin
De los álbumes que lanzó Ozzy Osbourne durante los ochenta, no hubo uno mas pensado para ser radiable que The Ultimate Sin. Bien equilibrado en las melodías, con gancho pop en los sencillos y la dosis de virtuosismo necesaria, mantuvo con vigencia al vocalista sin caer tan descaradamente como Whitesnake, Alice Cooper o Kiss en artimañas del glam metal. Gran parte del logro se encuentra en su guitarrista Jake E. Lee, una perfecta transición entre los estilos del fallecido Rhandy Rhoads y el duradero Zakk Wylde, así como en las contribuciones del bajista Phil Sousan, responsable de coescribir “Shot In The Dark”.

9. Sepultura – Morbid Visions
1986 fue el año en que comenzó a escribirse la leyenda de la banda más importante del heavy metal latinoamericano. Aunque sin meter todavía los ritmos brasileños que los llevaran al primer plano en los años noventa y con una producción bastante limitada, Morbid Visions de Sepultura fue una autentica declaración de intenciones. gracias
al ambiente que se producía al ejecutar guitarras tan espesas y con tanta mala leche a toda velocidad mientras los gruñidos de Max Cavalera ya anticipaban la leyenda que estallará apenas 5 años después. Leyenda que a pesar de grabarse de forma tan rudimentaria no les impidió hacer de “Troops Of Doom” un clásico duradero en su repertorio.

10. Slayer – Reign In Blood
De los 10 álbumes elegidos en este capitulo, no hay ninguno con un arranque tan arrollador, insolente y completamente desquiciado como el de “Angel Of Death”, la canción que abre Reign In Blood. Pero hay más. Mucho más. Y es que el tercero de Slayer fue el que definió para siempre el sonido contundente y fuera de sus casillas que la banda haría marca registrada, luego de dos trabajos donde todavía estaban en proceso de buscar un sonido. En este Dave Lombardo se mete en la leyenda de los bateristas con su mítico doble bombo, dándole todavía más fuerza a la violenta voz de Tom Araya y las particulares combinaciones que ofrecían las guitarras de Jeff Hanneman y Kerry King, en un todo que consumía a la competencia por inercia un tema tras otro entre referencias satánicas, al nazismo o claro, a la sangre. No por nada fue considerado en Kerrang! como “el álbum más heavy de todos los tiempos”.

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