Reseña: Merchandise – A Corpse Wired For Sound

Sonido 4AD en su máxima expresión.

Hace dos años Merchandise logró hacerse un nombre como una de las buenas promesas del panorama alternativo de los Estados Unidos con su álbum ‘After The End’, centrado en cruzar cosas del post punk con la denominada “música americana” y equiparándose a grupos como The War On Drugs o The National. Además fue el primer trabajo que lanzaron con la mítica disquera de Ivo Watts-Russell, 4AD, lo cual pudo ayudar a sumarle más al perfil de la banda.
Luego de ese lanzamiento el vocalista Carson Cox decidió armar un proyecto paralelo a comienzos de este año llamado Death Index, donde dejó salir su vena más agresiva con un punk denso y muy violento, muy en la linea de Marching Church o Iceage. Al parecer eso le sirvió de inspiración para lanzar un nuevo trabajo con Merchandise donde pudiesen hacer dos cosas: volver al sonido de sus primeros álbumes, y de paso capturar el estilo clásico de los grupos que le dieron una identidad en los años ochenta a 4AD, el responsable de firmar a Bauhaus, Dead Can Dance, Cocteau Twins o The Birthday Party. Los primeros adelantos, “Flower Of Sex” y “End Of The Week” ratificaron esas sensaciones y dispararon las expectativas a un punto que no había conocido el grupo antes. 
¿Y el resultado final? Bueno…

“Flower Of Sex” es un arranque demoledor que pone las cartas sobre la mesa. Ambiente gótico, guitarras usando con una maestría absoluta los delays y las reverberaciones de sus pedales, el bajo haciendo de pulso rítmico, la batería golpeando con sencillez pero también con mucha contundencia mientras que su vocalista parece poseído por el espíritu de Peter Murphy. No deja de ser llamativo que con tantos elementos retro consigan algo así de fresco y adictivo. No es algo que pueda hacer cualquiera, y menos cuando se trata de una canción que no es tan accesible a pesar de ser elegida como adelanto del álbum.
Seguimos con “Crystal Cage”, menos densa pero igualmente imponente con esa elección en la batería que parece emular un ritmo apache o algo así, evocando una frialdad reforzada por ese desencanto de la letra. Luego en “Right Back To The Start” el ambiente se hace un poco más relajado con los teclados que protagonizan la canción, pero sin perder totalmente esos tonos graves del gótico.
La oscuridad se apodera nuevamente de la situación en “End Of The Week”, una canción turbia, más lenta que cualquier otra del disco, con una cadencia impresionante en la batería que deja espacios y permite a las guitarras prolongar sus notas entre los espacios que deja esa lentitud. Para “Lonesome Sound” básicamente se ciñen a la fórmula de Echo And The Bunnymen y le suman más distorsiones de guitarra eléctrica. Una jugada fácil pero que no tiene pierde.

Pasamos a “Shadow Of The Truth” y ahora la banda nos hace caer en un estado de trance, como si nos llevará por un viaje espiritual escalando una montaña y buscando el palacio de la sabiduría. Sensación esa que refuerzan con algún punteo de guitarra bien exótico. Indudablemente uno de los mejores momentos del álbum. Con un tono más sombrío, esa idea ve continuidad en “Silence” notablemente más dramática que la anterior y con algún parecido a Depeche Mode en los años de Black Celebration por esa instrumentación más sintética que otras del álbum.
Con “I Will Not Sleep Here” el final se acerca en forma de canción acústica, muy por el estilo de bandas como The Church pero a la vez marcando distancias con una producción más ambiciosa e instrumentos que se van sumando poco a poco hasta armar un muro de sonido impenetrable. “My Dream Is Yours” remata el álbum con un sintetizador opresivo que remite al estilo de los Killing Joke ochenteros, o bien a una versión más robótica de Clan Of Xymox. Es curiosa, pues aunque conserva cierta conexión con otras canciones, marca a su vez una diferencia notable con respecto a las otras.
Su álbum anterior, ‘After The End’ supo ser inspirador en cada canción, pero con ‘A Corpse Wired For The Sound’ las cosas dan un giro impresionante al ofrecernos un “sonido 4AD” en su máxima expresión. No planean reinventar la rueda, pero tampoco es como que importe. Cox parece poseído por Peter Murphy, mientras que esos ambientes góticos evocan a The Mission o a Bauhaus. Aun sonando con fuertes parentescos del post punk ochentero, Merchandise se apropia con respeto de esas influencias y las lleva a su propio terreno. Los temas siguen sonando auténticos, aplastantes y dejan ver una lógica progresión con respecto a trabajos anteriores. Es un álbum más pensado para los conciertos, se nota una mejor disposición de cada instrumento en la mezcla, dejando un poco de lado el instinto de sus inicios en favor de algo más pulido pero no por eso exento de fuerza.

Mi recomendada es “Silence”. Esa tensión que la sobrevuela durante los 5 minutos que dura es algo jodidamente angustioso.

Aquí va “Lonesome Sound”.

Calificación: 4.5/5
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