Reseña: Toy – Clear Shot

No es un disco que pegue a la primera, pero cumple.

Sin ser una banda de primera fila, Toy ha sido protagonista a su manera bien peculiar en el panorama de la neo psicodelia durante los últimos años. Primero con un debut homónimo donde shoegaze y post punk se llevaban de la mano, y luego con un tremendo ‘Join The Dots’ donde incorporaron a su sonido influencias del krautrock. Luego de presentarlo por toda Europa en el 2014, el año siguiente lo alternaron entre las grabaciones de su tercer disco y presentaciones ocasionales. En esas estaban cuando Natasha Khan los llamó para colaborar con ella y su productor Dan Carey en un sorprendente proyecto llamado Sexwitch. El mismo ofrecía un sonido con toques orientales pero a la vez con una dosis de oscuridad y psicodelia que lo hizo un trabajo muy bien valorado por los críticos.
Poco después del lanzamiento de ese álbum en agosto, la teclista Alejandra Diez anunció que abandonaba Toy por motivos personales. Para reemplazarla recurrieron a Max Oscarnold, quien tocaba en The Proper Ornaments, una banda que estuvo haciendo de telonera para los mismos Toy durante la gira de Join The Dots. Con él a bordo y las experiencias con Sexwitch todavía frescas, siguieron trabajando en su tercer disco hasta hace unos meses, cuando anunciaron el lanzamiento de ‘Clear Shot’ y un primer sencillo, “Fast Silver” donde marcaron diferencias importantes con su material previo. Menos pensado para dejarnos en trance, un poquito más melódico pero sobre todo con un sonido más “en vivo” que mostraba un cambio importante en el estilo de la banda.

¿Se vería reflejado en todo el disco? ¿Funcionaria igual de bien con el resto de canciones? ¿O por el contrario se mostrarían más desorientados?

La apertura con “Clear Shot” es sublime. Mantiene el instinto krautrock de sus trabajos anteriores y a la vez aprovecha el tono orgánico y exótico que probaron el año pasado cuando grabaron con Natasha Khan en Sexwitch. Destacable el frenesí de la segunda mitad de la canción, que sin ser tan oscuro como el de canciones previas del grupo tipo “Left Myself Behind” es igualmente intenso.
En “Another Dimension” el aura alterna todo el tiempo entre melodías amables y momentos atmosféricos de guitarra y teclado, con Tom Dougall mostrando un registro vocal más amable del que acostumbraba. “Fast Silver” se muestra desenfada pero a la vez misteriosa con el rasgueo de guitarra que la sostiene, como un tango en código rock y algo drogado. Seduce al oyente como invitándolo a ser parte de la tragedia. “I’m Still Believing” es como Echo And The Bunnymen conociendo a Inspiral Carpets. Tiene la mística del primero y los teclados del segundo.
De ese optimismo el tono se hace más melancólico en “Clouds That Cover The Sun”, una especie de vals que alterna entre lo meloso y lo tétrico de una forma bastante ingeniosa, mostrando cierta madurez en la forma de encarar los temas por parte de la banda. “Jungle Games” profundiza en ese ambiente turbio mientras que “Dream Orchestator” retoma la dinámica krautrock, ahora sostenida por una línea de teclado muy pegadiza. “We Will Disperse” suena  a The Cure con esos ganchos pop de guitarra y esa producción medio borrosa donde las guitarras y los teclados parecen perderse en el infinito.
“Spirits Don’t Lie” pone el ambiente mucho más siniestro de lo que acostumbró la banda en el pasado, siendo de paso el mejor reflejo de las lecciones de Sexwitch con ese equilibrio entre lo orgánico y lo exótico. “Cinema” marca el final con un rasgueo sesentero que parece desintegrarse en el espacio con el paso de los minutos. Los golpes lentos de la batería refuerzan esa sensación.
La partida de Alejandra Diez parece que los obligó a reformular su estilo. Francamente me costó entender lo que quería Toy en ‘Clear Shot’, pero una segunda escucha puso en orden las fichas del rompecabezas. No cedieron a los instintos pop como Tame Impala, sino que buscaron un nuevo enfoque para seguir siendo ese grupo impredecible, inquieto y adictivo que han sabido ser siempre. Uno centrado en seguir siendo raros y algo siniestros pero haciendo de los teclados un fondo antes que un disparador de sensaciones como en ‘Join The Dots’. Las melodías se hacen notar más y la voz de Dougall adquiere un peso mayor en el resultado final.

No es un disco que pegue a la primera, pero cumple. Tiene canciones que se hacen querer, que a pesar del cambio tan importante no dejan de tener su encanto, sin mencionar que tienen el potencial necesario para dar una nueva dimensión al grupo en sus conciertos.

Mi recomendada es “Clouds That Cover The Sun”. Fácilmente puede ser su “Jugband Blues”

Aquí va “I’m Still Believing”.

Calificación: 4/5
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