Reseña: Sleaford Mods – English Tapas

El dúo conserva esa seña de identidad transmitida por la voz cansina de Williamson.

Decir que Sleaford Mods es de hecho popular sería faltar un poco a la verdad. Han emergido con fuerza en el Reino Unido, pero tienen mucho camino por recorrer si es que se proponen clavar sus garras en la música políticamente correcta que parece moneda corriente entre los actos más consagrados de la actualidad. Aun así presentaciones no les han faltado en todos estos años.
Se mire por donde se mire son los The Fall de nuestro tiempo. Nada que hacer. Hablan de la guerra, de la hipocresía, del mundo polarizado y politizado que nos rodea, de lo políticamente correcto, del desencanto con el presente o el futuro que ha devenido en meros revivalismos musicales en lo que llevamos de milenio, y hasta se toman su tiempo para hurgar en la herida del podrido orgullo de los británicos por su nación. Y lo hacen con una acidez y un desencanto que cautivan.
Lo llamativo es que lo de ellos no es la polémica por la polémica. Más bien consiste en desahogar toda esa rabia y frustración que inquietan su existencia en un frenesí de bajos y beats. Mismas que, a la larga, compartimos (o compartiremos en la mediana edad) muchos de nosotros en diferentes contextos. Sugieren que en esta sociedad hemos crecido y nos volvimos amargados prematuramente. “Pretentious little bastard on social medias, pisshead knocking out half-cut ideas, pretentious little bastard on social medias” reza el vocalista Jason Williamson en “Just Like We Do” con un desprecio absoluto.
Pero hablemos de la música, que es lo que finalmente importa. En ‘English Tapas’, su noveno trabajo de estudio, han pulido y definido por completo los aspectos que caracterizaron su sonido desde el principio. La voz medio rapeada-medio spoken word de Jason, las dinámicas crudas de bajo y beats cortesía de Andrew Fearn, junto a una habilidad para ponerse a medio camino entre un hip hop rancio al mejor estilo de Wu-Tang Clan y un delirio provocado por las anfetaminas que pone a Williamson en territorio de Mark E. Smith, John Cooper Clarke o el John Lydon de Public Image Ltd.
La veta post punk contestataria y dispersa se desarrolla en temas como “Army Nights”, “Carlton Touth” o “Messy Anywhere” donde apelan a una especie de nu disco enfermo, aunque también pueden mostrar un sonido más entero como en “Moptop”, “Snout” y “Drayton Maroned”. En cualquier caso el mejor resultado lo ofrece “Dull” con esa línea de bajo medio oriental e igualmente espesa, muy en línea con la tradición del dub.
Las influencias hip hop se dejan ver en “Time Sands” y “Cuddly” optando por la línea más retro posible y obviando cualquier parecido con la experimentación de Kendrick Lamar o Death Grips para abrazar la sustancia, el peligro, la calle, rescatando todo eso y volviéndolo nuevamente un elemento contestatario a través de su sonido.
Nada mal para ser su primer trabajo con Rough Trade Records. Aunque no llega a tener el impacto de su antecesor ‘Key Markets’, en esta placa el dúo conserva esa seña de identidad transmitida por la voz cansina de Williamson mientras se coordina con los ritmos aportados por Fearn. Ahora mismo parecen haber encontrado su zona de confort, por lo que ya dependerá de ellos si deciden seguirla explotando o, por el contrario, se enfrentan a duelo con ella.
Mi recomendada es “B.H.S.”. Suena como un ska al mejor estilo de 2-Tone al que le reemplazaron los instrumentos tradicionales con una caja de ritmos y un bajo sintetizado.

Aquí va “Moptop”.

Calificación: 3.5/5

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