Reseña: POW! – Crack An Egg

Miran más allá del synthpunk de sus inicios mientras se convierten en una autentica aplanadora distorsionada y vibrante en vivo.

Parece que un montón de bandas se han decidido a revivir el espíritu de Suicide en los últimos años. Discos lanzados en los últimos años como los de Algiers, The Soft Moon y A Place To Bury Strangers transmiten esa sensación. Pero si hay un grupo que hasta ahora se ha empeñado más que el resto en esa tarea, ese es POW!, grupo originario de San Francisco que con una receta de guitarras violentas, sintetizadores pesados y una ausencia casi total de humanismo se ha convertido en una curiosa revelación.

Claro que si uno toma en cuenta que grupos capaces de llevar la psicodelia a un sitio completamente diferente al trastornarla como fue el caso de The Residents, Factrix y Tuxedomoon son de San Francisco, no resulta tan extraño que POW! surgiera allí. Lo extraño es, de hecho, que no haya muchos grupos así en la ciudad.

En cualquier caso, y luego de ser descubiertos y firmados por John Dwyer de Thee Oh Sees (hoy rebautizados como Oh Sees) para su sello Castle Face Records grabaron sus dos primeros álbumes ‘Hi​-​Tech Boom’ y ‘Fight Fire’, donde dejaron ver un grupo que gustaba de llevar las guitarras y los sintetizadores hasta el limite que podían ofrecer, siempre cuidando los ritmos, creando lineas de bajo como quien elabora un coctel molotov, y siempre eligiendo si las voces de sus enigmáticos miembros, el guitarrista Byron Blum y la baterista Melissa Blue deben orientarse al canto convencional o bien al grito más desgarrado.

Su tercer trabajo de estudio, ‘Crack An Egg’ es dinamita pura. Las guitarras y los sintetizadores tienen una importancia paralela un tema tras otro, buscando siempre ir al límite entre melodías pegadizas o armando un caos a partir del ruido, igualmente contagioso. Lo ponen a prueba desde la primera canción, “DNS”, un tema aparentemente inspirado en el garage rock pero con un trasfondo más sintetico. “Back On The Grid” endurece el pulso guitarrero y lo lleva a la dirección synthpunk que acostumbra la banda en sus trabajos anteriores para efectos de la adrenalina, pero por algún motivo suena más desenfadada de lo que acostumbran.

La dosis de guitarras aumenta en “Castle Of Faith” donde un patrón de batería muy certero de Melissa guía los desvaríos que salen de los sintetizadores sin prácticamente alterarse. Alterna entre un coro contagioso y momentos muy deudores del krautrock, convirtiéndose en la médula del disco. Vuelven a subir el volumen de la guitarra con “Necessary Call” para interpretar una especie de punk con los sintetizadores haciendo ambiente al fondo. “Runner” por el contrario le deja a la electrónica hacer de las suyas en un momento inusualmente espacial para la dinámica que venía mostrando el grupo hasta aquí.

“Crack An Egg (Intro)” refleja el choque entre dos mundos: el de la melodía y el del caos. En “Cyberattack #3” (elegida para ser la canción promocional) llevan la oscuridad y el tono apocalíptico a un extremo insuperable con un ritmo constante, inalterable y siempre hipnótico. “Color The System” es otra vía de escape para la adrenalina partiendo de las guitarras, mientras que “Hello” hace lo propio desde los sintetizadores, llegando a coquetear por momentos con el techno.

Para “The Razor” un sintetizador absorbente y siniestro protagoniza un tema que se sostiene en un pulso entre guitarra y batería que arrolla lo que tiene a su paso con su sencillez casi primitiva. “Energy In Motion” sigue una idea similar, tal vez más propia del post punk por ese patrón de guitarra trastornado, pero igualmente irresistible. 

El final con “Crack An Egg In Honor Of The Human Race” parece que buscara desintegrar progresivamente todo lo mostrado en las canciones anteriores. Entre más fuerza toman las notas del sintetizador, más suena como si se fuera quebrando todo hasta quedar en el olvido.
Lo que apasiona de POW! es esa convicción de aprovechar un estilo que no es de hecho masivo y buscar un punto melódico constantemente para tener como resultado algo un poquito más accesible. ‘Crack An Egg’ deja ver la evolución de un grupo que se formó alrededor de la incapacidad de tocar instrumentos por parte de sus miembros y que se consolida un poco más en el panorama independiente como una propuesta digna de ver. Hoy más que nunca miran más allá del synthpunk de sus inicios mientras se convierten en una autentica aplanadora distorsionada y vibrante en vivo.

En este momento de sus carreras son, a pesar de exagerar un toque con su fijación hacia el legado sonoro y estético de grupos como Suicide o The Cramps, un punto medio entre ambos grupos. Sin dejar de ser un pastiche del aspecto o el sonido de esos grupos o de tener esa deuda histórico-geográfica con la ciudad de San Francisco, el ingenio se hace ver. Y conquista.

Mi recomendada es “Crack An Egg In Honor Of The Human Race”. Parece un ritual de sacrificio cyber punk.

Aquí va “Cyberattack #3”.

Calificación: 4/5
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