The Creases, la hora del britpop revival

No sabemos si será sueño de un día o algo más duradero, pero esta banda por si sola merece nuestra atención.

En los últimos años se viene presentando una tendencia bastante particular a nivel internacional, motivada por una especie de redescubrimiento o reinterpretación del britpop. Para fines prácticos algo así podría denominarse “britpop revival” en la actualidad, darle la forma de un movimiento y venderlo como tal. Pero la cosa es que incluso al compararlo con los revivals del post punk y el garage hace unos años, este no tiene todavía la adhesión o cohesión necesarias para ser considerado como tal.

Más allá de eso, una camada de bandas viene apareciendo en el último lustro movida por ese sonido de guitarras típicamente británico de los años noventa, tal vez respondiendo a mucha de la música indie rock surgida en los 2000, pero al mismo tiempo (y de manera extraña, debo añadir) mostrándose como una lógica sucesión de esa nostalgia obsesiva que sobrevuela el mundo del entretenimiento desde hace ya un buen tiempo.
Aunque todavía está lejos de ser considerado un movimiento, podemos decir con seguridad que este britpop revival tiene su punto de partida en el éxito de Catfish And The Bottlemen hace cuatro años con su debut ‘The Balcony’, y ha visto retroalimentación con la rapidez esperada en tiempos de Internet en grupos como Blossoms, The Bohicas, Circa Waves y los malogrados Viola Beach. Pero lo más intrigante de la tendencia en cuestión es el desarrollo de una variante en Australia, en la cual tres grupos destacan: DMA’s, Green Buzzard, y el grupo que protagoniza esta reseña, The Creases.
Este cuarteto de Brisbane surgió una tarde lluviosa de 2013 cuando el vocalista y guitarrista Joe Agius y el guitarrista Jarrod Mahon se pusieron a tontear con sus instrumentos mientras esperaban una pizza. Pasada la noche, se terminaron la pizza y tenían listas dos canciones: “Fun To Lose” y “I Won’t Wait”. A las pocas semanas las grabaron profesionalmente bajo el nombre de The Creases, sin mayor pretensión que la de terminar lo que comenzó esa tarde de lluvia como una forma de pasar el rato. El primer tema de hecho tuvo su respectivo vídeo, grabado de manera tan amateur como cabría esperar de algo tan circunstancial e informal.
El vídeo llegó a un ejecutivo de Rough Trade Records llamado Tom Travis, quien contactó a la banda por correo para que grabaran con ellos. Sorprendidos, Agius y Mahon se dan cuenta que eso de la banda va muy en serio. Reclutan al bajista Aimon Clark y al baterista Bridie McQueen, firman con Rough Trade, y las presentaciones se suceden una tras otra, mientras nuevas canciones van apareciendo. En 2014 lanzaron su grandioso EP ‘Gradient’, un claro ejercicio de estilo donde The Jesus And Mary Chain parecía el ejemplo a seguir para estos chicos. “Static Lines” y “How Long ‘Til I Know” pasaban tranquilamente por temas grabados en algún estudio de mala muerte de Londres en 1987 con la esperanza de que NME o Melody Maker le prestaran atención y tuviesen sus quince minutos de fama. “Fall Guy” bebía directamente de “Just Like Honey”, mientras las canciones “Do You Know Why” y “Gradient” demostraron estar a medio camino entre esa inspiración indie pop/shoegaze, el britpop, y una que otra estrategia popularizada por el indie rock en la década pasada.

En esa primera experiencia en estudio se nota que desarrollaron varios elementos clave en su sonido, aun cuando fuese de manera precoz. La voz de Agius demuestra la versatilidad suficiente para pasar por el particular tono de Ian Brown, o bien enfocarse en un tono más melódico al estilo de Jim Reid. Las guitarras a cargo de él y Mahon son certeras, van directo al grano y saben lo que quieren en cada tema: detonar emociones en quien los escuche.

Continúan las presentaciones, y pronto se comienza a gestar su debut en largo, ‘Tremolow’. Lanzado a comienzos de agosto, ratifica algunos de los puntos fundamentales en esta nueva movida del britpop revival, particularmente en la variante australiana. Por ejemplo, se percibe una fijación con el indie pop que le da un giro fundamental tanto en actitud como en interpretación a su repertorio. La autoconfianza a veces rayando en la arrogancia propia del britpop cede en favor de algo más íntimo y aterciopelado que como puede provenir de The Smiths, Orange Juice, The Wedding Present y grupos por el estilo, puede tomar como punto de partida el trabajo de los primeros Coldplay. Como sea, The Creases lo interpretan en un formato ligeramente más atrevido, que no es nada indiferente al ejemplo puesto por The Stone Roses y The Charlatans.

El cambio tan radical que se escucha en ‘Tremolow’ (y que tendrá su respectiva reseña pronto) se explica en que para ese entonces Clark y McQueen se han integrado completamente al grupo, luego de que las primeras composiciones fuesen dominadas por el criterio de Agius y Mahon. El mismo oscila entre la madurez y el atrevimiento de probar ritmos más propios del madchester que de los utilizados en sus inicios teniendo a The Jesus And Mary Chain como espejo. Entre eso y contar con una canción tan sensacional como “Is It Love” es apenas lógico que se produzca esa clase de optimismo frente a este debut.

Tenemos entonces un grupo que evoluciona y madura con rapidez, que tiene la habilidad de hacer pastiches sólidos y de paso ratifica el surgimiento de toda una nueva tendencia en el panorama musical anglosajon. No sabemos si será sueño de un día o algo más duradero, pero esta banda por si sola merece nuestra atención

Mientras aparece la reseña completa, acá va otra de su ‘Tremolow’: “Everybody Knows”. 
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