Reseña: Telebit – Ciegos Corazones

Un punto medio muy ingenioso entre el tropipop y Aterciopelados.

Crecer, hacerse adulto, es una maldición. Es el gran problema de la vida, porque en si misma es a lo único que nos podemos aferrar cuando el cuerpo y la mente dejan de responder igual que en nuestros años mozos. En cualquier momento estaré lanzando proclamas estúpidas como que “música era la de antes”, “son meros plagios de Arctic Monkeys” o “aguante la vieja guardia”. Es una lucha interna que sostengo para ver si puedo ser más fuerte que ese destino en apariencia inevitable.

No obstante y más allá de lo anterior, bandas como Telebit ayudan a que uno acepte esa mortalidad  y ese paso del tiempo con cierta satisfacción. Seis años desde que los conocí casi que por accidente en esa bodega abandonada donde se celebró el segundo Festival SOMA es un tiempo considerable, y en ese lapso han evolucionado de una manera que no hubiese esperado ni el más optimista hasta convertirse en un nombre imprescindible en la historia reciente del rock colombiano. Mal que bien, es un grupo que acompañó ese crecimiento personal y profesional, y a la larga ayudo para tomarme con más seriedad y respeto la música colombiana. Nunca he comulgado para nada con su “yo creo en lo de acá” (yo más bien creo en la música de todo el planeta), pero las cosas como son: se hicieron coger cariño.
‘Ciegos Corazones’, su tercer trabajo de estudio, es una placa donde los experimentos de ‘Doce Vientos’ tienen un acabado más consistente. Un tiempo antes de que lanzaran el disco tuve la oportunidad de charlar con ellos, y decían que su punto de partida para componer en esta ocasión fue la exploración de ritmos latinoamericanos más contundentes. Eso explica que mi sensación al escuchar las diez canciones sea la de toparme con un punto medio muy ingenioso entre el tropipop y Aterciopelados.

Las letras tienen un tono más maduro, realista y a veces de conciencia social que en sus discos previos, donde seguían inmersos en la abstracción. La canción titular (con sampleo a Jaime Garzón a bordo) es el mejor ejemplo, pero no el único. “La Tierra Que Nos Quitaron” con la participación de Esteman no deja muchas dudas sobre a lo que se refiere. “Que valga la pena recorrer las penas para volver entre cordilleras a un pueblo perdido en el ayer” cantan de manera algo sublime, llena de esperanza pero también de mucha incertidumbre. Destacable esa base sintética con la que abre la canción, mientras muta progresivamente en un momento de guitarras no muy lejos de los de Manu Chao pero con un mayor protagonismo de las capas de estudio. Algo similar podría decirse de “Sin Ti”, con esa guitarra acústica bien fiestera y más ligada a la música mediterranea.


Dejan ver en particular las lecciones que dejó ‘Doce Vientos’ al momento de grabar sus temas acústicos. “Ley De Gravedad” tiene ese tono storyteller propio de un Andres Cepeda (seguramente por el acordeón del fondo), mientras “Tonada De Luna Nueva” es una incursión en la música andina que deja ver una formula si no definida, al menos en construcción. Algo aprendieron de grabar “Entre Piedras y Carbón” o “Chia” previamente. Cabe destacar que esta ultima tiene una versión alterna puesta como bonus track que prescinde de percusiones y teclados para quedarse solo con la guitarra acústica y la voz de Daniel Acosta.

En el extremo más dinámico tenemos que “Estrellas y Desiertos” y “Gemas” se valen de jugadas propias del Carlos Vives post-Clásicos de la Provincia, pero aun cuidan de que estructuralmente no queden en meros ejercicios de estilo. “Gemas” en particular hace justicia a su titulo, porque es una auténtica joya pop-rock, sostenida en una batería potente a la par que guapachosa y un coro que siempre atrapa. No se olvidan de su lado más anglo, y aunque no es tan recurrente resulta en lineas generales suficiente con lo mostrado en “Hoy”“Deja”.

No tiene un flujo tan solido como ‘Doce Vientos’ ni el factor sorpresa que tuvieron en ese trabajo, pero individualmente se sostiene la mayoría de las veces. Han encontrado un enfoque donde se equilibra la necesidad de canciones solidas con la de experimentar, dando como resultado un rock pop muy colombiano, pero con bastante carácter.

Mi recomendada es “La Tierra Que Nos Quitaron”. En términos de estilo no está muy lejos de “La Piragua” en la versión de Carlos Vives.

Aquí va “Gemas”.

Calificación: 3.5/5
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