Los 10 discos nacionales del 2017


Dicen que fue un año duro para el rock colombiano, pero me atrevo a dudar mucho de esa apreciación.

Lo crean o no, elegir los discos colombianos más importantes de un año determinado es la tarea a la que más dudas y dilemas me enfrento. Siempre está la sombra de si es, en efecto, una lista genuina con toda la seriedad y exigencia que requiere un ejercicio así o más bien una hecha para favorecer bandas amigas. Afortunadamente puedo decir que hice un esfuerzo titánico en todo el tiempo que llevo escribiendo por no hacerme amigo de ninguna banda, sea de donde sea. Si eso garantiza un mejor o un peor listado depende del lector, pero al menos hace que el factor de “le cayó bien al tipo de ese blog” se pueda descartar sin problema. Puede que, en efecto, varias elecciones estén teñidas de un sesgo donde ciertas cosas se favorecen por encima de otras, pero no es muy diferente de lo que ocurre con otros medios.

Hecho ese ejercicio de desmitificación/justificación, dicen que fue un año duro para el rock colombiano, pero me atrevo a dudar mucho de esa apreciación. O mejor, estos diez discos (más el destacado que se quedó por fuera) demuestran que esa postura no es necesariamente cierta. Eso si, son trabajos que en su gran mayoría merecen mucha más atención. Me alegra saber que en varios casos estas bandas elegidas se preocuparon por experimentar como pocas veces se vio antes, y que cuando abordaron estructuras accesibles se preocuparon por darles aunque fuese un mínimo de personalidad.


Se queda por fuera.

Electric Sasquatch – Aquarimantina

De los discos incluidos en esta selección, el homónimo de Electric Sasquatch es uno de los pocos con claros instintos progresivos. No es que los mismos sean protagonistas natos, pero lo que en su debut años atrás era más bien es un blues ácido con muchos cambios de ritmo, aquí se transforma para acceder a un territorio por momentos más húmedo, más atmosférico y en general más alejado de la crudeza de su debut. A cambio los caleños revelan la experiencia alcanzada compartiendo tablas con Ghost y Korn en los últimos tiempos, al punto que temas de la talla de “Come Hell Or High Water” o “Narcose (Rapture Of The Deep)” revelan casi que un gemelo malvado de esa banda que nos supo sorprender años atrás con su debut homónimo.

10. Red Sun Cult – Void Traveler

Con algo más de carretera luego de lanzar un estupendo debut el año pasado, Red Sun Cult confirma en ‘Void Traveler’ no solo su fascinación con el stoner rock, sino su capacidad de tomarlo como punto de partida para configurar un sonido que a veces suena como si quisiera emparentarse con el doom metal. La batería tiene más espacio para su locura, las guitarras se dan el lujo de calcular más sus momentos, y es así como estos caleños dan muestras de avanzar notablemente en lo creativo.

9. Neoplatonics – Melodrama

Luego de un tiempo en silencio durante el cual Helman Castañeda se dedicó a grabar con Niño Naranja, Neoplatonics vuelve al ruedo con ‘Melodrama’, un EP donde la influencia de Pixies, Pavement y Dinosaur Jr. reluce con fuerza y sin complejos en cuatro canciones donde la melancolía y la nostalgia se destilan entre instrumentaciones muy cuidadas aunque sin exagerar en búsquedas perfeccionistas.

8. Mula – Resiliente

La verdad es que no sabía de Mula. Es más, ni siquiera recuerdo cómo me topé con ellos, pero agradezco el hacerlo. ‘Resiliente’ es su segundo trabajo y en él vemos eso que siempre pido y exijo a gritos en una banda colombiana: joder el sonido en todas las formas posibles. Es como un math rock sucio, o un no wave pasado de rosca gracias a esas guitarras más pesadas y lo aleatorias que son sus dinámicas (al menos en apariencia) Claramente no es música que se pueda pasar en radio, pero escuchar cosas así son las que dan sentido a la existencia de un termino tan sobreutilizado como “rock alternativo”.

7. Hermanos Menores – Campoamalia

Otro buen ejemplo de que en el país se puede, en efecto, joder el estándar de rock hasta llevarlo a ser más que un mero pastiche. Entre sampleos propios de esos años donde la violencia partidista se definía por el color de la corbata que usara el parroquiano y trazos instrumentales donde el post rock y el noise hacen presencia, Hermanos Menores logró poco menos que un milagro con ‘Campoamalia’. Es como una chispa en medio de otra clase de cosas que ocurren actualmente en el país. No suena muy lejos de Godspeed You! Black Emperor!, pero el uso de los sampleos sin tener toda la parafernalia progresiva o conceptual, supieron remitirme un poco a Public Service Broadcasting.

6. SADKÓ – Celeste/Altamar

Es tan fácil aparecer en una lista de THIS IS MUSIC que si usted se dedica a hacer post punk (o en este caso, alguna de sus variantes) tiene mi atención de manera casi automática. Recibirá todas las flores que pueda de mi parte… Bueno, tampoco funciona así la cosa realmente, pero si me gustaría escuchar más cosas como SADKÓ saliendo de la tierrita. ‘Celeste/Altamar’ es su EP debut, salió hace unas semanas apenas y la verdad es que apela a ese sonido oscuro de los sintetizadores con una facilidad sobrecogedora. Probablemente les habría tocado una mejor posición si hubiese salido antes (apenas salió en los últimos días del 2017).

5. Coloresantos – Tercer Paisaje

Otra debilidad personal en lo que se refiere a bandas nacionales (al menos en lo que me gustaría escuchar con más frecuencia) es el shoegaze. Aunque no es un grupo estrictamente de esa linea, los caleños de Coloresantos dejan ver en su debut ‘Tercer Paisaje’ que comprenden buena parte de esa sensibilidad y la transmiten en formato instrumental sin muchos problemas. La meta es generar catarsis, y vaya que lo consiguen.

4. Mala Bengala – Tanta Ficción (Lado A)

Ya habían aparecido entre nuestros recomendados previamente, y con este EP debut que en principio es la primera parte de su primer álbum largo han sabido sorprender mucho. Hay synthpop y dream pop en esas cuatro canciones que rebosan de emoción y ganchos melódicos no tan frecuentes en un ámbito que ultimamente se mueven bajo premisas que no requieren una sensibilidad y un cuidado en los arreglos tan marcado como en este caso. Esperamos el Lado B con ansias.

3. Telebit – Ciegos Corazones

El crecimiento de Telebit es innegable tanto por el hecho en si como por lo sorprendente que resulta. Ni el más optimista esperaba hace cinco años cuando colaron sus primeros temas en radio que adquirieran la dimensión de la que gozan actualmente (que incluye una proyección internacional muy seria). ‘Ciegos Corazones’ logra eso que siempre han deseado V For Volume, The Mills o The Hall Effect y a estas alturas solo pueden soñar: un experimento pop-rock legítimo donde la ritmología latina se entrecruza con la experiencia y pericia instrumental acumuladas por el quinteto para cristalizar en canciones tan poderosas como la titular (con tributo a Jaime Garzón a bordo), “Ley De Gravedad” o “Gemas”.

2. Arboles Vertebrados – Toxicología

El segundo trabajo de los antioqueños Árboles Vertebrados es una oda calculada al rock británico. Entre punteos a lo The Beatles y una producción no muy alejada de la del britpop, en ‘Toxicología’ logran colar trazos de psicodelia, dream pop y hasta electrónica en ciertos tramos que le confieren esa capacidad de ser atrapante y a la vez lograr que el oyente se pierda entre canciones que no se exceden rindiendo culto al pasado. Fundamental la variedad, que puede ir de ese extraño collage de “A-Trap-Ado” a lo más tradicional y sencillo de “Cartas De Amor”, pasando por el ejercicio sintético de “¿Por qué los cristianos son tan putamente odiosos?”.

1. Las Yumbeñas – Me Cansé De Llorar Voy A Vomitar

Cuando los discos son capaces de evadir los análisis más certeros suele ser un muy buen síntoma, y justamente eso pasa con el primero de Las Yumbeñas. Internarse en las doce canciones de ‘Me Cansé De Llorar Voy A Vomitar’ es hacerlo en una inmediatez abrumadora donde el espíritu punk y una estética que como puede ser riot grrrl también raya en una engañosa ingenuidad que dota de encanto a puñaladas traperas hechas canción como las de “En Realidad No Eres Tan Cool” o “Mis Sentimientos por Tí Son Más Feos Que Tu Novia”. Despecho con guitarras, más propio de la opacidad de una Poker que del brillo cristalino de un guaro.

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