La historia del post-punk en 7 capítulos: Capitulo 1, Influencias, orígenes y primeros exponentes (1967-1977)

Supongamos que un jarrón se rompe en nuestra casa y tratamos de arreglarlo juntando las piezas y pegándolas sea con engrudo de yuca o el pegante más costoso del mercado. Hay dos resultados posibles: o con mucho esfuerzo se juntan las piezas correctamente pero se seguirán viendo inevitablemente los rastros del impacto, o las piezas se juntaran mal y dejarán un objeto deforme que solía ser un jarrón. A los ojos de la historia del rock, eso fue el post-punk: un sancocho de influencias que se entrecruzaron de manera totalmente insospechada para conseguir bien un sonido raquítico que dejaba ver los puntos en los cuales el rock era predecible y los negaba para buscar otras direcciones, o bien deformaba los sonidos hasta el punto en que nuevos géneros musicales se fundaban.

Esa fue la esencia del género. Pero ¿Qué lo llevó a crear algo así? ¿Quienes anticiparon esas ideas? ¿Qué artistas escuchaban o influenciaban mucha de esta extraña música?

Antes y durante su periodo de apogeo a fines de los setenta y comienzos de los ochenta, hubo distintos elementos que fraguaron el sonido y la filosofía del post-punk. Fue una etapa previa con un encanto particular, pues los diversos elementos que le permitieron despegar provenían de lugares que en principio parecen totalmente insospechados y antagónicos.

Por un lado tenemos a los considerados “padrinos” del post-punk, que provenían de distintos lugares. Así encontramos influencia de auténticos creativos suicidas como Captain Beefheart, Frank Zappa, Miles Davis, Syd Barrett o The Velvet Underground, cultores cada uno a su manera del ruido y la textura, pero también de reformular los paradigmas temáticos acostumbrados en la música del momento. También algunas cosas de la nueva psicodelia de los setenta como Hawkwind o Arthur Brown, al igual que una reformulación del legado dejado por el glam rock (especialmente el de Roxy Music) y su aplicación de la post-modernidad a la música incluso antes de que el termino fuese inventado académicamente (el concepto se hizo popular en simultaneo al despegue del post-punk) fueron detonantes para toda esta nueva sensibilidad. Colisionaban así el glam rock, el rock progresivo, la psicodelia y hasta el jazz. Tiene mucho sentido entonces que el post-punk no tuviese en principio un sonido cohesionado.

También fue importante el papel del krautrock, representado por Kraftwerk, Can, Neu!, Tangerine Dream, Faust y similares que impactó con fuerza en esta generación de distintas maneras (mientras Can fue el punto de partida para el estilo rasposo de The Fall o de los primeros Siouxsie And The Banshees, Kraftwerk puso los cimientos del synthpop desarrollado por The Human League y OMD en sus primeros años). De igual manera, la aparición del reggae y el dub cortesía de productores visionarios como Lee “Scratch” Perry, King Tubby, Prince Buster, Augustus Pablo y otros que eran llevados a Inglaterra por los inmigrantes jamaiquinos, influirían notablemente en las técnicas de producción abordadas por muchas de estas agrupaciones, pero también en la configuración de grupos fuertemente influidos por el sonido de la isla como Public Image Ltd., The Slits y The Pop Group.

Sumado a esto, existía una gran variedad de corrientes filosóficas y artísticas en el ambiente como el dadaísmo, el post-marxismo, el situacionismo, la escuela Bauhaus, el De Stijl, movimientos como Fluxus, y literatura que podía ir desde los escritores de la generación beat como Allen Ginsberg, Jack Kerouac o William S Burroughs, a los de ciencia ficción como Philip Dick o J. G. Ballard. Podemos mencionar también personajes involucrados en el cine o el teatro como Alfred Jarry, Jean-Luc Godard o Bertold Brecht entre las influencias más notables entre los grupos que surgieron de un ambiente puramente universitario como Gang Of Four o Wire.

Lo particular en la confluencia de estas tendencias (especialmente en el caso del Reino Unido) es que provenían en su mayoría de la educación pública y fueron absorbidas por un grupo de jóvenes que, bien eran artistas con aspiraciones bohemias, o eran de clase obrera con una sensibilidad artística desarrollada. Como su acercamiento a la música provino de un pensamiento “fuera de la caja”, su enfoque era radicalmente distinto del mainstream de su tiempo en términos de encarar sus instrumentos, su puesta en escena y sus composiciones. No fue el caso en Estados Unidos, donde el mundillo hípster de clase media, desilusionado con el hipismo, oscilando constantemente entre la anglofilia y la anglofobia, y desarraigado a todo nivel fue el que acaparó en su gran mayoría la generación de artistas post-punk en ese país.

Paralelamente al apogeo del género cabe destacar el influjo de la música disco en muchas agrupaciones de la época, particularmente el éxito de la canción “I Feel Love” de Donna Summer bajo la producción de Giorgio Moroder o los sencillos de Chic, así como los trabajos que grabaron David Bowie e Iggy Pop por esas fechas (saben que si esos dos nos hubiesen decidido “enojar a todo el estudio de grabación” en Berlín durante ese periodo 77-79 ni siquiera estaríamos contando esta historia, ¿cierto?).

También adquiere importancia el funk más salvaje de gente como James Brown o Parliament-Funkadelic, y la exploración de la “música del mundo” iniciada por Peter Gabriel y Brian Eno, profundizada más adelante por personajes como David Byrne de los Talking Heads o (de una manera radicalmente distinta) Julian Cope de Teardrop Explodes.

El cisma entre punk y post-punk se da cuando varios grupos comenzaron a percibir hacia 1977 la degeneración del primero en una fórmula comercial más. Entonces el movimiento se divide en dos frentes: uno, decide mantenerse puro y callejero, deviniendo más adelante en el Oi!, el anarcopunk y el hardcore punk (este ultimo que, curiosamente, terminara estableciendo uno que otro vínculo con el post-punk en lo sucesivo). El otro estaba conformado por los personajes ligados a escuelas de arte o diseño mencionados anteriormente (aunque había autodidactas excepcionales como Mark E. Smith, Ian Curtis o el mismo John Lydon). Este segundo frente ve la coyuntura como una oportunidad para expandir las posibilidades del punk en nuevas vías y, a la vez, para establecer una ruptura con el pasado más contundente. Mientras en el punk elegían apostar por la espontaneidad de los 50s y 60s, el post-punk buscó hacer rock “declarando la guerra a Chuck Berry”. Es decir, poniendo patas arriba sus convencionalismos tanto temática como instrumentalmente.

Aunque cronológicamente se suele considerar al post-punk como tal desde la separación de Sex Pistols en 1978, antes de esa fecha ya existían ciertos grupos con lanzamientos que se podían encuadrar en ese campo. Lo más curioso sin embargo es que muchos de los mismos no provenían de Inglaterra sino de Estados Unidos. Por ejemplo, ‘Marquee Moon’ de Television salió en mayo de 1977 y ya anticipaba muchas ideas que iba a explorar la new wave, así como el sonido de grupos ligados a la denominada “big music” como U2 o Echo And The Bunnymen

Para ese 1977 The Residents lanzaba su tercer álbum ‘Fingerprince’, mostrando una ventaja considerable incluso frente al mismo punk y llevando aun más que Frank Zappa su visión iconoclasta de la música. Aun más ventaja les llevaba Red Krayola que venían trabajando desde 1967. Chrome (que se consideran junto a The Residents la piedra angular de la breve, pero potente escena de San Francisco) debutó en 1976 con ‘The Visitation’ haciendo que la psicodelia y el rock de estadio propios de los Estados Unidos en esa época se tornaran tan corrosivos, incoherentes y distorsionados como fuese posible. De igual manera en Ohio Pere Ubu y Devo marcaron ese camino previamente.

Durante la época de máxima popularidad del punk ya hacían ruido Suicide, Throbbing Gristle, Talking Heads y Wire con sus debuts de 1977 ‘Suicide’, ‘The Second Annual Report’, ‘Talking Heads: 77’ y ‘Pink Flag’ respectivamente, cada uno cruzando a su manera lo performático con el procesamiento del sonido. La energía del punk se sentía, pero estaba claro que iba en otra dirección. El camino estaba abierto para que esa otra generación de inquietos y desarraigados plantara cara a la realidad de su tiempo.

Esperen pronto el segundo capitulo de la serie.

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