La historia del post-punk en 7 capítulos: Capitulo 2, El apogeo (1978-1980)

Cuando el post-punk emergió a la superficie, lo hizo como una subcultura independiente del rock de estadio o el cada vez más exagerado rock progresivo, y ciertamente una de convicciones más elaboradas que el mismo punk rock. Eso lo permitió todo un panorama social, económico y político impulsado por una recesión que afectaba al mundo entero por la crisis del petróleo. Podría decirse incluso que era un movimiento de izquierdas, pero lo era más en las formas que en los fondos. Si se le tuviese que situar ideológicamente, el post-punk como un todo está más cerca del postmarxismo de Derridá que de los postulados de la Internacional Comunista.

Ambos contextos (el musical y el no musical) se tomaron como puntos de partida para cuestionar los vaivenes de la condición humana y los mecanismos de vida predominantes en el mundo occidental, ya fuese que los dejaran de lado o bien compitiendo en el juego propio del capitalismo presente en la industria musical, demostrando autosuficiencia de grabación, distribución y promoción de material creando sus propios sellos, agendando sus shows de manera independiente y en general promoviéndose sin tomar en cuenta las grandes disqueras y sus predecibles maniobras de difusión.

Efectivamente, el nacimiento del post-punk también fue en muchos sentidos el nacimiento del indie.

Con semejante caldo de cultivo en lo que a influencias y contexto se refiere, el camino estaba plantado para una revolución más coherente y menos sensacionalista en el panorama musical. 1978 vio surgir a una serie de agrupaciones por todo el mundo con esa consigna. Ese año debutaron Public Image Ltd., Siouxsie And The Banshees, Magazine (la primera banda post-punk que apareció en Top Of The Pops), Devo y Pere Ubu (que lanzó dos álbumes ese año, ‘The Modern Dance’ y ‘Dub Housing’).


Cabaret Voltaire, The Fall y Joy Division lanzaban sus primeros EPs, Gang Of Four y The Human League estrenaban su primeros sencillos (“Damaged Goods” y “Being Boiled” respectivamente), mientras que bandas ubicadas durante los años anteriores como parte del movimiento punk o en manifestaciones más esotéricas del rock para la época como The Jam, Blondie, XTC, Wire o Talking Heads daban forma a estilos más definidos y personales que van a desembocar poco tiempo después en el mod revival y la new wave.

En Nueva York aparecía bajo el auspicio de Brian Eno el compilado ‘No New York’ con música de Mars, los Contortions de James Chance, los Teenage Jesus and Jerks de Lydia Lunch, y los DNA de Robin Crutchfield y Arto Lindsey, dando inicio a la no wave en la Gran Manzana junto a otras bandas como Theoretical Girls, The Lounge Lizards o The Gynecologists.

Entre todos ellos se comienza a llenar el vacío dejado por el punk en la cultura popular. Unos más accesibles que otros pero decididamente alejados de esa escena, no los unía tanto un sonido en común (aunque muchas veces compartiesen rasgos) sino esa insurgencia más cerebral contra su particular presente que también llevaría a la aparición de sellos independientes como Postcard Records y Fast Product en Escocia, Factory Records en Manchester, Industrial Records en Hull, o Fiction Records, Rough Trade y Mute Records en Londres. Era una especie de universo propio, una nueva forma de contracultura que con mucha rapidez para grabar y distribuir logró en apenas dos años ser una tendencia a la cual se le debía prestar atención, alcanzando su punto máximo de calidad en 1979.
¿Por qué ese año en particular fue el pico del post-punk? Por varios motivos. Uno fue la aparición de varios de los LPs más importantes e influyentes en la historia del género durante esos doce meses calificados por la prensa especializada como los mejores de ese año. Fuese por capturar una época o por innovar a niveles de absurdo en la forma que debía sonar la música (ya ni hablar del cómo debía sonar el rock) son considerados aun hoy como piedras angulares del movimiento.

El primero fue Joy Division en junio con su primer LP ‘Unknown Pleasures’ donde rápidamente destacó la voz de Ian Curtis, las lineas de bajo de Peter Hook y su capacidad para transmitir la decadencia en la que se encontraba Manchester pero también Inglaterra partiendo del existencialismo tan recurrente en las letras, reforzadas por la producción fría y opresiva de Martin Hannett. En agosto fue el turno de Talking Heads y su tercer LP ‘Fear Of Music’, donde la new wave de los dos trabajos anteriores se expande para incorporar con más propiedad elementos funk, disco y hasta de la música polirritmica africana. La producción a cargo de Brian Eno y las letras con un enfoque cotidiano pero siempre observador de David Byrne, quien aborda el miedo y la perdida de confianza por parte de los Estados Unidos en un marco histórico donde la Guerra Fría y la crisis de los rehenes en Irán son claves para ser considerado como uno de sus mejores trabajos, pero tambien como el punto máximo de la sociedad Eno-Talking Heads.

En septiembre Gang Of Four también lanza su primer LP , ‘Entertainment!’ donde hace constantes paralelismos entre las relaciones humanas idealizadas y las relaciones laborales entre patrono y empleado, haciendo un ejercicio desmitificador que le resta relevancia al idealismo que se venía arrastrando en la cultura popular desde los tiempos del hippismo. Adicionalmente, el trabajo de guitarras de Andy Gill resulta fundamental para definir el lado más energético del post-punk gracias a un estilo rápido, cortante, rasposo, que huye constantemente de cualquier cosa que pueda parecerse al blues o el rock and roll.

Por ultimo en noviembre Public Image Ltd lanza su segundo trabajo, ‘Metal Box’, donde lleva
a limites insospechados las posibilidades del dub, la música disco y el krautrock más desgarrado  (articulados ambos por la voz de John Lydon y las lineas del bajista Jah Wobble) mientras narra la vida en Gran Bretaña en tiempos donde los sindicatos, la depresión económica y moral junto al inminente giro ideológico a la derecha eran inquietudes del día a día. Al igual que Gang Of Four, ellos también presentaron su propio ejercicio desmitificador: en vez del LP regular decidieron grabar nen LPs de 12 pulgadas que por su duración permitían grabar apenas una o dos canciones en cada uno. El álbum incluía entonces seis de estos vinilos, por lo cual utilizaron un empaque redondo de metal que servía como una torre de LPs de 12 pulgadas en vez de la típica caratula para meterlos y sacarlos.

1979 también fue el año de la confirmación para varias bandas que venían dando de qué hablar durante el año inmediatamente anterior, como The Fall (que ese año lanzó su primer LP ‘Live At The Witch Trials’), Wire, Siouxsie And The Banshees, Throbbing Gristle y Magazine, mientras para otros como The Human League significa un retroceso en popularidad. Adicionalmente, la aparición de nuevos nombres ilustres como The Pop Group, The Slits, Swell Maps, The B’52s, Pylon, A Certain Ratio, The Mekons, Delta 5, Scritti Politti, The Raincoats, This Heat, The Cure, OMD, Nurse With Wound, Clock DVA, The Boys Next Door (más adelante rebautizados como The Birthday Party, donde cantaba un australiano que respondía al nombre de Nick Cave) o Tubeway Army (grupo con el cual debuta un tal Gary Numan) daban la sensación de que ese momento cumbre no tendría fin.

Para 1980 se unen a los nombres ilustres del post-punk The Durutti Column, Young Marble Giants, Mission Of Burma, The Feelies, 23 Skidoo, John Foxx, Killing Joke, The Sound, The Psychedelic Furs, The Passage, Factrix, Flipper y Tuxedomoon. Se funda el sello 4AD, decisivo en la configuración del sonido post-punk en los ochenta, mientras que Talking Heads lanza su ‘Remain In Light’ y abre las puertas de MTV para la new wave con el vídeo de “Once In A Lifetime”. Joy Division lanza su segundo y último trabajo ‘Closer’ así como su memorable sencillo “Love Will Tear Us Apart”. Pero a pesar de semejantes logros, el género entra en un punto de quiebre que llevará al final de lo que podemos llamar su “periodo clásico”, aunque también a una reconfiguración y un relevo generacional que será el responsable de confirmar el buen hacer de muchas de estas bandas.

Esperen pronto el tercer capitulo de la serie.

3 comentarios sobre “La historia del post-punk en 7 capítulos: Capitulo 2, El apogeo (1978-1980)

  1. Estuve leyendo esta serie y hay varias cosas que me generan ruido. Entiendo que en la introducción se deja claro que hay una influencia de Simon Reynolds y de “Romper todo y empezar de nuevo”, sin embargo, presentar esta serie como recolección de datos e investigación propia me parece inadecuado. Buena parte de las divisiones, comentarios y análisis vienen del libro de Reynolds. Por ejemplo, cuando se menciona en esta entrega que “el post-punk como un todo está más cerca del postmarxismo de Derridá que de los postulados de la Internacional Comunista”, debería mencionarse al menos la página en la que Reynolds comenta esto. Poner estas ideas fuera de contexto termina siendo peor, parecen ideas propias, pero sin justificación. Para los que escuchamos música en general (en este caso Post Punk) ese tipo de postulados están muy lejos de nuestro conocimiento histórico y simplista de la música, Reynolds suele abordar todos sus análisis e investigaciones desde una perspectiva cultural y filosófica. Entonces, poner la referencia a Derrida aquí, que en Reynolds esta analizada y presentada con rigor, resulta un dado inflado y sin sentido. El constante uso de ideas de Reynols se nota en cosas que a él le han criticado, por ejemplo, buscar agrupar en una sola bolsa a grupos que nunca se identificaron con una estética o motivación post punk (el mejor ejemplo esta en meter a Throbiing Gristle, una banda que no tuvo que ver ni generacional ni musicalmente con esa época y estilo)- Para esta época precisa (1978) no había unanimidad en llamar a muchas de esas bandas con ese nombre ( la prensa usaba desde new wave, art punk entre otros). Reynolds analiza en varios de sus trabajos (tanto los dedicados al post rock como al post punk) los fenómenos como categorías históricas y no “movimientos musicales” o “generos”, creo que es uno de los autores modernos más mal interpretados, la gente se queda con sus “términos pomposos” como post rock, post punk, hípster entre otros y poco pone atención a sus métodos de análisis e investigación que son, sin dudas, lo más interesante. Esto mismo ya paso con el post rock un termino que acuñó para referirse a un grupo de bandas que no compartian mucho mas que ser inclasificables dentro del canon del rock de los 90s (Disco Inferno, Insides, Bark Psychosis), el publico general lo termino convirtiendo en un “genero” con guitarras épicas y otras cosas que no tienen nada que ver con la idea general. Así mismo con el post punk es innecesario verlo como algo en lo que mucha gente se asocio bajo un ideal sino como un momento de convergencia histórico que leído hoy parece otra cosa. Sería mejor presentar esto como un resumen de lectura del libro de Reynolds o al menos especificar desde que partes se van tomando buena parte de los argumentos.

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  2. Bueno, primero que nada gracias por leer.Supongo que pude ser más claro en que era más una recopilación de datos que una investigación propia. Tendré que corregir eso en el texto, porque efectivamente eso no quedó especificado.Respecto a lo de Reynolds, es evidente que el tipo hizo todo el trabajo. Y efectivamente, esa linea que menciona (y varias más) funcionan mejor citando al tipo. Me alegra que el punto de partida para lo que expresa sea que mucho de lo que está escrito en los capítulos se cuestione bajo el hecho de que para el público general son conocimientos lejanos, pues en efecto mi idea es llevar todo esto a un público más amplio.Respecto a la terminología, convengamos que el término post-punk no lo inventó Reynolds (otro detalle que falta mencionar). Él mismo definía todo eso como una idea presente en todas esas bandas antes que como un género (las “categorías históricas” que menciona). Sin embargo fui claro al principio en que a muchos de esos grupos los unían elementos como la importancia del bajo y el uso de instrumentos poco convencionales en su repertorio. Eso no hay Genesis P'Orridge que pueda cuestionarlo. Lo que si pasó después es que en sí mismo el post-punk se convirtió en un género cuando comenzó a limitar todas esas influencias o esos logros sonoros más evidentes en una serie de bandas que replicaron ideas de Joy Division, The Fall, Wire y Gang Of Four en particular. Afortunadamente leí primero el comentario antes de publicar el siguiente capitulo, porque me permitirá explicar mejor lo que pasó después del punto máximo de creatividad.No lo presento como un resumen del libro porque llegará un punto donde voy a profundizar en cosas que Reynolds no (el análisis llega hasta 1984 en el libro). Muchas cosas siguieron pasando con el post-punk después de eso, más allá de si son dignas de mención o pertinentes de comentar para él o no. Es más, ni siquiera aspiro a que esto sea un documento definitivo sobre el post-punk. Esos ya existen (así sean relativamente pocos) y explican todo esto mejor que yo. Si esto debe servir de algo, que sea como una introducción a todo eso.No intento que esto sirva como justificación, pero precisamente por esta clase de retroalimentaciones decidí publicar esto por aquí primero. En serio necesitaba confrontar la forma de presentar toda esta información (y por lo visto los fondos también).Un saludo, y espero que los siguientes capítulos mejoren las expectativas.

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