La historia del post-punk en 7 capítulos: Capitulo 5, Camuflaje (1990-1998)

A pesar de tantos cambios en las tendencias musicales el legado estaba allí, latente.

Los años noventa ofrecen una lectura paradójica en lo que se refiere a la realidad del post-punk. Debido en gran medida al desdén con el que buena parte del periodismo musical lo trató durante los ochenta al distanciarse de las raíces del rock vernáculo pero también por su conversión en la new wave, el new pop y un montón de tendencias más que tuvieron éxito y contribuyeron a esa definición de frivolidad, consumismo y exceso con la que se suele identificar esos años, no tuvieron el trasfondo necesario para notar que en definitiva la música de ese tiempo le debe muchísimo al ejemplo que puso el movimiento diez años atrás.

Ese panorama no favorecía la aparición de nuevos grupos con guitarras en reverb, bajos penetrantes y voces profundas (refiriéndonos al mero estereotipo que identificó al post-punk). De hecho, muchas de las bandas ya establecidas se disolvieron con el cambio de década o entraron en receso, como fue el caso de New Order, The Cult, Echo & The Bunnymen, The Mission y Swans en distintos momentos de la década. Otros tuvieron que reinventarse en mayor o menor medida, fuese incorporando estructuras más pop en sus composiciones o profundizando facetas concretas mostradas previamente. Casos como los de R.E.M., Depeche Mode, The Cure o Peter Murphy son buenos ejemplos de ello, siendo justamente a inicios de los noventa cuando alcanzaron sus mayores éxitos. Otros como Siouxsie And The Banshees, Love And Rockets, Nick Cave And The Bad Seeds, The Fall y Dead Can Dance mantendrían su estatus de culto y continuarían grabando durante buena parte de la década, aunque en lineas generales disfrutaron de menos éxito que en los ochenta.

De todos modos mientras el mundo seguía con atención el ascenso imparable del hip hop, el grunge y el britpop al primer plano de la música popular, surgen algunas agrupaciones que van a servir como antesala para lo que se venía en el nuevo milenio, particularmente en Estados Unidos y en parte debido a la tendencia seguida por las disqueras de fichar todo lo que sonara “raro” en tiempos donde eso podía garantizar buenos dividendos. El post-punk enfrenta dicha coyuntura en una situación que los encontraba batiéndose en retirada luego de concluir los ochenta, tal vez viendo que esa tensión e introspección no eran propias para una Generación X deseosa de sacar todo eso que tenía reprimido por dentro.

En ese orden de ideas, sus manifestaciones más claras se dieron entre unos cuantos grupos que, sin ser post-punk, mantuvieron vivo el legado fuese por la forma de utilizar las estructuras o por experimentar en direcciones no muy alejadas de las acostumbradas a fines de los setenta y comienzos de los ochenta. Así tenemos a Fugazi, Six Finger Satellite y Girls Against Boys que representaron desde lineamientos post-hardcore otra clase de continuidad para el post-punk. Brainiac hace lo propio desde el math rock, al igual que Red Stars Theory en su mezcla de post rock y slowcore, o Blonde Redhead en el noise rock. 

De igual manera los alemanes The Notwist pasaron de hacer un hardcore de la vieja escuela a probar con la electrónica de manera drástica en su trabajo de culto ‘Shrink’, poniendo en común el krautrock con el techno hasta hacerse familiar para el cultor post-punk promedio aun cuando, de nuevo, no tenga nada que ver con él en términos de género. Muchos de estos grupos van a ver los frutos de su trabajo recién en la década del 2010, cuando vean concretada esa modalidad agresiva pero enrarecida como una forma bien clara del movimiento. En Inglaterra mientras todos andaban inmersos en el britpop, destacaron propuestas como las de Stereolab, Saint Etienne, Cornershop, The Auteurs, Elástica y más adelante Placebo, grupos que sin ser netamente post-punk (de hecho varios de ellos se beneficiaron de ser etiquetados en el britpop) fueron los más ligados a esa sensibilidad entre los de su generación, y fundamentales en la transición que llevará al cambio de paradigma en la década siguiente.

De todos modos hubo unos cuantos grupos que se preocuparon por mostrar parentescos más explícitos con el post-punk original, cosa bastante meritoria si tomamos en cuenta que la bibliografía del rock no hablaba mucho sobre estos grupos en ese entonces y la Internet no era todavía tan omnipresente. Aparecen bandas como The Faint y !!! (Chk Chk Chk), anticipando el sonido neoyorkino que The Rapture y LCD Soundsystem van a llevar a la popularidad en el nuevo milenio. The Make-Up combina psicodelia y elementos del movimiento mod, Satisfact da indicios de la importancia renovada de la new wave, mientras que Wolf Eyes con su sonido sucio y post-industrial inicia su dilatada carrera por esos mismos días en Michigan, al igual que Gridlock en San Francisco. Unos pocos grupos europeos como Spiritual Bats (refundados más tarde como The Spiritual Bat) y los primeros LPs de Cranes a principios de la década se muestran igualmente como focos de resistencia desde el gótico. Incluso solistas veteranos como Electronic (proyecto formado por Bernard Sumner de New Order y Johnny Marr de The Smiths), David Byrne (ex-Talking Heads) o Peter Murphy (ex-Bauhaus) seguían siendo nombres a tomar en cuenta por mucho que sus carreras estuvieran más bien alejadas de lo que hacían en sus grupos respectivos.

Aunque pasó a ser marginal y aparentemente olvidado debido a la omisión de los historiadores musicales de la época por el ya mencionado prejuicio hacia la música de los ochenta y sus vínculos con el glamour y los excesos de la new wave, el synthpop y el glam metal (justo frente a lo que se rebelan los noventa), resulta interesante notar que durante todos esos años la música pop y buena parte del naciente indie se regía por muchos elementos iniciados por el post-punk. Por ejemplo, el shoegaze nace prácticamente de sus entrañas; el house y la cultura rave que conquistaron el Reino Unido tomaban como punto de partida el mutant disco mientras que su distribución DIY rápidamente los convirtió en una movida aún más amplia, efectiva y autosuficiente. Radiohead tomó su nombre de una canción de Talking Heads, Nirvana y Red Hot Chili Peppers citaban a The Raincoats y Gang Of Four como influencias en su sonido, Pearl Jam nombraba a su segundo álbum ‘Vs.’ como un guiño a
Mission Of Burma
mientras Moby versionaba su clásico “That’s When I Reach For My Revolver” ganando cierta popularidad previo al éxito internacional de su álbum ‘Play’ en 2001. Marilyn Manson hizo algo similar con “Tainted Love” y “Sweet Dreams”. El rock industrial en cabeza de Nine Inch Nails, Ministry, KMFDM, Sister Machine Gun y Rammstein sacaba del anonimato a Throbbing Gristle y Skinny Puppy; “Block Rockin’ Beats” de The Chemical Brothers sampleaba el bajo de “Coup”, un tema de 23 Skidoo, mientras The Smashing Pumpkins se formó inicialmente por la admiración de sus miembros hacia The Cure y New Order.
Lo anterior demuestra que a pesar de tantos cambios en las tendencias musicales desde mediados de los ochenta y durante los noventa, el legado estaba allí, latente. Le correspondería a la siguiente generación rescatar al post-punk de su anonimato, siendo ese momento de activación en 1998 cuando New Order decide reformarse para un show especial en el Festival de Reading, y por primera vez en su carrera interpreta canciones de Joy Division.

Esperen pronto el siguiente capítulo.

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