La historia del post-punk en 7 capítulos: Capitulo 7, arriesgando más y presente (2007-actualidad)


Ya lograron una liberación sonora, ahora falta la del contenido.

Hacia el 2010 el post-punk da síntomas de renovación con la aparición de propuestas más arriesgadas creativamente. En parte por el auge de las plataformas de streaming y la oportunidad de difusión que representa para bandas de bajo perfil aparecen exponentes menos ligados al indie rock de la década anterior y más centrados en la experimentación que caracterizó al post-punk original. Es justo decir que no suelen llegar a los extremos de los pioneros de fines de los setenta, pero para los estándares musicales de la década en cuestión es igualmente necesario reconocer el riesgo que asumieron muchas de ellas.

Un motivo fundamental para ese cambio de paradigma puede rastrearse en la reunión de varios grupos veteranos más extremos en su sonido, como fue el caso de The Pop Group, Public Image Ltd, o Swans. Esa otra faceta más agresiva que en el revival no se rescató se convertirá en un motor fundamental para los nuevos grupos. Claramente las influencias de Joy Division, Wire y demás van a persistir, pero la mirada a partir de ahora será más sucia. En cierta forma la reunión (una vez más) de New Order en 2011 o de grupos protagonistas del mismo revival como LCD Soundsystem terminaron por darle legitimidad a esa renovación.

Entre los grupos nuevos que instigaron ese cambio podemos destacar a los norteamericanos Veil Veil Vanish, los británicos Sleaford Mods, Prinzhorn Dance School y a los suecos Lifelover como los primeros ejemplos de ello, al facturar un sonido más denso, siniestro y en ocasiones sucio que lo acostumbrado por las bandas del revival desde antes del 2010 (Lifelover llegó a ser encuadrado incluso en el black metal, mientras que a Sleaford Mods suele resistir comparaciones con The Fall y Public Image Ltd.). Escandinavia en particular será responsable de llevar la posta de esta nueva mirada del post-punk Sus compatriotas Principe Valiente, INVSN y Then Comes Silence junto a los finlandeses Grave Pleasures y los daneses de Iceage, Marching Church, Yung y First Hate surgen por esas mismas fechas e igualmente plasman en sus respectivos trabajos un estilo que puede ir entre descargas de adrenalina enrarecidas o ambientes más densos y hasta cierto punto experimentales. Pero en general son grupos que descartan los puntos de partida del revival de la década anterior, o los aplican en un contexto menos orientado a los sencillos para favorecer la visión del LP completo.
Rápidamente Europa se llena de bandas que eligen entre esas tres vías: las profundidades del gótico, el ruido como forma estética, o una interpretación más personal de los grupos que inspiraron el revival en la década anterior. Motorama, Human Tetris, Lil Swan, Soviet Soviet, Ash Code, Date At Midnight, His Clancyness, Schonwald, Geometric Vision, La Femme, Wonky Doll And The Echo, She Past Away, I Tpame I Tvrame, Crystal Soda Cream, The Underground Youth, SUIR, Alte Sau, Sara Carbone, Fufanu. Belako, El Ultimo Vecino, Los Carniceros Del Norte y Somos La Herencia.

En cierta forma son todas estas bandas por fuera del duopolio USA-Reino Unido las que devuelven el riesgo, el caos y la experimentación al género (o al menos siembran la idea), tal vez aprovechando su relativa marginalidad frente al mercado principal para tomarse más libertades. Una considerable mayoría de los grupos destacados en Europa provino de Italia, Rusia y España, convirtiéndose en referentes para una generación aún más interconectada que la anterior.
Poco a poco el mundo anglosajón se va uniendo a la fiesta, y es así como Nueva York y la Costa Oeste lideran nuevamente el post-punk en los Estados Unidos ofreciendo en todos estos años actos tan notables como The Drums, Wax Idols, The Soft Moon, Parquet Courts, Pop. 1280, Violet Nox, Silence In The Snow, VANIISH (nueva encarnación de Veil Veil Vanish), Dancing Tongues, Crocodiles, The Garden, Static Daydream, What Moon Things, The Men, A Shoreline Dream (al menos en su material más reciente), POW!, Bear Hands, Echolust, The Bellicose Minds, Dunes, Plasticstatic, Dignitary o The World.

Otras agrupaciones aparecieron en otras regiones, entre las cuales encontramos a Monster May I y Aztec Death en Texas, Merchandise en la Florida, Junior Rocket Scientist en Idaho, Yeesh en Chicago, Protomartyr en Detroit, AUMGN en Alabama, Psychic Teens en Filadelfia, y a Omni, Warehouse, Sneaks, o Algiers, todas ellas formadas en Atlanta. Particularmente destacable es Algiers, responsables de encarnar con sus dos primeros trabajos de estudio esa renovada inquietud del post-punk por sonoridades menos convencionales, más desafiantes y, por qué no, más militantes y propositivas, logrando mayor visibilidad y aceptación internacional que buena parte de sus contemporáneos.

Tomando en cuenta que su historial de bandas post-punk no es tan notable, Canadá se consolidó durante la decada en curso como  destacan Preoccupations (antes llamados Viet Cong), Ought, Spectres, METZ, Beliefs, Duchess Says y Actors.  mientras Australia nos deja momentos vibrantes en Civil Civic, My Disco, Bat Nouveau y Total Control. Latinoamérica aportó a Candycolors, Has A Shadow, Exploded View, Hawaiian Gremlins, Inwaves, Mmodcats, Sombras, SADKÓ, Plastique Noir, Sileste y RAKTA entre los nuevos exponentes regionales. oscilando entre oscuridad pura y dura, poses crooner tipo Nick Cave y guitarras a menudo inspiradas en el punk que ofrecen un giro tan experimental como enrarecido que las emparenta con las facciones más duras del post-punk.

Como no podía ser de otra forma, el Reino Unido participa de la movida. Luego de Prinzhorn Dance School y Sleaford Mods aparecen una serie de bandas que White Lies, The Vaccines, Savages, Eagulls, Trouble, FEWS, The KVB, PINS, Idles
, Terminal Gods, Shinies, Esben And The Witch
o Wild Echo en Inglaterra; LUVV en Gales y Girls Names en Irlanda Del Norte. No obstante, y comparado con las décadas anteriores son contribuciones más reducidas, en parte porque las tendencias dominantes en las islas durante la última década son bien diferentes al post-punk.

Algo que los pone en común a todos ellos es, por un lado, que sus clasificaciones musicales se pueden tornar difusas. No es extraño escuchar grupos como Fufanu, A Shoreline Dream, METZ, Starflyer 59, Beliefs, Has A Shadow, o Stellarscope que provienen del post rock, el shoegaze, el noise rock o incluso el techno pero, bien añaden matices propios del post-punk a su acople, bien van incursionando directamente en el género con el paso de los discos. Para quienes se obsesionan con categorizar a las bandas puede ser un problema, pero no es algo que necesariamente represente contradicciones al abordar las bandas de los últimos años. Como a fin de cuentas el post-punk inspiró directa o indirectamente muchos de los géneros mencionados, en realidad lo que ocurre con varios de estos grupos es que el círculo se cierra. No resulta extraño entonces encontrar que grupos como The Hidden Cameras, The Veils, Lower Dens, Dunes, Parquet Courts, DIIV o Shinies, todos muy dispares entre si y que no suelen cargar con esa etiqueta sobre sus espaldas hicieran incursiones muy concretas en el género.

Otro aspecto que comparten muchos de estos grupos es que si bien todavía no alcanzan una difusión tan significativa, los ha favorecido notablemente el viraje de la industria musical hacia las plataformas de streaming (o algunas más completas y útiles para la autogestión como Bandcamp). Como son sitios que funcionan con etiquetas o categorías musicales, la de “post-punk” tiene fuerza suficiente para que los grupos mencionados tengan visibilidad entre un público siempre ávido de encontrar sus propios héroes generacionales. Claro está que es una dinámica que les juega en contra cuando llega el momento de cambiar el sonido de la banda, bien sea para dejar el post-punk en favor de otro sonido o viceversa.
Entonces, ¿Cuál es la situación actual del post-punk? Probablemente estemos frente a la oportunidad de un resurgimiento suyo, más desordenado por las características de la generación más reciente, pero igualmente excitante. Después de todo las tensiones políticas, sociales, económicas y culturales han resurgido hasta cobrar una fuerza comparable a la del neoliberalismo de los ochenta y la Guerra Fría, Internet ha banalizado el exteriorizar nuestra indignación y el desempleo juvenil es una realidad en aumento. Algiers, Protomartyr, Sleaford Mods y Spectres son hoy por hoy los que más se preocupan por estar a la altura de lo que exige la época en términos de contenido lirico y audiovisual siendo un poco más reconocidos que el promedio por ello, pero el resto todavía está en el proceso de liberarse un poco de sus ataduras. Ya lograron una liberación sonora, ahora falta la del contenido.
Es un misterio todavía si le será necesario volver a camuflarse, a batirse en retirada por los cambios de tendencia o por el contrario dará ese paso al frente que le hace falta ahora mismo, pero que esos bajos conductores, esas guitarras impredecibles, esas baterías simples y complejas a la vez, y esas voces atrapantes por agresivas o por idiosincráticas aun son algo que vale la pena escuchar y seguir, de eso no cabe duda.

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