Bitácora de Rock Al Parque 2018

Mi relación con Rock Al Parque es bastante tensa desde siempre. La organización logística, la rosca y el anacronismo que a menudo le ha cerrado el paso a muchas de las mejores agrupaciones del país así como ciertos estereotipos desarrollados alrededor del evento y la concepción en el país del “rockero” derivada de los mismos me obligaron en lo que podríamos considerar mis años de formación a definirme como una respuesta o una oposición a todo eso.

Las veces que he asistido siempre lo hice con la mente puesta en apoyar principalmente a los grupos que aportarán una visión expansiva ya no del rock, sino de la música misma. Por eso cuando tenga que hablar de las presentaciones más importantes que pude ver en Rock Al Parque no me escucharán hablar tanto de GBH o Anthrax ni tampoco de unos Systema Solar o un Buraka Som Sistema si es que debemos referirnos al otro extremo de la discusión eterna de lo que es o no el rock, pero si soy más de seguir a unos Blonde Redhead, un Saul Williams o unos Atari Teenage Riot. Esa es por así decirlo mi línea o sesgo cuando decido qué bandas quiero ver cada año en el Simón Bolívar.

En parte por eso no estuve presente el primer día de presentaciones (aunque por lo que me han dicho Angelus Apatrida y Dark Funeral estuvieron excelentes). Cuando llegué el domingo y mientras todavía pensaba en lo poco rigurosa de la requisa por parte de la policía, me iba sintiendo por primera en ambiente durante un Rock Al Parque. En el pasado he disfrutado de lo que he visto, pero la verdad es que siempre me sentía en pie de guerra.

En parte porque no iba con expectativas muy altas con eso del recorte de presupuesto, es la primera vez que realmente me siento en ambiente en un Rock Al Parque. No percibía tensión o esa necesidad de “distanciarme de la masa” que, de hecho, si he sentido otras veces.

Aunque mucho tiene que ver el haber llegado al cuarto de siglo hace unos meses, diría que gran parte de esa tranquilidad estaba en saber de antemano cual sería el punto más alto del Festival. Decidí compartir mis impresiones con ustedes en forma de bitácora. En algunos seguramente me expandiré, con otros seré breve.

Día 2.

Mad Tree (Escenario Lago).

  • Buen acople, muy prolijo, pero sin todo el punch que uno esperaría ver en vivo para un grupo con tanto influjo blusero en la creación de temas.
  • Interesante ver parte del público coreando sus canciones. No se me hacen tan sólidas como para llegar a eso, pero ni modo. Algo bien deben estar haciendo que aún no he notado.

D’ius Solis (Escenario Plaza).

  • Tuve la oportunidad de entrevistarlos hace un año en el programa de radio que hacía en la Universidad y aunque respeto lo mucho que se han partido el lomo para llegar al punto de hacer un Rock Al Parque, siento que su estilo ha cambiado para mal.
  • Tienen un conflicto fuerte entre sus orígenes inspirados en Two Door Cinema Club y los ganchos melódicos a lo U2 de sus canciones más recientes (gusto este último compartido por todos sus miembros).
  • Buen detalle ese de incorporar percusiones adicionales para hacer algo por el estilo de Franz Ferdinand en vivo, aunque a lo mejor hubiese esperado algo más potente. Quiero creer que el pánico de tocar en esa tarima les jugó en contra.

Maniax (Escenario Eco).

  • De los que estaban abriendo escenarios el domingo fueron los que más me gustaron, probablemente por llevar a mejor termino sus influencias de rock clásico y college rock.
  • Me llamó la atención que su guitarrista contradecía la tendencia generalizada entre las bandas colombianas de quedarse quieto y limitarse a tocar, siendo que de hecho daba algunos saltos y se contorsionaba mientras le daba a las cuerdas. Fue especialmente evidente cuando hicieron un cover a “Immigrant Song” de Led Zeppelin.
  • Lo descomplicado del trato hacía el público por parte del vocalista hizo que la presentación tuviese algo de complicidad, cosa que siempre ayuda.

Lika Nova (Escenario Lago).

  • Ratificaron en vivo algo que ya percibí en sus canciones de estudio: su sonido es básicamente como el Primera Dimensión de Telebit pero mejor.
  • Aún no han desarrollado un sonido realmente propio, aunque es justo decir que entre el trabajo de su teclista y una técnica bien típica de The Smiths por parte del guitarrista (arpegios y punteos en vez de riffs pronunciados para marcar las melodías) tienen por donde avanzar.
  • “Sangre De Prófugo” tiene esa cosa de las baladas del rock nacional en los últimos 10 años: todas quieren ser “Amor Depredador” de The Mills. De verdad, es necesario que por estos lares nos liberemos pronto de ese corsé.

Quentin Gas & Los Zingaros (Escenario Eco).

  • Mientras hacen los ajustes de sonido aparece el bajista, un tipo con pelo largo y barbado. Me resultaba tan inquietante que constantemente me tocaba la barbilla.
  • Notable grupo. Hagan de cuenta unos Tame Impala pero andaluces. Ecos árabes, incursiones en plan “cantaor” del vocalista entrecruzadas con neo psicodelia y ganchos muy bien calculados dejan una muy particular revelación en esta edición.
  • Curiosamente la banda es situada en España como “flamenco fusión”, pero al principio no quedaba reflejado en su directo. La técnica de guitarra a pesar de usar técnicas por el estilo seguía siendo eléctrica y no permitía apreciar tan fácilmente la amalgama, por lo que me atrevería a decir que muy poca gente de la que estaba presente sabe que a eso se dedica la banda, incluso ahora que pasaron días de ese show. Eso si, de que despertaron la curiosidad de unos cuantos en su paso por Rock Al Parque, lo hicieron.

Desnudos En Coma (Escenario Plaza).

  • Nunca deja de sorprender, pero…
  • Siento que a diferencia de la primera vez que los vi abriéndole a Faith No More como que no se sintieron tan fluidos en su show de regreso.
  • Hubo momentos donde hacían incursiones en música latina y luego pasaban a la furia acostumbrada en ellos, pero no se integraban esas dos cosas hasta ser un todo, como si pasó esa primera vez.
  • Eso sí, cuando decidieron ponerse en marcha lo hicieron con todo.
  • Finísimo mensaje del bajista haciendo “la lista de útiles de Colombia en 2018”: un lápiz, unos moños (guiño, guiño) y “un casco para lo que se viene”. A unos metros de ahí, el cerdo inflable de Roger Waters. Saquen conclusiones.

Antibalas (Escenario Lago).

  • Calentaron motores para el cierre de esa noche con un hibrido afrobeat-jazz impactante y muy neoyorkino.
  • Los vi solo por unas pocas canciones, pero llegué a la conclusión de que el Stop Making Sense de Talking Heads es un legitimador inapelable para la presencia de esta clase de actos en un Rock Al Parque.

Apolo 7 (Escenario Eco).

  • Decidí asegurar buen puesto para HMLTD, así que vi un rato a estos tipos que ignoraba por completo y supieron ganarse mi respeto a pesar de que en circunstancias normales es la clase de rock básico y hasta vernáculo del que huyo.
  • La ropa de los tipos me recordaba a la de My Chemical Romance post-Black Parade.
  • Llamativo estilo ese que les sale de cruzar ideas del neo punk y el metal clásico. Francamente no he podido decidir cuál de las dos cosas es más fuerte en ellos.
  • Llamó mi atención que son muy de exaltar la colombianidad en sus letras, aunque también tienen canciones conscientes socialmente. Eso les confiere un aura de honestidad que increíblemente forjó un público respetable durante los 12 años que llevan de carrera, a pesar de no contar con apoyo de las dos emisoras que podrían pasar su música.

HMLTD (Escenario Eco).

    • Nunca había visto una banda tan impresionante, tan comprometida con el espectáculo y tan atrapante como esta en el marco de un Rock Al Parque.
    • Claramente ya sabía que sería lo mejor de este año, pero mi optimismo no contaba con una presentación tan arrolladora, descarada y reveladora de hacía donde podría ir la música rock si tiene los huevos para hacerlo, ni mucho menos con un público que tan juiciosamente se puso a la tarea de pararle bolas a esos seis personajes aun cuando tienen solo unos pocos sencillos y un EP en el mercado.

    • Es el tipo de banda que compone una canción y simultaneamente le puede recordar cinco estilos musicales distintos sin perder cohesión o priorizar uno por encima del otro.
    • Como resultado, un repertorio lleno de esculturas deformes que iban entre glam rock, new wave, hip hop, techno, westerns a lo Morricone y pop de cámara.

    • Henry Spychalski, el cantante, fue una fuerza dominadora como muy pocas veces he visto en agrupaciones millenials. Desempeño impecable, la dosis de teatro necesaria para ir más allá que todos, carisma, locura. Lo tiene todo el desgraciado.
    • No deja de sorprenderme que la de hace unas horas fue no su primera presentación en Colombia, no su primera presentación en Suramérica, sino su primera presentación en toda América. Si triunfan a lo grande, no me cabe la menor duda de que en un futuro Rock Al Parque podrá presumir de en serio ser visionaria por una vez en su vida.

Dancing Mood (Escenario Lago).

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    • Una deuda que tenía pendiente desde hace rato y no defraudó para nada.
    • Hugo Lobo y compañía lograron que un servidor que puede ser muchas cosas menos un amante furibundo del ska se la pasara bailando durante esos 45 minutos mientras observaba ese acople de vientos a lo big band tan poderoso al servicio de los cuadritos blancos y negros.
    • “Police Woman” fue la forma de cerrar el circulo que un amigo abrió un día cuando me los presentó.

Pussy Riot (Escenario Eco).

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  • Solo coincidí con la última canción cuando ya iba de salida tras ver a Dancing Mood. Fue suficiente para concluir que le dan tres vueltas a Die Antwoord en lo demenciales y chocantes que pueden ser en vivo. Es insuficiente entonces para dar valoraciones más profundas.
  • Independiente de lo buena o mala que fuese su presentación, mala cosa que no permitieran hablar a la chica cuando se estaban despidiendo.
  • Respecto a lo de los shows simultáneos, aunque bien podría limitarse a un mal manejo del Community Manager por no publicar las imágenes del concierto que dieron acá el mismo día que publicaron las de Edinburgo, ciertamente no es justificativo suficiente eso de que “cualquiera puede ser Pussy Riot”. Mucho menos cuando la música popular se rige por psicología de masas.

Día 3.

Liniker E Os Caramelows (Escenario Eco).

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  • Convengamos que partían con ventaja por el mero hecho de ser brasileños. Ni siquiera es tanto por la nacionalidad, sino porque ese país suele tener siempre ese algo muy musical en todo lo que hace, sea que tenga que ver o no con eso de crear canciones (no hay que ver sino toda la idiosincrasia alrededor del futbol brasileño). De todos modos ver a esa banda fue algo muy conmovedor y atractivo.
  • Habrá quien se quede con la cosa andrógina que despliega Liniker, el cantante, pero me quedo más con el compromiso, la pasión, la energía y el agradecimiento que mostraba al público que respondió tan favorablemente a ese soul con tintes funk, no muy lejos del de Tim Maia, pero con un enfoque menos salvaje. Tal parece que tendré que ponerle mucho cuidado a su material, porque tiene cosas muy severas.

Alain Johannes Trio (Escenario Lago).

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  • No quedé muy convencido con ellos. Si, son buenos músicos, pero no me llenó como esperaba.
  • Aguanté como tres canciones. Una de esas era de Desert Sessions, diría yo que fue el punto más alto.

La Chiva Gantiva (Escenario Eco).

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  • Los vi un rato mientras esperaba a un amigo.
  • Ciertamente la residencia en Europa los ha curtido para bien. La intensidad con la que tocan mucha de esa música que uno identifica con las fiestas ochenteras de los papás los asustaría (interpreto que por ese lado puede estar el por qué ese sector de los millenials se apropió de muchas bandas de ese corte).

Bala (Escenario Eco).

  • Me encontré con mi amigo y mientras empezaba Lee Ranaldo fuimos a ver unos cuantos temas de Bala, dúo de españolas al parecer inspirado en el grunge y, por lo que pude notar en su directo, en el metal.
  • Estaba algo reventado el sonido, pero bien sabrosito si sonaban. Si no se vio más de las señoritas es porque tocaba cambiarnos de escenario.

Lee Ranaldo Trio (Escenario Lago).

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  • Hágame el favor…
  • Listo, no venía con la orquesta de guitarras a lo Glenn Branca, no venía tocando temas de Sonic Youth, pero venía con una material solista donde seguía explotando el noise que es marca registrada suya en un plano minimalista.
  • Para mi sorpresa (porque tampoco estoy muy curtido en el material solista del tipo) empuñó puras guitarras acústicas durante la presentación. Y fuese que las aporreara con el arco de un violín, ejecutara notas fuera de lo común o empleara efectos sacaba momentos muy potentes.
  • No le queda mal la pose de cantautor y sacó tiempo para tirarle su madrazo a Trump.
  • Terminada su presentación me quedó una sensación. Si el tipo puede lograr esa clase de cosas con guitarras acústicas, ¿qué no será capaz de hacer con eléctricas donde puede jugar todavía más con las distorsiones?

Tokyo Ska Paradise Orchestra (Escenario Plaza).

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  • Se nota que entendió perfectamente lo que debía tomar y de donde debía tomarlo para ser un acople tan potente. El aspecto de The Specials y la fuerza instrumental de Madness (también algo de su desenvolvimiento en escena) son sus guías.
  • Esos momentos donde el ska se tornaba brevemente en momentos muy ligados al merengue o a la salsa no tienen precio.
  • Es justo decir que la rompieron tanto como esperábamos muchos al ver los anuncios del cartel hace unos meses. Hubiese querido ver su show completo, pero mi amigo andaba afanado por ver a Kadavar.

Ship (Escenario Lago).

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  • Ya los había visto el año pasado en el Día de Rock Colombia. Se vio mejor acoplado al grupo que en esa ocasión.
  • La humildad que desplegó Jorge Barco al decir que “para los que no saben, esto es rock progresivo” fue algo bonito. Más tratándose de uno de los grandes nombres de la llamada “prehistoria” del rock colombiano.
  • “Cali Girls” sonó como una tromba.
  • Son el equivalente colombiano a Asia. Ni más ni menos.

Kadavar (Escenario Lago).

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    • En principio mi idea era ver a Descartes A Kant y luego iba a rematar con el peso pesado del día. Pero mi acompañante “pogos locos” (?) finalmente me convenció de ver a Kadavar, y debo reconocer que fue una muy buena decisión.
    • Lo que es la maquinaria alemana para producir bandas es una cosa muy brava, pero con esos tres la naturaleza fue demasiado amable. Un auténtico camión que no dio tregua ni pu’el carajo con ese stoner rock atrapante y adictivo.
    • Mi amigo los describía en términos de “ellos son para Black Sabbath lo que Greta Van Fleet es para Led Zeppelin”. Se quedó corto, porque esos tipos son la encarnación del hard rock de los setenta en todo su esplendor.
    • No mentiré, aún tengo resonando en mi cabeza el riff de “Doomsday Machine”.
    • Estupenda revelación y no mentiré (de nuevo), dan peleíta en eso de lo mejor de Rock Al Parque.

Pennywise (Escenario Plaza).

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    • Comenzaron con problemas de sonido, pero finalmente a eso de la tercera o cuarta canción ya estaban sonando aceitaditos en el escenario donde deberían haber tocado hace dos años si no fuera por… ejem, Lollapalooza.
    • Lástima que el público más afiebrado no respondió como yo hubiese esperado tratándose de ellos. Comparado con otras noches no había tanto pogo, disturbio, etc.
    • Jim Lindberg lo dejó todo, y si le afectó la altura no se notó en nada.
    • Hubo unos cuantos covers de los cuales destaco el que hizo a “You Gotta Fight For Your Right (To Party)” de los Beastie Boys para luego tocar pegadita “Pennywise”.

  • Buen show, y una banda más para chulear de la lista “mitos del punk californiano vistos en vivo” tras poder ver a Green Day, Bad Religion, The Offspring y Rancid en su momento.
  • Tan memorable como esperaba el cierre con “Bro Hymn”.

Conclusiones.

  • Quedé más satisfecho de la organización este año que en muchas de las ediciones anteriores. Parece que el recorte de presupuesto los avispó para hacer mejor las cosas a la hora de disponer los espacios para todo y hasta la Policía hizo su trabajo sin excederse con las requisas como suele pasar normalmente.
  • Priorizar calidad sobre cantidad entre muchas bandas como bien me señaló mi amigo. Ese fue el gran acierto. Muchas de estas ni siquiera eran de primera línea, pero rindieron a un nivel altísimo y sacaron adelante una edición que no pintaba para ser tan buena como terminó siendo.
  • El sonido sigue siendo su cruz (sobre todo en el Escenario Plaza).
  • Corriendo la edición del otro año para Noviembre esperaría uno que sea para agendar agrupaciones más renombradas. Ya veremos qué sale.

Para terminar y por petición popular, el ranking:

Top 5 Internacionales:

1. HMLTD
2. Lee Ranaldo
3. Kadavar
4. Liniker E Os Caramelows
5. Quentin Gas & Los Zingaros

Top 5 Nacionales:

1. La Chiva Gantiva
2. Desnudos En Coma
3. Apolo 7
4. Ship
5. Maniax

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