10 canciones de Judas Priest

Como buen amante de las polémicas, tengo una con Judas Priest sobre su rol en la historia de la música popular del siglo XX: hizo por el metal lo que Bill Halley & The Comets por el rock and roll de los cincuenta. Mientras el responsable de “Rock Around The Clock” prácticamente le dio el nombre a esa etapa temprana de la música rock, el quinteto de Birmingham tradujo las búsquedas iniciales de algunos aventajados de los sesenta como The Stooges, King Crimson y Steppenwolf junto a las reglas impuestas por Black Sabbath y Deep Purple en un estilo claramente cohesionado alrededor del cual se va a desarrollar el hijo más perdurable del rock: el heavy metal.

Fuera de eso, Rob Halford y compañía no solo sirvieron como puente entre los pioneros y la camada que por primera vez se vio a si misma como heredera de una nueva forma de hacer las cosas (hola NWOBHM), sino que por si mismos trazaron las directrices para hacer metal en los ochenta y hasta un poco en los noventa. Que aun hoy sigan sacando discos notables, convoquen multitudes y conserven ese desempeño tan arrollador en vivo es muy diciente sobre el lugar que, aun hoy, se están ganando en el mundo del metal.

Con esas palabras, introducimos esta selección de 10 canciones que oscila entre joyas no muy conocidas, autenticos hitazos (comerciales o en vivo) y temas que se constituyeron en leyenda por su directo. Pensé en incluir algo de los años con Tim Owens pero la verdad me dio pereza.

1. The Ripper

Eso si, no me dio pereza incluir la canción que le dio un sobrenombre a Owens. Incluida en Sad Wings Of Destiny, fue una de las primeras canciones de Priest que definió al grupo en el heavy metal puro y duro, con los agudos de Halford como determinantes a la hora de robarse el show mientras las guitarras imprimían esa agresividad de más que permitirá al género dar los primeros pasos hacia una definición más fundamental del mismo.

2. Delivering The Goods

Killing Machine de 1979 (publicado en Estados Unidos con el nombre de Hell Bent For Leather) fue el primer paso hacia los grandes éxitos que esperaban a Judas Priest en el siguiente lustro. La apertura es con uno de esos momentos vibrantes tan propios de ellos donde las guitarras de Glenn Tipton y K.K. Downing se roban el show mientras la pose ruda de Halford en la voz revela que ya en esos días su ideal de banda estaba más que consolidado.

3. Steeler

Son sinónimo de heavy metal, pero también de ganchos inapelables. British Steel fue la máxima expresión de ello, y si elijo “Steeler” es porque debía elegir solo una de ese disco. Siendo la canción de cierre, está la altura de lo que exigía un disco con pretensiones de conquistarlo todo como ese.

4. You’ve Got Another Thing Comin’

Screaming For Vengeance es el álbum con más ventas entre todos los de Judas Priest a nivel mundial, y esa canción es el por qué. Probablemente el hecho de no tener un vídeo a la altura le juega en contra si comparamos el status de “canción más conocida” con “Breaking The Law”, pero ciertamente fue una canción que definió la década y el imparable ascenso del heavy metal como fuerza conductora del rock y fenómeno de masas durante los ochenta. Es un “tomar el toro por los cuernos” y “vivir el día como si fuera el ultimo” hecho canción. Y en tiempos donde el último día era todos los días (gracias holocausto nuclear) eso tenía mucho sentido para los pubertos de la época.

5. Some Heads Are Gonna Roll

Lo bueno de Judas Priest es que cuando manifiestan su fidelidad por el heavy metal, tienen claro que este puede expandirse y se ha expandido siempre. La versatilidad de sus miembros permite que este sencillo de Defenders Of The Faith sirva como ejemplo de hacer un metal amigable a la radio, no muy distinto del que facturaban por esos días Ozzy Osbourne o Motley Crue. El pulso de guitarra es elemental pero tiene el punto de tensión necesario para desarrollar melodías muy básicas, que le permiten a Rob ser el gran diferencial con su imponente voz.

6. Parental Guidance

No es la mejor canción de Turbo y francamente puede tener la elección de melodía más chiclosa entre todas las canciones del grupo. Lo realmente destacable es que la letra es una respuesta al PRMC por incluir una de sus canciones en su lista de “las 15 asquerosas” y convertirlos en blanco de la censura en los Estados Unidos de Ronald Reagan.

7. Night Crawler

La partida del baterista Dave Holland y el ingreso de un más duro Scott Travis fueron la clave para el cambio de un estilo centrado en melodías pegadizas pero duras y ejecutadas a una mayor velocidad, a uno donde la dureza se enfatiza más que nunca en Painkiller. Una de las canciones que perduraron de esa etapa fue “Night Crawler”, donde Travis se vuelve la fuerza conductora (junto a Halford, claro) mientras Glenn y K.K. adaptan sus riffs de guitarra a la nueva situación.

8. War

Si hubo un álbum que demostró rotundamente que Judas Priest podía ser vigente y al mismo tiempo que no se aseguraría el retiro sin más en el nuevo siglo, ese fue Nostradamus. Dedicado a las profecías del astrólogo francés, dejó una serie de canciones como esta que en concepto parece estar cerca al metal gótico, pero en sonido es más una expansión de su tradicional heavy metal en direcciones místicas que le confieren una solidez que le permite a la voz de Halford brillar tanto como en sus canciones más veloces y pesadas.

9. Halls Of Valhalla

Siendo el primer álbum donde K.K Downing no participa, Redeemer Of Souls tenía un enorme reto en frente: superar su partida y demostrar que aún esa coyuntura era una oportunidad para seguir creciendo. Su reemplazo, Richie Faulkner demostró estar a la altura, equilibrando el tono propio de British Steel con la encontrada dureza de la banda en Painkiller. En el caso de esta canción, esa mística presente en Nostradamus también se manifiesta, pero ahora está supeditada a lo que hagan o dejen de hacer las guitarras y aun más la batería de Travis. Abarcando la mayor parte de sus dos extremos (alaridos agudos y un registro grave) Halford afirma como de costumbre su condición de “metal god”.

10. Necromancer

Mística y contundencia entrecruzadas junto a la actualizada batería de Travis son responsables de darle a Firepower esa sensación de ser un repaso del camino recorrido y las victorias creativas desde Painkiller en adelante, siendo “Necromancer” el mejor ejemplo posible. Fuerza, velocidad, pasión, tensión y momentos de virtuosismo consistentes le dan forma a un tema que en vivo promete ser demoledor.

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