10 canciones de Simple Minds

De vez en cuando ocurre que hay bandas tan ingeniosas, tan peculiares y con un sentido de las posibilidades creativas tan amplio que pueden caer bien tanto en los círculos mainstream como en los más exigentes. Simple Minds supo ser durante los ochenta esa clase de banda pasando sucesivamente por una fascinación con el krautrock alemán, los primeros avances del synthpop en Inglaterra y el “rock de estadio” hasta configurar un catalogo donde los hits en toda la regla conviven de maravilla con los momentos atrevidos. Todo eso articulado por la voz de Jim Kerr, las acertadas y versátiles guitarras de Charlie Burchill y un manejo muy acertado de los sintetizadores que, en sus años clásicos, corría a cargo de Mick MacNeil.

Hoy le dedicamos a la agrupación escocesa este conteo, en el cual descartaremos “Don’t You (Forget About Me)”. No solo por lo obvio de su grandeza, sino porque no fue escrita por Kerr y Burchill. Estaba compuesta de antemano para aparecer en The Breakfast Club, pero como Billy Idol y Bryan Ferry no quisieron cantarla, le quedó el papayazo a la banda (que hasta entonces era reconocida sólo en Europa) alcanzando por ese lado el éxito mundial. Dicho eso, la selección de temas es de algún modo un repaso de la evolución que fueron mostrando con cada disco hasta llegar al estrellato.

1. Premonition

Los primeros discos de Simple Minds aparecieron a fines de los setenta, y en ellos había una tendencia a cruzar guitarras bien fuertes con sintetizadores muy en la linea de David Bowie o Peter Gabriel en solitario (quien los apadrinó desde sus inicios). Esta apareció en su álbum Real To Real Cacophony de 1979 y se caracterizaba por una frialdad y rigidez muy acorde con esas primeras influencias. Parecía tener deudas con el rock progresivo, pero su ejecución era fría y no dejaba espacio para la empatía como podían dejarlo bandas contemporáneas tipo The Police. Casi hasta podría decirse que estaban más cerca al post-punk por esos días, aun cuando fuese de una manera algo aparatosa.

2. Celebrate

Hablando de post-punk, lo más cerca que estuvieron a ese movimiento fue cuando publicaron Empires and Dance en 1980. Sospechosamente parecida a Joy Division en su etapa más claustrofóbica o a The Human League antes del éxito, esta canción muestra un registro inusualmente grave en la voz de Kerr mientras la batería y los teclados se valen de un patrón repetitivo para avanzar.

3. Love Song

Poco a poco irían encontrando la respuesta a esas primeras influencias algo desordenadas mostradas en un principio en la new wave y sus múltiples derivaciones. Prueba de eso es que apenas dos años después en su álbum doble Sons and Fascination/Sister Feelings Call algunas de sus canciones (y especialmente esta) ya mostraban un formato más simple, donde los teclados de MacNeil eran el hilo conductor y mostraban una incipente capacidad para grabar buenos sencillos. Todavía persistía algo de esa frialdad de los inicios y esa fascinación con los elementos del progresivo y el krautrock, pero ya comenzaba a ponerse al servicio de algo más pop.

4. Promised You A Miracle

El verdadero cambio comenzó un año después, cuando apareció el primer álbum realmente “redondo” de Simple Minds. New Gold Dream 81-82-83-84 fue la culminación de esa etapa hasta cierto punto experimental y el principio de otra más orientada al pop, principalmente gracias al sencillo bandera de ese álbum. Inspirada en el funk (sobre todo en la batería y algunas partes del bajo) aparentemente fue la última en ser compuesta y no se tenía pensado publicarla, pero al ver que tenía potencial se incluyó a ultima hora. ¿El resultado? Su primer éxito rotundo en el Reino Unido.

5. Someone Somewhere in Summertime

Pero fuera de esa incursión discotequera, en New Gold Dream 81-82-83-84 comienzan a perfilarse las canciones donde la reverberación es protagonista y que les darán tanto éxito en lo sucesivo. Una de ellas es “Someone Somewhere in Summertime”, que de hecho es más recordada hoy por haber sido sampleada por David Guetta para darle forma muchos años después a “The World Is Mine”.

6. Waterfront

Simple Minds alcanzó el sonido que lo llevó al estrellato internacional en 1984 cuando apareció Sparkle In The Rain. “Waterfront” fue el mejor ejemplo de eso, viéndose ahí las características que van a desarrollar en sus trabajos posteriores. Reverberación en las guitarras de Burchill, la voz apasionada y a veces casi hablada de Kerr, el relleno de los teclados de MacNeil… no es difícil entender por qué incluso grabando una canción ajena como fue “Don’t You (Forget About Me)” ya estaban en camino a lograr el éxito internacional.

7. Alive And Kicking

Unos meses después de que “Don’t You (Forget About Me)” alcanzara el #1 en Estados Unidos se publica el álbum Once Upon A Time, que capitalizó a la perfección el momento de visibilidad alcanzado y siendo el álbum más exitoso de toda su carrera a pesar de que no incluyó su mayor éxito. De todos modos dejó varios sencillos que podían competir con él en términos de visibilidad, como este que alcanzó el #3 en el Hot 100 de Billboard y que con cierta inspiración del gospel logró convertirse en una de las canciones más sonadas durante 1986.

8. Belfast Child

Publicada en 1989 para el álbum Street Fighting Years, sirvió como el mejor ejemplo del cambio de estilo al que se sometió la banda tras años de moverse principalmente entre sintetizadores, orientándose ahora hacía la música norteamericana (inspirados sobre todo por el The Joshua Tree de U2) sin perder los estándares de producción alcanzados previamente. Pero más allá de eso es una canción repleta de ambiente y mística, yendo de la quietud del principio a un estallido de guitarras a cargo de Burchill casi religioso. La letra fue compuesta por Kerr inspirada en los conflictos entre el IRA y las autoridades británicas, llegando al #1 en el Reino Unido.

9. Let There Be Love

Al llegar los noventa Simple Minds pasaba por una serie de conflictos internos a la par que decaía su popularidad. Antes de separarse por un tiempo lograron colar un último Top 10 en los Estados Unidos, donde se percibía ya el agotamiento de su rock de estadio frente al avance del rock alternativo. Tiene algo parecido al soul contemporáneo de Seal o Lisa Stansfield, ingresando desde entonces al territorio del “rock para adultos” para no volver a salir de allí.

10. Blindfolded

Para cerrar y tras sobrevivir a unos años noventa muy flojos y unos 2000 un poco más amables con ellos, Simple Minds pudo mostrar su mejor versión desde fines de los ochenta con su álbum de 2014 Big Music. Buena parte de esa mejoría se vio en el primer sencillo, con una actitud bastante rompedora en cada aspecto. Coro épico, ritmo de batería perfecto, guitarras certeras al punto que saben elegir incluso cuando no aparecer, y la voz de Kerr como siempre yendo entre la intimidad y el carisma sin restricciones.

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