Iconauta, un viaje lento y distorsionado (en principio)

En la música pop existe un duelo constante entre “innovación Vs conservación”. La necesidad de romper limites (o vivir bajo el espejismo de que lo hace cuando en realidad no es así) frente al deseo por desarrollar un sonido bajo ciertos parámetros muy concretos. Sesenta años de recorrido y muchísimos cambios en la definición de lo “popular” han resultado suficientes para demostrar que ninguno de los dos lados tiene más razón que el otro, pero ciertamente son forjadores de sensibilidades y afinidades ineludibles.

Por supuesto, en Colombia el rock no es ajeno a esa disyuntiva, y es así como siempre existe ese fuego cruzado entre los dos bandos. Iconauta se siente un poco como causa y efecto de lo anterior, pues si bien echar mano del college rock no es lo más auténtico que se puede hacer hoy por hoy, tampoco abusan demasiado de la fuente. Su estilo consiste en poner las estridencias y ruidos más extraños al servicio de melodías suaves y siguiendo la firme tradición occidental, rozando con esto el dream pop y a veces hasta el slowcore de Cigarettes After Sex. Sin embargo el hecho de priorizar melodías tradicionales en el resultado final los pone en un plano, hasta cierto punto, más convencional.

Su primera incursión discográfica tras revelar los sencillos “Un Crujir” y “Náufragos” durante el año pasado es Gobolino, un EP de seis canciones que presentaron durante las primeras semanas del 2019 en Bogotá y Medellín en el cual además de esas melodías calculadoras ya mencionada, encontramos a una banda muy metida en las maneras del rock alternativo de Pixies y los primeros Radiohead, siendo “Cobalto” y “Eclípsame” los mejores ejemplos. En las dos canciones que se eligieron como cortes de difusión previamente hay una mayor refinación en la melodía. Los dos extremos se ven bien representados en “Lejos”, donde el bajo ejerce un liderazgo casi absoluto mientras la pista se hace más y más intensa en los seis minutos de duración sin dejarse caer del todo en la catarsis de ruido, sino más bien representando un vuelo sobre el vacío en cámara lenta. Lo único que se siente como descartable en el EP es “I Burn”, pista en inglés que en parte por la cuestión idiomática no termina de funcionar.

Gobolino parece dejarnos señas de identidad muy marcadas de arranque en Iconauta, pero aun tendremos que esperar un poco para saber si las mismas irán mutando en otras más atrevidas o por el contrario son el primer paso para establecer unas reglas de juego muy claras y algo diferentes a las del promedio. Que sean innovadores o conservadores es aun algo que el tiempo tendrá que decir, pero por ahora parecen a gusto moviéndose a dos bandas. Eso sí, pronto les tocará elegir un rumbo.

Aquí va “Náufragos”.

Calificación: 3.5/5

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