Reseña: James Blake – Assume Form

Puede sonar exagerado decirlo (o tan solo reafirmarlo) porque definitivamente no goza de todo el protagonismo que merece, pero ciertamente James Blake es uno de los genios de esta década. Sería muy atrevido considerar que la define de algún modo, pero su capacidad como productor, compositor y cantante es indiscutible. Un disco a la vez fue escalando hasta lograr ganarse su espacio en el panorama internacional por derecho propio. El debut homónimo y Overgrown lo pusieron en el mapa, pero fue con The Colour In Anything donde comenzó a competir en las grandes ligas y se hizo frecuente verlo nominado a cosas como “disco del año” en listados de todo tipo y premios por el estilo.

Un crecimiento así de sostenido planteaba una exigencia fuerte para un tipo que comenzó como muchos otros productores en los últimos años grabando en el cuarto de su casa y ahora de repente era uno de los faros a seguir. Tal vez por eso discrepo de la impresión generalizada de que su cuarta placa, Assume Form, es más accesible que sus trabajos previos. Lo que si está claro que ocurre es que se produce un cambio de enfoque en la metodología que venía aplicando el británico hasta el momento, orientándose ahora hacia los logros recientes del hip hop y el trap. Más que accesibilidad, lo que buscaba era primordialmente ponerse al día.

La canción titular “Assume Form” es una continuación del ambiente brumoso de The Colour In Anything, pero rápidamente en “Mile High” (con Travis Scott y Metro Boomin acompañando) y “Tell Them” (con Moses Sumney y nuevamente Boomin) se pone en línea con el hip hop sintético y minimalista que viene siendo norma de un tiempo para acá. “Into The Red” desprende cierta sensación barroca entre algunas cuerdas más o menos disimuladas que vienen y se van, pero en el fondo es una base hip hop para una interpretación vocal tradicional. Por momentos tiene ese tono medio krautrock en los sintetizadores que resulta hoy por hoy tan épico como alienante.

Seré franco: no me gustó “Barefoot In The Park”. Y no es que tenga mucho que ver la aparición de Rosalía, quien más allá de que no sea mi estilo hace lo suyo como bien sabe hacerlo. El problema es que se siente a Blake opacado, vaya a saber uno si abrumado por la española o porque simplemente decidió cederle lugar. Si Rosalía hubiese cantado sola estaría genial, pero como dúo no termina de cerrar. Fuera de eso, esta canción bien puede valerle comparaciones a Rosalía con Kate Bush que no serían tan exageradas en vista del impacto que viene acumulando durante el último año.

En “Can’t Believe The Way We Flow” encontramos una especie de ejercicio tipo “Blake conoce Boyz II Men” donde algo de ese tono de himno R&B se infiltra en su clásico sonido de sintetizadores profundos. En el otro extremo, “Are You In Love?” se sostiene con ruidos más extraños, como si se hubiesen puesto en reversa.

Con la siguiente, “Where’s The Catch” se acompaña de André 3000 para dejarnos una pista con rasgos nocturnos que si no llega a rayar en lo gangsta es por la voz de Blake, siempre taciturna y contrastante con los rapeos precisos de la mitad de OutKast. Algunos de esos ecos hip hop todavía se notarán en “I’ll Come Too”, ahora en una dirección donde parece querer poner en común esa sensibilidad con la de los tiempos de Sinatra y Bing Crosby. “Power On” es posiblemente la canción más soñadora y melosa que haya grabado Blake hasta ahora, mientras “Don’t Miss It” se deja permear de un aura más barroca sin dejarse llevar del todo por el melodrama. “Lullaby For My Insomniac” cierra el álbum mientras los sintetizadores se van apagando poco a poco, como si su vida útil hubiese terminado cual seres vivos que deben pasar al otro lado.

Lo llamativo es que como viene siendo norma en la carrera de Blake, las mejores canciones del disco son donde él está sólo. Con esto no quiero decir que las colaboraciones estuviesen flojas (la de André 3000 en particular es intachable), pero queda claro que el mejor James es el que logra impactar por su cuenta. La metamorfosis hacía la producción hip hop no se siente ajena o fuera de lugar al ver su carrera como un todo y si bien no es lo único a lo que se dedica en el álbum, los temas donde se dedica a cantar no remiten en exceso a sus trabajos anteriores. De algún modo conserva el estilo pero no se permite caer mucho en clichés o lugares comunes.

Insisto, no diría que es su trabajo más accesible (y da la impresión de que en el mundo hispano esa consideración tiene más peso por la colaboración con Rosalia que por algún otro motivo) pero está claro que buscaba decididamente incorporar el espíritu hip hop a su repertorio. Aunque no es un trabajo con tantos matices como The Colour In Anything, el experimento dejó momentos notables que cumplen con su cometido y lo mantienen en la primera línea de la música pop del momento.

Mi recomendada es “I’ll Come Too”. En parte por ser causa y efecto de los tiempos que corren (sonar como de otra época y disfrutar del factor nostalgia) pero también por la interpretación de James resulta muy notable.

Aquí va “Where’s The Catch”.

Calificación: 4/5

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s