Reseña: Yak – Pursuit Of Momentary Happiness

Les dije en la reseña del álbum de Electric Mistakes que tenía al menos otra en el tintero que explicaba lo especiales que suelen ser los discos grabados “en el mejor y en el peor de los momentos”. El segundo de los británicos Yak es la reseña en cuestión.

Después de Alas Salvation era complicado preguntarse qué podíamos esperar de la banda liderada por Oliver Burslem, puesto que ahí teníamos un debut espontáneo, con las guitarras a tope, y dejando una serie de canciones donde el salvajismo era fuente primaria para muchas canciones, pero donde ya se percibían resultados un poco más pulidos de lo que podía escucharse en los primeros sencillos de la banda antes de firmar con Third Man Records.

En cualquier caso desde que comenzaron a girar en 2016 presentando Alas Salvation ya contaban con un músico adicional en vivo: el saxofonista Martin Slattery. Sacaron tiempo para grabar dos nuevas canciones junto al productor de Alas Salvation y ex-Pulp Steve Mackey, que serían “Heavens Above” y “Semi-Automatic”. Como era de esperarse al ser una banda que todavía estaba en la carretera, conservaban el instinto garage rock que los puso en el mapa, aunque en la segunda de ellas ya se incorporaba un órgano Hammond que pareció anticipar algo de lo que escucharemos en el álbum protagonista de la reseña.

La cosa es que al publicar estas dos canciones la banda dejó claro que sería lo último que grabarían hasta que se metieran en el estudio a componer y grabar su segundo LP. Pero las cosas se comenzaron a torcer cuando en medio de la gira el bajista Andy Jones decidió mudarse a Australia y debió ser reemplazado para los shows de ese año por Eric Weber, a quien se le sumó un teclista, Kane Reynolds.

Al terminar la gira, Burslem se radica en Tokio para componer el nuevo álbum mientras alternaba con algunos shows en solitario, tras lo cual conocen por casualidad a Jay Watson, reconocido por su trabajo con Tame Impala y Pond. Con él y el mismísimo Kevin Parker graban en Perth, Australia, una versión de “All I Need Is Some Sunshine In My Life”, original de The Dixie Nightingales en la que sería la última grabación de Jones con Yak.

Al ver que las cosas parecían funcionar decidieron comenzar a grabar allí el nuevo álbum, pero las sesiones no avanzaron según lo esperado y es durante ellas cuando Jones deja la banda definitivamente tras haberse casado y mudado a Melbourne. Tanto Burslem como el baterista Elliot Rawson tuvieron que regresar a Inglaterra habiendo gastado todo el dinero de la grabación infructuosamente. La salvación llegó en forma de Jason Pierce de Spiritualized, a quien conocieron por un amigo en común. Tal parece que al reunirse con él se logró dar con el chiste de cómo abordar las nuevas canciones, pues no sólo terminaron las grabaciones en los RAK Studios de Londres grabando 29 canciones en diez días bajo la producción de Marta Salogni (reconocida por su trabajo mezclando material de Björk, HMLTD y Django Django), sino que en agradecimiento una de las canciones incluye la participación del mismísimo J Spaceman: concretamente la última pista, “This House Has No Living Room”. Durante estas grabaciones se une a la banda como bajista Vincent Davies.

En el comunicado de prensa se comparaba esa gestación tan conflictiva con la de Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space de Spiritualized o el Innerspeaker de Tame Impala, y aunque lo cierto es que la lista de LPs donde una banda es puesta contra la pared en aras de lograr algo creativamente edificante es muy extensa, esos dos resultan ser referentes ineludibles para comprender por donde transita musicalmente el segundo trabajo de los británicos, el primero con Virgin Records, que se convierte en su nuevo sello.

Comenzando por “Bellyache” tenemos algo de los primeros Tame Impala, tal vez en una modalidad más ruda y montadora pero en lineas generales conservando esa idea. La guitarra de Burslem y sus fraseos casi rapeados en las estrofas marcan cierta diferencia mientras no recuerdan que no por nada son protegidos de Jack White. La presencia del saxofón suma bastante a la causa. En “Fried” ya hay guitarras más rasposas, pero no llegan a sonar tan desquiciadas como en Alas Salvation. Más lenta y cercana a The Stooges o T. Rex, demuestra esa intensidad que en vivo ha demostrado ser indomable.

Algún cambio de marchas hasta aquí, pero nada que no se pudiese esperar de una banda que pone las guitarras siempre al frente. El verdadero cambio se nota con la titular “Pursuit Of Momentary Happiness”, un muro de sonido soberbio que emerge de a pocos como si fuese una flor abriéndose mientras recibe los rayos de sol mientras alterna entre momentos refinados y otros donde las guitarras y la batería de Rawson se apoderan de la situación. Todavía en ese plan big band pero ahora con más propiedad tenemos “Words Fail Me”, donde parece que Burslem alude sin miramientos al bloqueo de escritor que le dificultó tanto las cosas durante el proceso de composición.

Pronto volverán las guitarras en “Blinded By The Lies”, donde escucharemos algo de la informalidad y frescura presentes en Alas Salvation aun cuando se hace fácil evidenciar que ahora hay más cálculo y seriedad comparado con sus inicios. No es ya sólo tirarse a tumba abierta en busca de la catarsis, sino que se parte de unos preceptos mínimos para ello. Eso si, de que rompe todo lo que se pone en su camino, lo hace. Y de que condensa una ira asesina, lo hace.

Tras un “Interlude” de poco más de un minuto donde otra vez decimos “hola Tame Impala” llega el turno de “White Male Carnivore”, uno de los adelantos que se publicaron el año pasado y uno donde el bajo de Davies destaca imponiendo su ley. Algunas armonías vocales que aparecen de vez en cuando alternan con ese delirio de Burslem, que nuevamente parece hablar más que cantar. De un ritmo exótico que se sostiene en la mayor parte de la pista pasamos a un frenesí en la parte final que no admite discusiones de ninguna clase.

“White Male Carnivore” es el primer paso para mostrar el lado más drogado de Yak. En “Pay Off Vs. The Struggle” la coordinación bajo-batería sostiene casi en el aire un tema que cambia de ritmo y vuelve al original a su antojo, como si ahora dosificara sus arrebatos y eligiera en qué momento las guitarras y los vientos deben hacer presencia. Un nuevo paréntesis de los “Yak en big band” con “Encore” abre paso a “Layin’ It On The Line”, donde los rasgueos repletos de adrenalina son reemplazados por punteos delicados propios de la psicodelia sesentera… al menos hasta que los rasgueos repletos de adrenalina deciden aparecer y desaparecer a gusto.

El gran final (y todo sea dicho, el momento que justifica la grabación de este disco) es como decíamos al principio, con “This House Has No Living Room”. Con una caja de ritmos y una base sintética muy simples le basta a Burslem para introducirnos durante ocho minutos en un último momento de muros de sonido que irán de lo delicado a lo contundente para desintegrarse poco a poco en los últimos momentos.

Por algún motivo y aunque eso que propone Yak con Pursuit Of Momentary Happiness seguramente ya lo hemos escuchado en otros discos de esta década incluso (sin ir tan lejos, el …And Star Power de Foxygen) se siente efectivo sin ser de hecho un esfuerzo mediocre o una mera copia. Es como si a la larga lo que se hubiese buscado reflejar es el ¿qué estuvimos haciendo después de terminar la gira de Alas Salvation? Resulta evidente que entrar en contacto tanto con Kevin Parker como con Jason Pierce fue decisivo para ponerse en un punto medio con las guitarras de Burslem decidiendo hacía que lado se debía ir. Las dificultades económicas en la última fase probablemente los obligaron a madurar antes de tiempo y por eso la informalidad mostrada en su debut se ve casi reducida a cenizas, pero al mismo tiempo deja ver que han crecido musicalmente, que pueden abordar mucho más y la sensación de que a lo mejor no estamos ante una banda que recordaremos sólo por su debut. Es más, podríamos estar ante una banda que con suerte puede marcar el camino del resto en los próximos años.

Mi recomendada es “Pay Off Vs. The Struggle”. Explica fácilmente por qué Vincent Davies fue elegido como nuevo bajista y sorprende a cualquiera que haya conocido a estos tipos por sus primeras canciones.

Aquí va “Bellyache”.

Calificación: 4/5

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