Reseña: The Chemical Brothers – No Geography

Hay un antes y un después en The Chemical Brothers: su álbum Further de 2010. Tras años de hacernos bailar a ritmo de big beat y una noción más house pero siempre refrescante durante la primera década del nuevo siglo, Tom Rowlands y Ed Simmons sorprendieron con un trabajo donde no había colaboradores, se centraron en una idea de producción minimalista y dejaron de lado la producción de hits en favor de algo más arriesgado creativamente. A estas alturas podemos decir que ofreció temas perdurables en su repertorio como “Swoon” o “Escape Velocity”. De algún modo fue una declaración de intenciones para volver a ubicarse en la cuerda floja y encarar el proceso de crear éxitos desde una perspectiva renovada.

Al menos eso parece que quisieron dejar claro cuando publicaron Born In The Echoes en 2015. En él retomaron el house que los ha caracterizando en sus discos de los 2000, pero aun cuando se le consideró un regreso a la accesibilidad, algo de ese misterio simplificado en los ruidos de sintetizadores seguía presente en muchos momentos del disco. Es como que en ese momento todavía estaban terminado de refinar su método actualizado para grabar canciones, más allá de lograr temazos bien contundentes en “Sometimes I Feel So Deserted”, “Go” o “Wide Open”, lo que tal vez se tradujo en la recepción tan tibia que tuvo en su momento. Hoy con toda certeza podemos decir que fue un trabajo de transición. La antesala para llegar a No Geography, su noveno álbum de estudio.

Uno que no trata de reinventar la rueda. De hecho aun podemos escuchar en él al menos un hit con la firme intención de serlo (al menos para los fans del dúo), una canción más atmosférica, otra con beats exóticos… y así sucesivamente. El detalle interesante no está entonces en qué nos ofrecen, sino en cómo lo ofrecen.

“Eve Of Destruction” es toda una declaración de intenciones. Oscura, intensa, irresistible, apocalíptica y perfectamente en la línea de Dig Your Own Hole o Surrender. El detalle que lo hace sonar todavía actual sin abusar de la autorreferencia es que los beats no son aquí tan ácidos, es una elección de golpes más aguda que le confiere un tono exótico a la pista. La idea se prolonga unos minutos más y sin silencios en “Bango”, que va pasando de esos golpes agudos a ruidos de sintetizador más ambientales, sirviendo como una transición a la canción que da título al disco.

“No Geography” hace algo que a menudo se dejó de lado en la EDM: hacer que las canciones inviten a todo el mundo a formar parte de ellas. Si uno escuchaba a los punteros de esa época generalmente era una conversación del cantante o rapero de turno con el individuo que se la pasaba pegado a sus audífonos en la vida diaria, por lo que la relación artista-oyente era solo cosa de dos. Pero aquí el dúo rescata de algún modo ese ideal de comunidad alrededor del cual se forjó la escena rave original. Por triste que suene decirlo (pues demuestra que como sociedad hemos perdido empuje), es un mensaje necesario hoy por hoy. Las palabras recitadas del principio son de un poema llamado Geography, que inspiró el título para el álbum y fue escrito (y recitado en la grabación que sampleó el dúo) por el estadounidense Michael Brownstein.

“Got To Keep On” es la canción destinada a unirse a la dinastía de sencillos discotequeros inapelables que vienen armando desde “Hey Boy, Hey Girl” y han continuado posteriormente en “Galvanize” o “Do It Again” y ahora suman un nuevo miembro al club. Tiene cara de que la escucharemos en sus sets hasta el fin de los tiempos. Las voces (sean la femenina o la susurrante) enganchan de principio a fin, el bajo es impecable y en general la producción se nota que se hizo con absoluto cuidado.

“Gravity Drops” es instrumental y se orienta al tono espacial que a menudo explora el dúo en sus LPs. Más allá de algún momento donde los beats intentan llevar a un nivel de intensidad particular, la pieza se desarrolla en una especie de calma tensa, como incitando una libertad de movimientos en la pista de baile pero muy calculada. “The Universe Sent Me” usa una línea de sintetizador para conectar la idea previa más contemplativa y llevarnos ahora por un terreno todavía oscuro, pero con un bajo más dinámico y unos beats que sin necesidad de hacerse notar mucho está claro que se ponen al servicio del baile. Se hace más contundente en la segunda mitad pero cuida siempre de no perder su conexión con la incursión cuasi techno de su antecesora.

De todas las canciones de No Geography, la más deudora del descaro noventero de The Chemical Brothers es sin duda “We’ve Got To Try”. El sampleo de la voz femenina es simplemente maravilloso y su cruce con ritmos hip hop y ruidos repletos de acidez no admite discusiones de ninguna clase. Mezcla esa devoción gospel en la voz con esa libertad que ofrecen las constantes subidas y bajadas sin posibilidad de predecir hacia qué dirección terminarán llevando la pista.

Más convencional en comparación pero igualmente efectiva, a “Free Yourself” le basta con ruidos más graves y repetir “dance” de vez en cuando para enganchar. Claro que las buenas intenciones no lo son todo, y ciertamente mientras buscan liberar las tensiones de nuestra cotidianidad y del ambiente tan tenso que persiste en el panorama mundial por motivos en general ajenos a todos nosotros, puede que no pasen siquiera de recordarnos o narrarnos los tiempos donde, como diría Steve Coogan en la piel de Tony Wilson en 24 Hour Party People, ser joven en Manchester era un nuevo amanecer.

Pero ni siquiera esa consideración tan quisquillosa puede atenuar en algo el hecho de que “MAH” lo entiende todo cuando se trata de subir y bajar el ritmo. “Catch Me I’m Falling” va en la misma línea de todos los temas que cierran sus discos: más centrada en la melodía, más relajada pero siempre sublime. Cierre esperable para un disco que suena familiar, pero nunca repetitivo.

Convengamos que dar un mensaje en los tiempos que corren no es el objetivo principal de The Chemical Brothers y definitivamente no es lo que esperamos o buscamos en ellos, pero que lo hagan en el marco de un LP tan preciso y sublime como este es digno de elogio aún si por experiencia previa puede ser una idea romanticamente condenada al fracaso. Un álbum así en tiempos donde la EDM ha perdido su reinado casi por completo y la electrónica necesita respuestas contundentes para seguir su transito en la próxima década es como un chispazo de resistencia. No Geography es básicamente electrónica de autor, que aún sirve para bailar más allá de tiempo y lugar mientras nos sugiere que tal vez la lucha (sea lo que sea que signifique eso para el oyente) aun no ha terminado.

Mi recomendada es “We’ve Got To Try”. Más que por la nostalgia que puede llegar a despertar, realmente sorprende que luego de tantos años refinando un estilo se sacaran ese conejo del sombrero.

Aquí va “MAH”.

Calificación: 4/5

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