Retrospectiva: Bocanada, juntando fragmentos de otras historias

Las rupturas son difíciles, siempre. No sólo las conyugales sino cualquiera que implique bastantes años de relación entre las partes. Obliga a cambiar, a reformular aspectos de la vida cotidiana, a compensar ausencia con novedad.

Ahora bien, sumemos a eso que hablamos de una relación de 15 años. Que no hablamos de dos sino de tres personas. Que no hablamos de matrimonio polígamo sino de una banda de rock. Que no hablamos de cualquier banda de rock sino de la más grande de toda Latinoamérica (con el permiso de quien consideren pone en duda esa afirmación). Eso hace más complejo el reto de “superar la tusa”, pero a la vez le da un valor particular a la primera incursión de Gustavo Cerati en solitario tras el final de Soda Stereo.

Hoy hablamos de Bocanada, una ruptura no solo personal y profesional, sino también musical.

Contexto

Con la separación de Soda Stereo ya consumada, Gustavo Cerati encaró a partir de 1997 y de forma definitiva una carrera solista que en principio le tendría que permitir incursionar con más profundidad en las inquietudes musicales que venía explorando en sus dos aventuras solistas previas (el Colores Santos en sociedad con Daniel Melero y su primer esfuerzo formalmente solista, Amor Amarillo) así como en los últimos trabajos de Soda, particularmente en Sueño Stereo (de donde aparentemente salieron algunas ideas instrumentales finalmente incluidas en Bocanada) y Confort y Música Para Volar.

Expectativas había todas las que se puedan imaginar. No había dudas de que Cerati podía desenvolverse perfectamente incluso sin Zeta y Charly a su lado, cosa que ya había demostrado en esos dos trabajos por fuera de Soda aun cuando las comparaciones fuesen a menudo inevitables. La pregunta que rondaba en realidad era cuál sería su rumbo en términos de sonido a partir de ahora, cuando la sombra de Soda no lo estaría acechando para algo aparte de la eterna pregunta de cuando volverían.

El disco

El rumbo que asume en Bocanada es algo curioso al verlo hoy, pues representa el comienzo de un momento donde Gustavo apelará al sampler como herramienta principal de composición, en vez de la guitarra como venía siendo costumbre previamente, cosa que llevaría al extremo durante las sesiones de su siguiente álbum, Siempre Es Hoy.

La decisión seguramente tuvo mucho que ver con alinearse al trip hop dominante de la época y el techno más experimental en la línea de Autechre, Aphex Twin o µ-Ziq, tendencias de las cuales era fanático y hasta había conformado proyectos menores inspirado por ellas, como fue el caso de Plan V y Ocio, este último con Flavius Etcheto que, como podrán notar en las siguientes líneas, fue clave en la concepción de Bocanada.

Es claro a lo largo de las pistas el interés de Cerati por plasmar un estado de trance continuo, alterado solamente por las más tradicionales y guitarreras “Puente” y “Paseo Inmoral” que evidentemente se pensaron como sencillos para enganchar al público tradicional de Soda. Eso sí, la segunda de ellas (con letra de Francisco Bochatón de Peligrosos Gorriones) también surgió alrededor de un sampleo, en este caso al inmortal patrón de batería de “Rock & Roll Pt. 2” de Gary Glitter, sin duda uno de los momentos más revisitados de la historia del rock, sea con un sampler o “plagiando” manualmente. “Tabú” también tiraba de una percusión potente, más exótica e influida por el jazz y si bien no era tan convencional en comparación con “Paseo Inmoral” o “Puente”, tuvo su momento de gloria como corte de difusión.

“Puente” merece un párrafo aparte. no sólo por ser tan diferente a mucha de la dinámica general del disco con esos arpegios no muy distintos a los de “Here Comes The Sun” de The Beatles, sino porque su vídeo manejando ese extraño vehículo en el que se suben por momentos Etcheto y Leo Garcia pareciera un guiño por igual a los videos de “No Surprises” de Radiohead y “Sledgehammer” de Peter Gabriel.

Con lo pendiente que andaba siempre Gustavo de las tendencias dominantes en el mundo anglo, no resulta para nada descabellado considerar que Endtroducing de DJ Shadow, el trip hop de Massive Attack, Portishead y Björk, así como de forma inevitable el OK Computer de Radiohead entre las referencias ineludibles al momento de concebir estos temas. El detalle diferencial está en las elecciones de los sampleos, que alternaron entre extraer momentos del rock de casi todas las épocas pero muy particularmente de los 60s y 70s (acelerar un poco los violines de “Momma” de Electric Light Orchestra para usarlos como base para “Rio Babel” es seguramente el mejor ejemplo), pedazos bien concretos de canciones de Thomas Dolby y Los Jaivas para darle forma a “Raíz”, incorporar pedazos de big band y música clásica contemporánea, y hasta tomar un beat presente en “It’s Now Or Never” de Elvis Presley para usarlo en algún tramo de “Balsa”. Son sampleos que, al tratarse con frecuencia de influencias directas, demuestran coherencia al ponerlos frente a su ya comprobada melomanía.

Aunque el erotismo está muy presente como de costumbre en las letras, hay espacio para expresiones más personales. “Verbo Carne” por ejemplo está dedicada al padre de Cerati, mientras que la canción que da nombre al disco fue coescrita con el periodista Pablo Schanton quien cuenta a profundidad su participación aquí.

Hubo varios personajes clave en la concepción de Bocanada, y entre esos destaca especialmente Flavio “Flavius” Etcheto, músico cercano a Cerati desde la época de Dynamo quien, como decíamos, formó el dúo Ocio con el mismo Gustavo unos meses antes de grabar Bocanada. Para este trabajo en si, aportó su sampler en la gran mayoría de las canciones, así como suma créditos de composición en “Perdonar Es Divino” y “Alma”. Otro colaborador fundamental es Leo García, quien aportó no sólo su sampler sino las segundas voces en “Puente”, Engaña” y “Aquí y Ahora”, consolidando su lugar como uno de los socios más perdurables de Gustavo como solista.

“Aquí y Ahora”, dividida en dos partes e inspirada en el cuento “El jardín de los senderos que se bifurcan” de Jorge Luis Borges, es un interesante término medio entre el instinto más “en vivo” de los sencillos promocionales y el tono de trance predominante en el resto de canciones funcionando junto con “Y Si El Humo Está En Foco…” (instrumental titulado así por una frase de Gustavo que surgió durante la sesión de fotos que dio origen a la portada) como dos momentos donde lo orgánico y lo programado cobran sentido en términos de continuidad. La primera parte de “Aquí Y Ahora” (llamada alternativamente “los primeros 3 minutos”) alude al big bang, la naturaleza y un poco a la existencia humana en la letra para aludir a esa misma existencia fluyendo, simplemente ocurriendo, como diciendo que deberíamos entregarnos más a ella, mientras una instrumentación suave la cruza de lado a lado. Es una fuerte evidencia de que Cerati prefería componer a esas alturas letras menos lineales de lo que venía haciendo incluso en Amor Amarillo.

La segunda parte (titulada alternativamente “y después”) son trazos de sintetizador que se cruzan prácticamente sin pausa con “Alma”, una de las piezas más sublimes que haya grabado Gustavo en solitario, y de las más inquietantes también porque en esos versos aparentemente sin conexión entre si alude a recuerdos y reencuentros unidos por un momento de pasión que es un misterio si volverá o no.

La memorable portada de Bocanada hizo como la mitad del trabajo en eso de su posicionamiento tanto en términos comerciales como artísticos. La silueta de Gustavo fumando con ese fondo azul dejaba mucho lugar a la interpretación entre sus fans incondicionales (seguramente no pocos recordaron que muchos años atrás grabó “Estoy Azulado” en Nada Personal con Soda), pero aun más sobre su situación profesional y personal. El mensaje que da esa foto tomada por Gaby Herbstein seguramente sin proponérselo es un poco como que Cerati se reconocía a si mismo como un nombre importante aun por fuera de Soda Stereo, y el hecho de que esa silueta transmitiera la tranquilidad frente a lo que pudiese seguir, parecía síntoma de alguien que había tomado las riendas de su carrera aun si eso implicaba cambiar muchos aspectos de su vida a partir de entonces.

Recepción

Aclamado por buena parte de la crítica especializada (incluyendo una reseña en Allmusic que lo puntuó con 4.5/5), obtuvo el disco de oro en Argentina y sirvió para posicionar definitivamente a Cerati como un ente distinto al de Soda Stereo pero que aun podía dejar momentos tremendos musicalmente. La presentación del álbum en vivo en el Teatro Gran Rex se encargó de ratificarlo, gracias especialmente al trabajo de su baterista, el ex-ANIMAL Martin Carrizo que si bien había participado en las sesiones de Bocanada, destacó realmente en el directo gracias a su capacidad de redondear con sus golpes toda la propuesta del disco y llevarla a un directo que durante el año que duró la gira promocional puso la vara muy alta para lo que Gustavo quisiera hacer a partir de ese momento.

En los años siguientes Bocanada siguió teniendo presencia en sus shows, aunque el único tema fijo sería “Puente”. En Siempre Es Hoy “Engaña” se interpretaba con regularidad, mientras que en la gira del 2004 con motivo de su compilado Canciones Elegidas se rescató “Paseo Inmoral”, que se mantuvo fija desde entonces en su repertorio y se interpretó junto con “Puente” durante la gira de Ahí Vamos. En la gira de Fuerza Natural se sumó un tercer tema, “Perdonar Es Divino”.

Legado

La letra de “Beautiful” arranca diciendo “Junté fragmentos/De otras historias/Y no hay presagios”. Sin querer, eso define la lectura posterior que se puede hacer de Bocanada.

No resultó ser un álbum tan influyente con los años más allá de que uno considere que Zoé ha tomado ideas de allí directamente, aunque bien puede presumir de ser un álbum que en el marco latinoamericano si fue una novedad. Es principalmente un trabajo en sintonía con los tiempos que corrían (sin dejar de tener su sello, por supuesto) y que representó uno de los últimos suspiros de esa cosa del “rock en español” de los noventa. En parte por ser final de década, pero también visto ahora por el rumbo que seguiría esa corriente a partir de entonces. MTV ya no apoyaría mucho de esa movida (en general dejaría la música de lado, si nos ponemos claros) y se harían frecuentes las incursiones en la electrónica entre muchos actos que despertaron o mantuvieron esa atención mediática durante los 2000, como fue el caso de Babasónicos, Café Tacvba, Miranda, Belinda y gente por el estilo. La diferencia seguramente entre Bocanada y la gran mayoría de los mencionados es que por esa lucidez a la hora de juntar letra, instrumentación y sampleos logró trascender su época hasta convertirse en un trabajo que aun hoy se siente fresco, lúcido y capaz de sorprender todavía por su melodía y sus elecciones tan certeras para los sampleos.

El gran logro de Bocanada en todo caso fue hacer despegar la carrera solista de Cerati incluso más allá de lo que el más optimista esperaba. Adquirió credibilidad más allá de su pasado con Soda Stereo y se constituyó por su cuenta en un referente a observar en los siguientes años fuese por llevar aun más lejos el método de componer con sampler (Siempre Es Hoy) o por renegar directamente de la electrónica (Ahí Vamos y Fuerza Natural). Le dio la confianza que necesitaba para explorar facetas que no habría podido explorar sin tener que conciliar con Zeta y Charly, y claro, en el proceso nos dejó el que tal vez sea el primer disco latinoamericano del siglo XXI.

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